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Hijos de nazis, amor y odio, en XLSemanal

Hijos de nazis, amor y odio, en XLSemanal

¿Cómo llevarías tener un apellido como Himmler, Göring, Mengele, Hess, Bormann…? XLSemanal nos explica —a raíz de la publicación del libro Hijos de nazis, de Tania Crasnianski— cómo fue para sus hijos tener a un demonio como padre. Unos los odiaron y otros los amaron.

Sus padres colaboraron en la puesta en marcha de la Solución Final y apoyaron la política expansionista de Adolf Hitler, que desembocó en el estallido de una guerra mundial que causó la muerte a sesenta millones de personas. ¿Ellos son los hijos de los jerarcas del Tercer Reich. Pero cómo sobrevivieron a un pasado familiar tan horroroso? Los que todavía viven ¿se sienten responsables de los actos cometidos por sus padres? Hay quien piensa que, cuando alguien recibe una herencia tan siniestra, le termina influyendo de alguna manera, aunque lo justo es admitir que los descendientes no deben ser responsabilizados por los pecados de sus progenitores.

En su libro Hijos de nazis (La Esfera de los Libros), la francesa Tania Crasnianski cuenta la historia de esos niños y sus reacciones cuando descubrieron el oscuro pasado de sus familias. Algunos de ellos lograron apartarse con firmeza de aquella herencia, como Bettina Göring, sobrina nieta de Hermann Göring, Reichsmarschall del Tercer Reich y mandamás de la Luftwaffe, que decidió esterilizarse a los treinta años para interrumpir el linaje y no engendrar a otro Göring.

Rolf Mengele, hijo del Ángel de la Muerte, el siniestro doctor Mengele, no cree que los genes puedan transmitir la crueldad como herencia. Pero reconoce el terrible peso que supone llevar el apellido de un padre que sometió a presos judíos de Auschwitz a los más atroces experimentos médicos. «Con el propósito de terminar para siempre con su pasado, y por el bien de sus hijos, decidió cambiarse el apellido. En los años ochenta adoptó el de su esposa y se instaló como abogado en Múnich», cuenta Crasnianski.

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