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Hispanoamérica vista por sus propios autores

Hispanoamérica vista por sus propios autores

Michi Strausfeld tiene una doble y complementaria relación con la literatura hispanoamericana: es estudiosa —se doctoró con una madrugadora tesis sobre su admiradísimo Gabriel García Márquez— y editora, acreditada activista de la difusión en su tierra natal, Alemania, de las letras contemporáneas del “húmedo ultramar”, por decirlo con la fórmula que utilizaba Carlos Barral. Fruto de este inhabitual y fructífero maridaje resulta el personal y voluminoso trabajo titulado Mariposas amarillas y los señores dictadores. El subtítulo de este alusivo y medio poético rótulo acota, aunque solo en parte, la línea directriz del libro, a medias estudio y a medias ensayo, más, galvanizando la línea expositiva, también autobiografía y reportaje. Dice tal apostilla: América Latina narra su historia.

En efecto, ahí reside la ardua, por extensa, labor de Strausfeld. Su trabajo, ímprobo en verdad, consiste en censar y analizar un sinfín de novelas que han abordado la historia de Sudamérica desde los tiempos de la colonia y sin desfallecimiento hasta hoy mismo. El tema es tan disperso y múltiple —¿qué tienen que ver los novelistas reciclados en fabuladores de la historia de lugares tan distintos como Chile, Colombia, Argentina o México?— que habría disuadido a cualquier ensayista menos animoso que la documentada filóloga-editora alemana. A la dispersión del asunto central, Strausfeld le da una atractiva solución. Establece una serie de apartados genéricos que abarcan desde viejos motivos hasta los de reciente o novísima actualidad.

"El trabajo de Michi Strausfeld supone el reto desarrollar semejante análisis con agilidad explicativa que supere el lastre y fárrago habituales"

De la materia antigua, la autora repasa los abordajes narrativos de Colón y de los grandes conquistadores (Cortés, Pizarro, Valdivia), del mítico El Dorado, de la época colonial, de los cabecillas de la independencia (pocos personajes habrá tan seductores como el controvertido Bolívar) y de la plaga de los dictadores que azota con sistemática constancia los países hispanos al punto de haberse convertido en un leitmotiv y casi en un signo diferencial. Cuestiones atemporales se recogen en otros apartados: la asendereada identidad hispanoamericana o la exuberante y misteriosa naturaleza. Otro bloque desarrolla asuntos más cercanos (la Revolución cubana, el boom) y se interesa con una notable sensibilidad hacia la actualidad por las guerrillas y el guerracivilismo que han marcado a tantos países del subcontinente y por el relato de la droga. A modo de colofón un tanto pegadizo, aunque revele una observación perspicaz, afronta la autora algo que rompe la línea temática y desborda, de hecho, el planteamiento global del libro porque ya no se trata de cortar la historia sino de contar la realidad. Me refiero a la reciente tendencia de la prosa hispanoamericana a sustituir la fabulación por el reporterismo literario bajo el magisterio de García Márquez y la influencia de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano que creó en Cartagena de Indias.

El trabajo de Michi Strausfeld supone el reto desarrollar semejante análisis con agilidad explicativa que supere el lastre y fárrago habituales en los puros estudios académicos sin desmerecer el rigor analítico y la solvencia documental. La autora acredita un conocimiento apabullante de autores y obras y su copiosa información se salda con una holgada enciclopedia de la historia de Hispanoamérica vista por sus propios autores. La amenidad de libro se debe al sugestivo y hábil recurso de alternar las explicaciones un algo profesorales con las impresiones privadas acerca de un buen número de escritores relevantes a quienes la autora trató, por causa de su trabajo como editora, y con los que en ocasiones ha llegado a establecer lazos amistosos. Entre ellos, nada menos que Carpentier, Fuentes, Rulfo, Vargas Llosa, Cabrera Infante, Onetti, Cortázar o Poniatowska, y, por descontado, García Márquez.

"Las semblanzas de los grandes del boom resultan complacientes y obsequiosas, y anda falto de matizaciones el entusiasmo que los personajes le inspiran"

Enfatiza Michi Strausfeld que su libro no es un tratado histórico o académico sino el resultado de sus lecturas y viajes, “el sondeo de una amante de la literatura curiosa y comprometida”. De ahí, de este honesto y nada pretencioso empeño —que el trabajo desborda, sin embargo, con mucho—, procede la libertad con que opina, lo cual propicia un diálogo a veces discrepante con la autora. O pide hacerle apostillas. Por ejemplo las siguientes.

Las semblanzas de los grandes del boom resultan complacientes y obsequiosas, y anda falto de matizaciones el entusiasmo que los personajes le inspiran, en particular García Márquez, Vargas Llosa, Octavio Paz, Fuentes y Cabrera Infante. La autora pierde la oportunidad de observar con un mínimo distanciamiento a esas sugestivas personalidades y añadir algún rasgo interesante a su retrato. La verdad histórica desmiente la ligereza de afirmar que el jurado de los premios de la Casa de las Américas “elegía a los premiados con los criterios más exigentes”. También resulta del todo inexacto sostener que el detective Mario Conde “realiza críticas de asombrosa explicitud a la situación del país”. Si algo distingue a la tetralogía “Las cuatro estaciones” es el cauto posibilismo de Leonardo Padura que se sustancia en una crítica suave y nunca frontal de la dictadura cubana. Sólo en su última novela, la reciente Como polvo en el viento, alcanza cotas de auténtica revisión del castrismo. Además, y sobre todo, con frecuencia se solapan la lectora atenta y la editora al hacer valoraciones encomiásticas de autores por su pura condición de fenómenos comerciales, algo que resulta muy llamativo en la ausencia de valoración estrictamente literaria de la bestsellera Isabel Allende.

"El chileno Jorge Edwards merece algo más que una ocasional mención como visitante de Barcelona"

Lamenta Strausfeld que falten en su trabajo tendencias interesantes y autores de peso. No es reparo que pueda hacérselo porque tenerlos en cuenta habría sido motivo de otro libro distinto. Dudo que pueda añadirse ningún nombre ni título relevantes al pasmoso censo que maneja. Reconocido este enorme mérito, sí me sorprenden dos ausencias notables. El chileno Jorge Edwards merece algo más que una ocasional mención como visitante de Barcelona en los años de “la mafia” porque ha recreado de forma incisiva y con amenidad la historia de su país a través de su propia genealogía familiar. También las obsesiones acerca de la identidad nacional del argentino Ricardo Piglia habrían tenido buen acomodo en este panorama.

Mariposas amarillas y los señores dictadores es ya un libro de referencia, lectura amena para curiosos y obligada para el mundo académico. Me atrevo a añadir una simple sugerencia a tan amplio y admirable trabajo. Que Strausfeld hiciera una excepción e incorporara a un escritor español a su abundante nómina de hispanoamericanos. Una perspectiva complementaria añadiría el Salvador de Madariaga de la larga serie “Esquiveles y Manriques”·donde se cuenta con prolijo detallismo la historia política y social de América a partir de sus raíces españolas —la dialéctica entre cristianos viejos y judíos— y hasta el siglo ilustrado. Vendría como anillo al dedo para satisfacer otra ambición explícita de la autora: abrir puentes entre América y Europa.

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Autor: Michi Strausfeld. Título: Mariposas amarillas y los señores dictadores: América Latina narra su historia. Editorial: Debate. Venta: Todostuslibros y Amazon.

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