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Historia de las TV Series USA (antes del streaming): 1993

Historia de las TV Series USA (antes del streaming): 1993

En esta nueva serie de artículos damos un repaso a las series de televisión estadounidenses más memorables y recomendables de la época anterior al streaming, ordenadas por fecha de estreno dentro de cada año. Dada la dificultad de ir rastreando hoy en día dónde se puede ver cada una (aparte de en DVD, o incluso VHS cuando nos vayamos muy atrás), se menciona solo la cadena original donde se emitió cada serie.

Todas las entregas de la serie, aquí

Hoy, 1993

1 de enero – La doctora Quinn (Dr Quinn, Medicine Woman) (CBS, 150 episodios, 6 temporadas)
Western sobre Michaela Quinn, alias Mike (Jane Seymour, que ganó un Globo de Oro por el papel), hija de un médico de Boston, que consigue “doctorarse” ella misma también en Pennsylvania, y en 1867, en plena expansión de los Estados Unidos hacia el oeste, se asienta en el naciente poblado de Colorado Springs como la doctora local. Junto a ella estarán Byron, un fornido pionero (Joe Lando), amigo de los cheyenne, y la partera Charlotte (Diane Ladd), tras cuya muerte Mike se ve obligada a hacerse cargo de sus tres hijos. Planeada inicialmente como una película de dos horas para emitir en medio del invierno, cuando se convirtió en serie sufrió varios cambios en el reparto. Y obviamente, siendo una serie del oeste con una mujer en un rol tradicionalmente masculino, los temas de sexismo y racismo aparecen con frecuencia, al lado de los más tradicionales de cómo sobrevivir en un salvaje oeste crudo y peligroso. Incluso hay un episodio que toca la homofobia cuando el poeta Walt Whitman pasa por el pueblo. Fue una de las pocas series dramáticas que permitía a los seguidores acceder libremente a sus sets de rodaje en el rancho Paramount, en California, donde podían presenciar la grabación de los episodios y conversar con los miembros del reparto. Durante la última temporada se creó un sitio web oficial, cosa que entonces no se hacía tanto, y tras el final de la serie se hicieron dos películas para televisión.

3 de enero – Star Trek: Deep Space Nine (Paramount, 176 episodios, 7 temporadas)
La cuarta serie de la franquicia Star Trek no se emitió por ningún canal nacional en concreto, sino a través de un sistema llamado first-run syndication, por el que eran emisoras locales y estatales por todo el país las que decidían si adquirirla para su programación. Además, fue la primera hecha sin la participación del creador de la saga, Gene Roddenberry. Ambientada en el siglo XXIV, cuando la Tierra es parte de una federación de planetas, la acción tiene lugar sobre todo a bordo de la estación espacial estática que da nombre a la serie, situada muy cerca de un agujero de gusano estelar que conduce a la Vía Láctea. La fuente principal de las tramas es un conflicto entre dos razas galácticas, los imperialistas cardasianos y los invadidos bajorianos, aunque con el correr de los episodios también aparecen los ya conocidos klingons y romulanos, a los que se une un nuevo enemigo: el imperio Dominion, gobernado por una especie que puede cambiar de aspecto. Las series anteriores contaban tramas autoconclusivas, con lo cual los episodios podían verse fuera de orden o incluso perderse alguno sin problemas para seguirla, pero DS9 introdujo arcos narrativos de varios episodios de duración, con elementos que afectaban a temporadas enteras, reforzando la idea de que los actos tienen consecuencias a largo plazo. Esto se llevó también a las relaciones personales entre los habitantes de la estación, aquí mucho más complejas de lo que eran en las primeras series introduciendo también una moralidad más cínica en lugar de la ética monolítica anterior.

31 de enero – Homicidio (Homicide: Life on the Street) (NBC, 122 episodios, 7 temporadas)
El día de Navidad de 1985, un agente de policía de Baltimore le dijo al periodista David Simon: “Si a alguien le diera por escribir lo que pasa en este sitio durante un año, tendría un libro cojonudo”. Dicho y hecho, tras participar activamente en una huelga en su periódico, el Baltimore Sun, durante 1987, Simon dedicó 1988 a tomarse un año de baja para “empotrarse”, como se diría después, en el departamento de homicidios de la ciudad durante doce meses, convirtiéndose en parte del mobiliario. El libro resultante, Homicide: A Year on the Killing Streets, es un tomo de más de seiscientas páginas que se publicó en 1991, ganando el premio Edgar. En él se destripa cómo en una ciudad portuaria de un tamaño similar al de Zaragoza ocurrieron 234 asesinatos en ese año (353 en el 91, cuando se publicó, uno al día). Su tono de desmitificación y des-romantización del detective de policía americano es toda una joya, llena de tonos grises, absurdeces cotidianas, detalles reales que serían rechazados en un guion por parecer imposibles y mucho humor negro como manera de sobrevivir a la observación diaria de lo peor de la humanidad en un entorno urbano. La famosa pizarra blanca con los casos resueltos en negro y los abiertos en rojo, casi como marcador con minuto y resultado de este macabro enfrentamiento, simboliza toda una manera de intentar organizarse, y fracasar muchas veces, ante tanta estupidez humana. Con un público televisivo que ya había asistido a Canción Triste de Hill Street (Hill Street Blues) en los 80 como terreno abonado, el libro fue convertido en serie por la cadena en abierto NBC. En contra de lo que parecería lógico, que Simon participara como guionista al principio, para luego ir dejando el proyecto a otros, aquí fue al revés: considerando que no tenía experiencia, Barry Levinson se convirtió en el nombre principal de la serie, y Simon se unió activamente como guionista con un episodio de la segunda temporada protagonizado por Robin Williams. Aunque Simon piensa que la serie es “notable”, no cree que refleje el libro tal y como él lo creó. Sin embargo, es muy recomendable por su aversión al heroísmo de novela.

8 de marzo – Beavis and Butt-Head (MTV, 302 episodios, 11 temporadas)
Uno de los experimentos más interesantes cuando la MTV empezó a querer ser algo más que una cadena de repetición de vídeos musicales fueron sus series animadas. Esta al menos tiene una relación tangencial con la música, dado que sus protagonistas, dos adolescentes noventeros, feos y estúpidos, lo que hacen principalmente es estar tirados en el sofá entre gruñidos viendo vídeos de rock duro y heavy metal, soltando de vez en cuando alguna parida sobre ellos. Eso o metiéndose en líos típicos de una Texas rural, paleta y de limitada inteligencia. El crador, Mike Judge, es que el hace la mayoría de las voces, y estos episodios eran de entre cuatro y once minutos, o sea, lo que dura un vídeo musical típicamente. Durante los cuatro años de su primera etapa (1993-97) se conviertieron en lo más visto de la cadena y hasta se hizo una película. En 2011 volvió brevemente, ya con episodios más largos, incluyendo un universo paralelo donde los protagonistas originales han envejecido, y desde 2022 ha vuelto a estar en producción activa, incluyendo un segundo largo. Aunque en otros países hay mucha gente que nunca ha oído hablar de esta serie, en Estados Unidos recibió las críticas más halagüeñas y feroces de su tiempo, a veces de la misma gente y por las mismas razones: crítica social (que hace lo mismo que critica), sexismo y racismo (criticado pero presentado de forma cómica), y un afán de imitación donde al final no se sabe si comenta o provoca lo que muestra, justo cuando Nirvana y el grunge asomaban por el horizonte de la Generación X. Mencionando la cual…

10 de septiembre – Expediente X (The X-Files) (Fox, 218 episodios, 11 temporadas)
El agente del FBI Fox Mulder (desde la cadena Fox) y su póster de I want to believe es uno de los iconos televisivos de todos los tiempos. Esta serie sobre sucesos paranormales y conspiraciones alienígenas es demasiado conocida y tuvo demasiado éxito como para llamarse “serie de culto”, pero también le acabó ocurriendo que cuanto más avanzaba más se liaban las cosas a nivel de guiones hasta el punto de que ni los espectadores ni los responsables sabían ya qué era explicación definitiva ni qué era nueva trampa que revelar dentro de tres años. Eso por no recordar que hubo que buscar agentes nuevos (Doggett y Reyes), ante las pocas ganas que ya le iban quedando a los protagonistas originales. En su punto más dulce, las cinco primeras temporadas, fue un éxito de masas internacional que prácticamente inventó la combinación de episodios monster of the week (casos autoconclusivos, muchos de ellos memorables de por sí) con mythology episodes donde la búsqueda de Mulder (David Duchovny) sobre qué pasó con su hermana cuando eran adolescentes avanzaba un paso más (a veces hacia adelante, a veces hacia atrás). ¿Fue abducida por extraterrestres? ¿Era un experimento médico? ¿Quizás una tapadera para encubrir una conspiración? Aparte de Mulder, el ya creyente que quiere creer más, su compañera la escéptica doctora en medicina Dana Scully (Gillian Anderson) fue una gran decisión de casting (al principio se quería a una rubia más piernilarga), e incluso secundarios de episodios ocasionales como el misterioso fumador, el director asistente Skinner,  los poco fiables Krycek y Covarrubias, o el trío de paranoicos conocido como El Pistolero Solitario se quedaban rápidamente en la mente de los espectadores. La serie incluso dio cabida a sus propias autoparodias, presentando de vez en cuando episodios de carga cómica entre tanta intensidad sobre lo que nos ocultan y lo que nos mienten. Parte del mismo universo son dos películas, la primera de las cuales realmente debería haber cerrado la saga, dejando un gran recuerdo. La otra, ocho años después del final de la serie, es solamente un caso aislado sin mucho más que ofrecer.

12 de septiembre – Lois & Clark: The New Adventures of Superman (ABC, 88 episodios, 4 temporadas)
Supermán, así, con tilde, ha sido un personaje adaptado a las pantallas múltiples veces (y las que quedan) desde su creación para los cómics en 1938. El comienzo es el ya canónico: un meteorito que en realidad es una nave espacial de rescate se estrella contra un campo en medio de los Estados Unidos, y la pareja que acude a ver qué ha pasado saca de la cápsula espacial a un niño y lo cría como suyo, sin decir nada a nadie más, hasta que el pequeño va revelando poderes sobrenaturales, como fortaleza sobrehumana, invulnerabilidad a sufrir daño físico, volar, velocidad extrema, etc. En esta serie, esta variante concede más importancia a la otra mitad de su existencia, en la que deja la granja de Kansas y se muda a la gran ciudad, Metropolis, donde se camufla como el periodista del Daily Planet Clark Kent, y a su relación con su compañera de trabajo Lois Lane, además de con su jefe Perry White y el fotógrafo Jimmy Olsen, todo esto mientras aparece el supervillano Lex Luthor, aquí un magnate millonario en lugar del científico loco de los primeros cómics. Dean Cain y Teri Hatcher resultan muy competentes en los papeles principales.

16 de septiembre – Frasier (NBC, 284 episodios, 13 temporadas)
Frasier Crane nació como uno de los personajes secundarios de otra telecomedia anterior, Cheers, una de las más importantes de su época, si no de todos los tiempos. El concepto de spin-off no era desconocido entonces, pero se usaba con cuidado, y este caso es uno de los más exitosos de siempre, ya que la serie derivada ha ganado el Emmy a la mejor comedia cinco veces. Frasier (Kelsey Grammer) es un psiquiatra que en Cheers vivía en Boston, en los márgenes de la historia de Sam Malone, el exjugador de béisbol que regentaba el bar que daba título a la serie. Aquí se muda a Seattle y se convierte en psicólogo de radio, al que la gente llama con sus cuitas, y que es bastante esnob, la verdad. De hecho, buena parte de la comedia de la serie viene del hecho de ver cómo las cosas le salen mal en este respecto, incluyendo el toque maestro de tener un hermano aún más esnob que el, Niles (David Hyde Pierce). A cambio, el padre de ambos (John Mahoney) es un expolicía retirado prematuramente por una herida de bala, al que gustan el béisbol, la cerveza, las pelis del oeste y su sillón favorito, que se mantiene en pie a base de cinta aislante, y que la mayor parte del tiempo mira a sus retoños preguntándose si no son hijos del psiquiatra de su madre. El reparto se completa con Daphne (Jane Leeves) la terapeuta inglesa del padre. Dado el éxito de la serie, que se alejaba un tanto de las comedias llenas soamente de gente trabajadora en plan currito, Grammer llegó a ser el actor de televisión mejor pagado del país, y sumando la secuela que se hizo en 2023 y 2024, ha interpretado al mismo personaje durante 22 años.

21 de septiembre – Policías de Nueva York (NYPD Blue) (261 episodios, 12 temporadas)
Steven Bochco, uno de los grandes de la historia de la televisión, ya había creado anteriormente Canción triste de Hill Street y La ley de Los Ángeles, entre otras, y aquí ayudó al policial televisivo a dar un nuevo paso adelante, con una filmografía menos pulida que inicialmente atrajo muchas críticas (lo de “menos pulida” significa que la cámara bailaba demasiado) y unas escenas de mayor franqueza que lo acostumbrado a la hora de retratar el desnudo, el alcoholismo o las triquiñuelas legales, a veces muy poco edificantes, de la policía de Manhattan. Entre lo más memorable de la serie está sin duda su protagonista principal, el detective Andy Sipowicz (Dennis Franz), cuyo porte, calvicie, bigotito y (mal) carácter lo alejan mucho del prototipo de galán guapo de portada de revista. Y eso que al principio la serie iba a ser un vehículo para el pelirrojo David Caruso, que después haría fortuna en CSI: Miami, pero Caruso siempre ha sido un actor difícil de manejar y se fue tras la segunda temporada. Le sustituyó entonces Jimmy Smits, que siempre ha sido una garantía en todas las series por las que ha pasado.

24 de septiembre – Yo y el mundo (Boy Meets World) (ABC, 158 episodios, 7 temporadas)
Telecomedia juvenil protagonizada por Cory (Ben Savage), que creció desde los 11 a los 18 años, toda la secundaria, al lado de sus profesores (uno de los cuales además es vecino suyo), familiares y la chica que al final se le metió en el ojo, Topanga Lawrence (Danielle Fishel). A pesar de que iba dirigida, en un bloque entero de programación, hacia el público de la misma edad, la serie introducía también temas como relaciones interraciales (una rareza en aquel tiempo), embarazos adolescentes, pérdidas de amigos y hermanos y otros tragos más normales de esa época de la vida. En 2014 se hizo un spin-off llamado Girl Meets World donde Cory y Topanga son padres casados.

25 de septiembre – Walker, Texas Ranger (CBS, 203 episodios, 9 temporadas)
“Memorables y recomendables”, dijimos al principio. Cuánto de cada adjetivo le corresponda a la producción para las pantallas de toda la carrera de Chuck Norris, eso lo debe decidir cada uno, pero estoy seguro de que hay gente que sabe de esta serie sin haber visto jamás un solo episodio completo. De hecho, puedes imaginártela solo con los anuncios publicitarios de diez segundos que se emitían entre otras series. Quizá lo más sorprendente mirando los créditos es que está creada por Paul Haggis, ganador luego de dos Oscars consecutivos, por Million Dollar Baby y Crash. Sobre la trama, hay poco que decir: el sargento Cordell Walker es un ranger, que es más o menos como un mini-FBI pero a nivel estatal, veterano de Vietnam y admirador de la leyenda de los viejos sheriffs del Salvaje Oeste, y para resolver sus casos usa, estando como estamos en Texas, las armas. Pero las armas en este caso son las artes marciales, por las que Norris siempre ha sido conocido. Y todo el mundo, por contrato publicitario, conduce un Chrysler Dodge, excepto los malos, que llevan un Ford o algún modelo de la General Motors. Una para decir, hala, ostrás, ¿te acuerdas de esto?, cómo pasa el tiempo.

29 de octubre – Diagnóstico: Asesinato (Diagnosis: Murder) (178 episodios, 8 temporadas)
Una de esas series que consiguen convertir una profesión respetable, como la medicina, en una actividad secundaria frente a la apasionante tarea de resolver asesinatos. El doctor Mark Sloan, médico del Community General Hospital, parece tener una agenda laboral bastante flexible: entre atender pacientes, diagnosticar enfermedades y pasearse por los pasillos, encuentra siempre tiempo para investigar homicidios. Porque, evidentemente, si alguien aparece muerto en un hospital, lo normal es que el médico jefe se ponga a interrogar sospechosos. A eso ayuda, sin embargo, el que tu hijo sea investigador de homicidios de verdad. La serie, protagonizada por Dick Van Dyke, que acaba de cumplir 100 años, mezcla misterio, comedia y drama médico con una tranquilidad casi terapéutica. No hay prisa: aparece un cadáver, se sospecha de todo el mundo y Mark empieza a hacer preguntas con esa amabilidad que solo puede tener alguien que sabe que, tarde o temprano, conseguirá que el asesino confiese. Su fórmula es sencilla y deliciosamente repetitiva. Un crimen, varios sospechosos, alguna pista aparentemente insignificante y nuestro médico detective dispuesto a demostrar que ningún asesino está a salvo de un buen estetoscopio ni de una conversación incómoda. Quizá no sea precisamente CSI, pero tampoco pretende serlo. Lo importante es tener paciencia, observar mucho y recordar que, en este hospital, probablemente el médico tenga más probabilidades de resolver tu asesinato que de curarte un resfriado.

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