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Joan Didion, belleza barbitúrica

Joan Didion, belleza barbitúrica

En 2012 la editorial Random House nos presentó en las mesas de novedades a una escritora apenas conocida en España, la americana Joan Didion, y lo hizo con una de sus obras emblemáticas, Noches Azules, a la que seguiría la publicación de su texto más dolorido: El año del pensamiento mágico. Gracias a él pudimos entrar en el mundo Didion sin apenas protección, a lo salvaje, encontrándonos cara a cara con una tristeza tan brutalmente bien contada, que no tuvimos más remedio que desear saber más. Aquella mujer eternamente bronceada al sol de las piscinas de California, menuda, elegantísima, titulada por Harvard y Yale, fumadora incesante frente a la cámara, modelo nonagenaria de Celine, ha vivido el glamour plástico de la Costa Oeste contándolo en brillantes columnas de Vogue y The New York Review of Books. Periodista, guionista, modelo, novelista, Joan Didion a través de Random House nos convoca a un nuevo encuentro. Se trata de una novela anterior a las arriba citadas, Play it as it lays (Según venga el juego), llevada al cine por Frank Perry con guion de la propia Didion y protagonizada por un joven Anthony Perkins.

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Estructurada en capítulos que son pequeños relatos o artículos o cuentos sin desenlace, Según venga el juego podría ser el símbolo de la novela posmoderna donde la mujer hurga en la herida de la feminidad sin ambages demostrando que, tal vez, las mujeres rotas son las únicas capaces de crear algo nuevo. A las otras, las felices, les basta con recibir el aplauso de lo establecido.

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"Leer a Didion es, en definitiva, vivir según venga el juego, aferrada a la felicidad barbitúrica de la Dexetrina y el Edrisal."

Leer a Didion es encontrar a mujeres sorprendidas de su propia modernidad; extrañadas ante comportamientos que las impulsan a desear haber nacido cincuenta años más tarde en un mundo peor, sí; pero menos ajeno. Leer a Didion es como fumar sin parar mientras conducimos a toda velocidad por una autopista vacía a las afueras de las Vegas; es sentarse en Grand Central Station a llorar; es anhelar entregar tu vida a hombres ocupados que te ofrecen a cambio la felicidad por horas de una habitación de hotel, es convencerse, mientras te practican un aborto de que un hijo es, ante todo, una renuncia; es alimentarse de sol en piscinas pintadas por Hockney al ritmo de los últimos acordes de Chet Baker antes de arrojarse por la ventana de su hotel de Ámsterdam.

Joan Didion, según venga el juego

Esta novela podría leerse como una especie de Sunset Boulevard revisitado, pues si en aquella se nos contaba el final de un Hollywood dorado a través del microcosmos de una actriz que lo ha perdido todo porque lo había tenido todo, en esta novela, María, la actriz creada por Didion, convive con la certeza de la pérdida antes incluso de haber tenido algo. Es una fracasada postmoderna; una heroína cansada en un mundo donde las mujeres arrastran demasiado peso conceptual porque no completan ni uno solo de los ciclos para los que la vida las reclama: maternidad, sexo, amor, profesión, vida social, vejez… Maria Wyet encarna a la mujer de hoy de alma fracturada en pequeños mundos estancos, excluyentes, obligadas a vivir en el dolor incesante de tener que elegir siempre.

Leer a Didion es, en definitiva, vivir según venga el juego, aferrada a la felicidad barbitúrica de la Dexetrina y el Edrisal.

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Autora: Joan Didion. Título: Según venga el juego. Editorial: Literatura Random House. Venta: Amazon y Fnac

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