Inicio > Firmas > Periodista con botas > La biciquieta
La biciquieta

Me dijeron que era muy aburrido y por eso quise probarlo: doscientos kilómetros pedaleando por el carril bici de las Landas, sumergido en el pinar más extenso de Europa. Atravesé una repetición infinita de troncos altos y verticales: troncos, troncos, troncos. Mi cuerpo no entró en hibernación porque cada media hora tenía que esquivar a algún ciclista que venía de frente y esos estímulos me reactivaban levemente la electricidad cerebral. Pero a ratos me daba la impresión de que yo estaba quieto sobre la bici y que lo que se movía era el bosque. Me acordaba de mi abuela Pepi, que llamaba así a su bicicleta estática: la biciquieta.

"En la punta de la duna, un chaval con traje oscuro, corbata y zapatos hacía equilibrios, de pie sobre los dos centímetros de ancho de la rueda delantera de una bicicleta"

Al final del recorrido trepé a la duna costera de Pilat, una montaña de arena fina que crece hasta los 100 o 115 metros, según los vientos. Desde arriba, las Landas me parecieron el almacén de los materiales básicos con los que crearon el mundo: a mis pies, un montón colosal de arena; al oeste, las aguas del océano; al este, el bosque infinito; en el cielo, luz y fuego. Era como pasearse por los primeros versículos del Génesis.

Creí ver un espejismo. En la punta de la duna, un chaval con traje oscuro, corbata y zapatos hacía equilibrios, de pie sobre los dos centímetros de ancho de la rueda delantera de una bicicleta que se sostenía sola, clavada en la arena. Se sacaba fotos con un control remoto. La bici era de pista, con cuadro de carbono y ruedas lenticulares, un modelo utilizado en los Juegos Olímpicos, me explicó el artista. “La nombraron la bici más rápida del mundo y yo la elegí para hacer sur place, el deporte más lento”, es decir, para quedarse en equilibrio sobre ella. Qué personaje digno de Saint-Exupéry. Se llamaba Clément Leroy, era psicólogo especializado en la gestión del estrés y en 2017 batió una marca mundial: 15 horas y 27 minutos en equilibrio sobre la bici sin dar una pedalada. Le envidié, sobre todo, el talento de viajar sin moverse.

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios