Inicio > Libros > Narrativa > La épica del nuevo mundo

La épica del nuevo mundo

La épica del nuevo mundo

Leer Los 39: Guanahaní es una experiencia épica, estimulante e intensa. Su autor, José Luis Muñoz, heredero de grandes de la novela como Ernest Hemingway o Joseph Conrad, nos conduce a lo largo de sus treinta y siete capítulos a un momento único de la historia de la hispanidad: el descubrimiento del Nuevo Mundo. Al frente de la nao Santa María y bajo los auspicios del Reino de Castilla, se nos describe la llegada del almirante Cristóbal Colón a las costas de la isla de San Salvador —Guanahaní en lengua taína— el 12 de octubre de 1492. Solo la pertinacia y la obsesión visionaria de Colón puede sobreponerse durante el calamitoso trayecto a la calma chicha del Mar de los Sargazos, a la angustia, al miedo de la tripulación, a la sed, al hambre y a un conato de motín. Describir con verosimilitud histórica la hazaña sin perder el aliento épico es un logro de Muñoz que la editorial Almuzara premia con la reedición del libro.

Efectivamente, la publicación de Los 39: Guanahaní es una reedición de 2025, la primera entrega de la trilogía La pérdida del paraíso, que hace veinticuatro años vio la luz por primera vez entre 2001 y 2002 bajo el sello de editorial Planeta. En buena medida, Secuoya Studios es responsable de esta segunda edición, al rodar Los 39, serie de televisión inspirada en la trilogía. A lo largo de este año 2026 tendremos ocasión de verla aquí en nuestras latitudes, puesto que ya ha sido estrenada en Latinoamérica.

"Lo que llegó a continuación fue la aparición de un nuevo orden, en el que ya no tendrían que defenderse del canibalismo de las tribus caribes, sino de la rapacidad de los conquistadores"

Centrándonos en el título, llamativo por el guarismo, se hace referencia a los treinta y nueve hombres que Colón se vio obligado a abandonar en el Fuerte Navidad, meses después, el 5 de enero de 1493. Ahí finaliza este primer volumen, muy cinematográficamente, con las carabelas Pinta y Niña alejándose de la isla La Española y la promesa de Colón de regresar al cabo de un año. En el siguiente volumen de la trilogía, Los 39: Fuerte Navidad, Muñoz abordará el acontecimiento a partir de su regreso.

En esencia, lo que se narra en Los 39: Guanahaní es el deslumbramiento ante el Nuevo Mundo, al tiempo que se indaga sin complejos en la “pérdida del paraíso” —de ahí el título de la trilogía—. Por desgracia para los nativos de Guanahaní, la irrupción de la “civilización” fue el principio del fin de una cultura ancestral, la suya, en ciertos aspectos “adánica”. Lo que llegó a continuación fue la aparición de un nuevo orden, en el que ya no tendrían que defenderse del canibalismo de las tribus caribes, sino de la rapacidad de los conquistadores.

"Para lograr una novela de tal naturaleza deben sortearse no pocos obstáculos y se necesita el pulso firme de un escritor experimentado para que la historia no se convierta en un pecio en el fondo del mar editorial"

Cabe destacar en esta novela, pletórica de aventuras y testosterona, la profusión de pasajes líricos, que subrayan la admiración de Colón y, en mayor medida aún, el asombro de su protagonista, el joven y sensible Marín de Urtubia, ante la exuberancia de los paisajes que van descubriendo durante la navegación de cabotaje a lo largo del archipiélago. Véase, a modo de ejemplo, cómo en un momento de la narración se describe el mar en las horas nocturnas: “Una enorme extensión de mercurio herida por la luz de la luna”.

Lo cierto es que para lograr una novela de tal naturaleza deben sortearse no pocos obstáculos y que se necesita el pulso firme de un escritor experimentado para que la historia no se convierta en un pecio en el fondo del mar editorial. Aparte de documentación —amplia, exhaustiva—, una novela situada en el siglo XV requiere un cuidado especial en el uso del lenguaje y uno de sus aciertos radica precisamente ahí, en crear unas convenciones lingüísticas reconocibles, arcaizantes, pero que no entorpezcan la lectura.

"Los taínos, los habitantes de Guanahaní, son víctimas de la depredación, la intemperancia y la barbarie de los conquistadores"

Sin embargo, más importante si cabe es sumergir al lector en la mentalidad teocéntrica, estamentaria e inmovilista de su tiempo y en ese medio mover a los personajes sin anacronismos. Al protagonista y alter ego del autor, el joven poeta Marín de Urtubia, a los hermanos Pinzón, al notario, al veedor del reino o al galeno. Sin olvidar a la tripulación, entre ellos al líder carismático Juan de la Plaza, a Domingo el Negro, un ser brutal, o a Juan de Medina, compinche de fechorías y tan indisciplinado como los anteriores. Y por añadidura, caracterizar al mismísimo Cristóbal Colón, cuyos misteriosos orígenes en Génova se perciben brumosos. De tal modo, los personajes de Los 39: Guanahaní están dotados de autenticidad y fuerza, son hombres crueles, soeces, ávidos de riqueza y mujeres y, si Muñoz no los hubiera pintado así, simplemente no serían creíbles. No obstante, en sus pretensiones, tampoco están exentos de perspicacia y estrategia. Así, se perfila al almirante Colón como soñador y codicioso al mismo tiempo, so pretexto de ambicionar la máxima gloria para la Corona de Castilla; a Marín de Urtubia como un poeta enamoradizo, valiente y leal, cuyo pensamiento divergente tiende puentes con los taínos y por eso mismo provoca la empatía del lector; o a Juan de la Plaza, excapitán del ejército, de personalidad dominante, indómito, avaricioso, pero a su modo poseedor de un indudable código del honor.

En contrapartida, los taínos, los habitantes de Guanahaní, son víctimas de la depredación, la intemperancia y la barbarie de los conquistadores. Su asombro, ante aquellos hombres grandes, barbados, de tez clara y hediondos es genuino, y su creencia acerca del carácter divino que los precede los debilita, volviéndolos mansos y crédulos. Los condena a la pérdida de su paraíso.

"El descubrimiento del Nuevo Mundo creó el Imperio español y configuró una nueva era en el ámbito de la navegación, la topografía, las rutas comerciales, la demografía, la agricultura, etc. Fue una relación entre Europa y América de ida y vuelta"

En un contexto así, la épica de los hechos narrados, fiel a la historia, se ve acuciada por la “leyenda negra”. Aunque para algunos la gesta de los castellanos se mantenga bajo sospecha, el aliento épico es evidente en Los 39: Guanahaní. Ello es debido a que, pese a las muertes, los abusos y los atropellos cometidos en el Nuevo Mundo, la grandeza de la gesta es inconmensurable. Aquellos hombres soportaron lo insoportable, sobrevivieron a la dureza y al rigor de una navegación incierta, se adentraron en una selva sembrada de trampas mortales, y Muñoz, que domina la herramienta sensorial, nos lo hace sentir así. El descubrimiento del Nuevo Mundo creó el Imperio español y configuró una nueva era en el ámbito de la navegación, la topografía, las rutas comerciales, la demografía, la agricultura, etc. Fue una relación entre Europa y América de ida y vuelta. Eso es innegable.

Si los héroes de antaño abanderaban acciones justas y modélicas; los antihéroes del presente —tan lejos ya los cantares de gesta— son los que protagonizan proezas y vilezas a partes iguales. El narrador, consciente de ello, les otorga esta dimensión y se la reconoce en un relato tan vívido como Los 39: Guanahaní, de ahí la pervivencia de la épica.

Pero hay otros aspectos al margen que vienen a complementar el relato y que le confieren la vigencia de una novela moderna: el registro erótico. José Luis Muñoz, avezado escritor de literatura erótica (no olvidemos que obtuvo el premio La Sonrisa Vertical en 1990 con Pubis de vello rojo), maneja con destreza esas escenas. A lo largo de toda la novela se insiste en que la desnudez de las indias subleva a los hombres y los hace enloquecer de deseo. En otros casos, cuando la lujuria se apodera de la tripulación en ausencia de mujeres, las escenas de homosexualidad adquieren una tonalidad marcadamente lúbrica:

El bello Bartolomé dormitaba con cierta despreocupación cuando lo abordó y el sudor que le cubría la espalda le otorgaba un aspecto aceitoso propenso a la lubricidad, el barniz del oro que andaban buscando. El sodomita abrió los ojos y se topó con la mirada turbia de deseo y consintió de buen grado a ser tomado.

De hecho, el deseo sexual en su vertiente más instintiva y animal es uno de los motores de la novela. Las consideraciones de índole moral se vuelven irrelevantes en este entorno, como los deseos de las “otras”, las indias taínas, forzadas a satisfacerlos. En sus diálogos salen a relucir constantemente los “harenes de jóvenes indias desnudas”, con cuya visión se deleita toda la tripulación como si recrearan la belleza del oro puro.

"En los siguientes libros de la trilogía se ahondará más aún en estos rasgos, pero en esta primera entrega ya flota la fatalidad como una calima pegajosa y aterradora, precursora del desastre"

El deseo insatisfecho en todos los sentidos azuza a la tripulación de las tres naos, la Pinta, la Niña y la Santa María. Incluso alcanza a Colón, hombre contenido y temeroso de Dios, que se niega a dormir, para evitar estremecerse con los sueños húmedos.

Por último, otro factor destacable en esta novela es el ambiente de misterio con que Muñoz enriquece la narración. La navegación demorada y lenta por falta de viento, y las fantasmagorías que los asaltan durante sus incursiones en la selva, alimentadas por la incertidumbre y el temor a una muerte horripilante, socava la moral de los hombres y condiciona el sesgo de sus visiones. En los siguientes libros de la trilogía se ahondará más aún en estos rasgos, pero en esta primera entrega ya flota la fatalidad como una calima pegajosa y aterradora, precursora del desastre. Veamos un ejemplo:

Los marinos, asomados a la borda, miraban desalentados esa gran hidra de largos brazos vegetales que llegaba hasta el horizonte, tan grande como el mar, que en cualquier momento podría cortarles el paso y engullirlos.

De nuevo, el lenguaje poético con su cualidad simbólica potencia la prosa de Muñoz.

Y es que al final, de lo que se trata es de novelar un descubrimiento maravilloso, el Nuevo Mundo, y aportar datos históricos que lo sostengan para así envolver al lector en un relato apasionante y feroz, transgresor con nuestro tiempo, pero tan crucial como inolvidable. Al igual que esta novela, épico y misterioso, a medio camino entre la luz y las sombras.

—————————————

Autor: José Luis Muñoz. Título: Los 39: Guanahaní. Editorial: Almuzara. Venta: Todos tus libros.

5/5 (2 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios