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La familia como motor narrativo

La familia como motor narrativo

Estos ocho relatos de Michelle Roche Rodríguez que componen el libro Gente decente han sido ganadores del V Premio de Narrativa Francisco Ayala. Recorren un universo familiar muy personal y por lo tanto universal y llegan al corazón de cualquiera que haya disfrutado de las historias contadas por una abuela o un familiar cercano. La familia es el motor de todos los relatos que se reúnen bajo el significativo título de Gente decente porque todos los personajes son muy humanos y cometen sus errores pero a todos ellos se les quiere o por lo menos se les llega a comprender. En la primera de estas historias, Lata de galletas, Amandita cuenta la historia de su madre que se casa embarazada con el novio con el que a veces vivía y después de conseguir superar una depresión, crea un próspero negocio de galletas caseras que se llamará “Las galletas de mamá” pero el marido se encargará de arruinarlo porque gasta más de lo que puede ganar y se pasa la vida pidiendo préstamos a los amigos. La madre, muy ocupada en mantener a flote su negocio del que toda la familia vive y con dos hijas, no tiene tiempo para más pero Amandita se encargará de su hermana pequeña aunque no siempre se llegue a tiempo de salvar al ser querido. Las relaciones entre hermanos están muy presentes en estos relatos.

"La infancia y la adolescencia son temas trascendentales en los relatos, algunos envueltos con más violencia que otros pero en todos, estas dos etapas, serán caminos duros que enseñarán a vivir."

La negrita es el segundo de los relatos y Michelle se lo dedica a su abuelo Oswaldo, “que hizo patria en Venezuela porque se encontró con una negrita.”  Dividido el relato en tres partes conoceremos una Venezuela muy diferente a la de ahora, mucho más libre y tolerante, a un abuelo mujeriego que al acabar la guerra, escapa de una Alemania empobrecida y emprende un viaje en barco como polizonte, camino a Estados Unidos pero el destino le dejará en Venezuela donde conocerá a “La negra Mocada “el amor de su vida”.

La infancia y la adolescencia son temas trascendentales en los relatos, algunos envueltos con más violencia que otros pero en todos, estas dos etapas, serán caminos duros que enseñarán a vivir. Como se dice en un momento dado en el tercer relato, Mamadoras de gallo, “la adolescencia era un ensayo para la vida” porque el acoso escolar es protagonista de la historia y ya le dice la madre de Ingrid a su hija, “siempre existirá una antagonista a la que tendrás que convertir en aliado”,  porque nada hiere tanto a los mediocres como la eficiencia. Pero aunque el padre, Karl, un alemán recio decide solucionar el asunto, la madre de Ingrid ya había sembrado su semilla en la educación de su hija. Porque estas historias, de apariencia semiinocente, esconden una violencia y una relación entre las mujeres que no siempre es fácil de comprender y hombres y mujeres ven el mundo de una manera muy diferente. Ya lo decía en el primer relato la madre de Amandita y Alejandrita: “Nada hay más distinto de un hombre, que una mujer.”.

"Los lazos familiares, las clases sociales, las amistades, los secretos y las medias verdades (que a veces son peores que una gran mentira) recorren estos relatos."

Las relaciones entre padres e hijas también son muy importantes en estas historias repletas de sentimiento: ternura, dolor, nostalgia. Venezuela es un paisaje que lo cubre casi todo e impregna hasta el lenguaje. Michelle no rehúye los temas más complicados como la enfermedad y la  muerte de un ser querido y se hace preguntas que a veces no nos atrevemos a hacérnoslas: ¿Puede alguien vivir bien, en paz, cuando le falta un ser querido?. El título del relato habla por sí mismo: “En compañía de la ausencia”. Un relato dedicado al magnífico libro de Joan Didion, El año del pensamiento mágico, y en el que en forma de guiño para el lector, volveremos a escuchar hablar sobre la Negra.

Los lazos familiares, las clases sociales, las amistades, los secretos y las medias verdades (que a veces son peores que una gran mentira) recorren estos relatos. En el titulado Lengua viperina se cuestiona esto mismo. ¿Qué hace más daño, la construcción de una mentira o su desarticulación? Los silencios y las verdades a medias pueden hacer un gran daño.

"Todos los relatos destilan sensualidad y leerlos provoca un gran placer y deseo de que no hubieran sido ocho, sino muchos más los que comprenden este libro."

Los relatos de Michelle Roche atrapan la realidad familiar de una manera tan real que a veces duele y en otras ocasiones, nos provoca una sonrisa y siempre, nos dejan con ganas de más. Sus finales son redondos, diría que perfectos, y sus historias, originales y realistas. La historia de una mujer mayor escritora de una saga de novelas detectivescas que tiene que dejar de vivir con su hija (una vez más la relación madre-hija y su querida Venezuela) contada en La edad del eufemismo, hace una crítica estupenda  al mundo editorial y a un país que aunque, sin duda, la autora quiere, le duele en muchos momentos. Y además demuestra que el amor y el sexo pueden aparecer en cualquier lugar y en cualquier momento. Todos los relatos destilan sensualidad y leerlos provoca un gran placer y deseo de que no hubieran sido ocho, sino muchos más los que comprenden este libro.

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Autora: Michelle Roche Rodríguez. Título: Gente decente. Editorial: Musa a las 9. Venta: Amazon

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