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La lectura es un juego de niños

La lectura es un juego de niños

No hacemos habitualmente mucho caso a los libros para niños y jóvenes. Es natural, ellos no leen las páginas de literatura. Pero es Navidad, tiempo de excepciones, nostalgia y no poca cursilería. Me llegan a la vez tres libros de esa categoría que los suplementos y las librerías suelen catalogar como infantil-juvenil. Son: Mundo y Niña Mariposa, de Susu, con ilustraciones de Glòria Falcón; Rímame mucho, de las hermanas Gómez Redondo, Susana y Lola; y Huellas secretas en el camino, la última entrega de la saga Los sin miedo de José María Plaza, con dibujos de Noemí Villamuza.

En las pocas ocasiones en las que la prensa, digital o en papel, dedica espacio a este tipo de libros, no se dirige a los niños, suele hablar a los padres, que al final son los que compran o los que dan el dinero para que se compre. Se olvidan de esa máxima del periodismo resucitada por los nuevos gurús: No esperes a que el lector te encuentre, ve a buscarlo donde esté.

"Hubo incluso una época gloriosa, más reciente, en la que las ediciones dominicales incluían un suplemento para niños."

Hay fotos míticas de niños vendiendo, voceando e incluso leyendo periódicos. Hoy en día, es difícil imaginar a un niño con un diario entre las manos, y no digamos con un suplemento cultural. Como mucho, con un catálogo de Toys R Us. Algo debemos de estar haciendo mal.

Aunque parezca increíble, hubo un tiempo en que en los periódicos había un espacio dedicado a los niños y a los jóvenes. Seguro que no soy el único que hizo sus primeras lecturas en el periódico de su padre. Sobre todo, tiras cómicas y no tan cómicas. Recuerdo haber leído en las páginas del diario a Mafalda, El Jabato, Hazañas bélicas, el Capitán Trueno y tantos más. Era una época en la que no había dinero para comprar cómics –como mucho algunos se conseguían en préstamo-, así que la prensa colmaba esa necesidad.

Hubo incluso una época gloriosa, más reciente, en la que las ediciones dominicales incluían un suplemento para niños, como El pequeño País o El Mini Mundo. Seguro que algún lector aún los recuerda. Duraron hasta finales de siglo pasado.

Antes de esa época florida, hubo otra más lejana, en la que no había libros para niños. Los niños aprendíamos a leer en las etiquetas, en las páginas de los periódicos, o los más afortunados en Corazón, publicado por el italiano Edmundo de Amicis en 1886. Fue el libro de cabecera durante el franquismo de numerosas familias, modestas pero ávidas de lectura. No pocos supimos de Marco, y de su aventura De los Apeninos a los Andes, mucho antes de que llegaran los dibujos animados japoneses. Los valores que enseñaba el viejo libro de Amicis serían considerados hoy políticamente incorrectos, incluso fascistas: sacrificio, familia, humanidad, espíritu y hasta patriotismo.

De mi infancia, nunca olvidaré a un niño prodigioso que aprendió a leer con sólo tres años. Su abuela le enseñó con la etiqueta de una lata de cinco litros de aceite La Giralda. Utilizaba aquel recipiente, de un amarillo tan intenso como nunca más he vuelto a ver, para llevar la esllava (comida de cerdo en asturiano) a la piara, justo frente a la que entonces era mi casa.

Recupero la inocencia de aquellas primeras lecturas sin prejuicio alguno, aquellos enormes ojos de niño ante el texto, sólo equiparables a la mirada del primer encuentro con el inmenso mar o al aplastar la nariz contra el escaparate de una pastelería. Y la recupero con estos tres caprichos que hoy llenan de colores un gris escritorio.

 

Mundo y Niña Mariposa

Alba. 32 páginas. 19 euros. (A partir de 6 años)

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Susu Moll Sarasola, de enigmático nombre y sonoros apellidos, es la autora de este libro-disco que acaba de publicar Alba. Directora de una colección infantil en dicha editorial, es también la autora del blog Susu in the sky y columnista de La Nueva España. Además, entre sus múltiples actividades, se incluye la de profesora de yoga y cantautora, de lo que da buena fe en el CD que acompaña al libro y en sus cuatro álbumes ya publicados. Susu parte de la historia real de las mariposas monarca, generación Matusalén, que cubren la distancia entre Canadá y México e incluso atraviesan el océano hasta las Canarias. El deterioro del medioambiente ha provocado que su población se haya reducido en un 90 por ciento. Un otoño, el niño mexicano Mundo echará de menos su presencia y comenzará una aventura para averiguar por qué ese año no llegan las mariposas. Las ilustraciones de Gloria Falcón, con un impecable toque indigenista, se quedan grabadas en la mente con la misma fuerza que la historia.

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Rímame mucho

El gato león. Soria. 48 páginas (A partir de 6 años)

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Las hermanas Gómez Redondo, Lola y Susana, han producido este singular libro que combina poesía y pintura. Lola es diseñadora y pintora. Susana, escritora. Sus páginas, una auténtica ensalada de colores vibrantes, dan cobijo a ilustraciones conceptuales, de figuras reconocibles en un mundo dislocado, imaginario, tantas veces bocabajo. Gatos, perros, ratones, lagartijas y saltamontes se mueven por un territorio en el que el mar de los piratas reclama la aventura. La combinación de imágenes y textos desborda la imaginación de pequeños y mayores a través de poemas de títulos sugerentes como La gata ladina, El pirata bueno, Antojo marinero, La bruja de veleta. Todo ello en un ambiente presidido por la naturaleza, surcada por las estaciones, ya sea hacia el sur o hacia donde barlovento nos lleve. Frescura, imaginación y ritmo definen este trabajo casi artesanal.

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Huellas secretas en el camino

Edebé. 364 páginas. 11,50 euros (A partir de 9 años)

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José María Plaza ha estado pendiente de jóvenes y niños desde tiempo inmemorial. Su serie de Los sin miedo ya es un clásico de los libros de pandillas, como lo fueron para anteriores generaciones Los Cinco o las chicas del internado de Torres de Malory. Es la serie de misterio favorita de los niños españoles, y ahora también se lee en Turquía y en China. En la entrega número once -ya once-, Álvaro, Belén, Cristina y David recorren el Camino de Santiago, desde Roncesvalles a la ciudad del Santo, 790 kilómetros, en busca de un tesoro templario, que no será fácil de descubrir. Antes, deben encontrar las siete llaves. Y para colmo, no están solos. Alguien más busca ese tesoro que lleva siglos en lo más profundo del sótano de la catedral de Santiago. Por el camino, la pandilla irá conociendo a peregrinos de medio mundo, pero no todos son lo que dicen ser. Finalmente, esta experiencia física y espiritual les hará, como a los mayores, más fuertes, más sabios y más amigos. Las inquietantes ilustraciones interiores son de Nataly Londoño, y las portadas de la colección de Noemí Villamuza. El libro contiene un mapa y un álbum de fotos (hechas por uno de los personajes) del Camino.