Inicio > Libros > Narrativa > La luz de la rapsoda

La luz de la rapsoda

La luz de la rapsoda

El narrador de El asedio de Troya, hijo de un profesor de escuela rural desaparecido, se declara desde las primeras páginas rendido de amor a los pies de la maestra que envían a suplir a su padre. Desde la llegada de la Señorita, Marina, a un rincón apartado en Grecia en 1945, nada será para sus alumnos lo que parece ser.

Theodor Kallifatides ha creado un caballo de Troya fascinante con este libro en el que se superponen el relato de los días finales de la Segunda Guerra Mundial en la voz del narrador y la historia que la bella Marina les relata de viva voz, que no es otra que la Ilíada, primero como una forma de llenar las horas en una caverna en la que han tenido que ponerse a salvo de un bombardeo, luego requerida incansablemente por sus seis alumnos y una alumna deslumbrados, que no van a darle reposo hasta conocer el final.

"Los paralelismos entre las guerras antiguas y las guerras nuevas, entre los amores divididos de entonces y los amores divididos del presente son inquietantes"

La peculiaridad de la rapsoda es que no regatea su mirada al mundo bárbaro de la guerra y nos ofrece una singular visión de los sentimientos de hombres y mujeres a la espera de la victoria o la muerte, de la soledad de la contrita Helena entre los muros de Troya, yaciendo con el amante que “la hacía disfrutar, pero no el que la hacía enorgullecerse” y añorando los días junto a su esposo Menelao, el sitiador.

Los paralelismos entre las guerras antiguas y las guerras nuevas, entre los amores divididos de entonces y los amores divididos del presente son inquietantes. Tanto la furia y mezquindad de los héroes antiguos como su grandeza espejean en los ocupantes y ocupados de la Grecia moderna. “Cuando eran pequeños seguramente soñaban con convertirse en héroes (…). Ahora estaban sobre la suave arena atados de pies y manos, apretados unos contra otros y, sin embargo, no estaban juntos. Cada uno pensaba en su propia familia o en su propia amada. Cada uno pensaba en la propia muerte.”

"Y al hilo de la historia mítica, asistimos a lo prosaico de la guerra que se libra a nuestro lado, la mezquindad conviviendo con el pulso más sensible de la vida"

La rapsoda habla con la voz de una mujer: “El cuerpo de la mujer es el campo sobre el que los hombres se pisan, unos a otros, el honor y la gloria”, pero también como el poeta ciego, Homero, el que no puede ver la batalla, pero sí escucharla, el que no contempla la luz, pero le presta oído:  “La luz del sol era tan intensa que emitía un sonido, como un lejano rumor sordo de cigarras”. En el relato de la Señorita son indistinguibles las lágrimas de quienes lloran a los caídos de las lágrimas vertidas por el propio destino. Marina habla para todos, para los que ya han librado todas las luchas, para los que están ciegos de polvo y sangre empuñando las armas y para los que están en la edad en la que la batalla los reclama.

Y al hilo de la historia mítica, asistimos a lo prosaico de la guerra que se libra a nuestro lado, la mezquindad conviviendo con el pulso más sensible de la vida. “La necesidad de defenderse a uno mismo siempre es más fuerte que la sed de conquista”.

———————————

Autor: Theodor Kallifatides. Título: El asedio de Troya. Editorial: Galaxia Gutenberg. Venta: Amazon

4.8/5 (11 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)