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La Revolución de Asturias en tres dimensiones

La Revolución de Asturias en tres dimensiones

Estamos ante un gran acontecimiento histórico.  Tres periodistas muestran tres ángulos completamente diferentes. Tres maneras muy distintas de ejercer el periodismo confluyen. El acontecimiento es la Revolución del 34 en  Asturias. Los periodistas, Manuel Chaves Nogales, José Díaz Fernández y Josep Pla. Libros del Asteroide ha tenido el gran acierto de reunirlos en un solo volumen. Y el lector tiene la posibilidad de conocer aquel acontecimiento en tres dimensiones, en tres narraciones tan complementarias entre sí que ofrecen una gran visión panorámica de la historia.

Chaves Nogales: Poner las cosas en su punto

Manuel Chaves Nogales vive hoy —cuando lleva ya 73 años enterrado— una dulce resurrección. Jamás lo hubiera soñado en vida. En su tiempo, era considerado solo un buen periodista; su reconocimiento literario tuvo que esperar a que los dos bandos levantaran la condena al olvido. Su amor al periodismo le llevó a ser perseguido por izquierda y derecha. Enviado especial del diario republicano moderado Ahora, en octubre de 1934 entra en Asturias poco después que las tropas de la República. El panorama es desolador:

“Más de setenta edificios destruidos totalmente —la mayor parte de ellos, en el corazón de la ciudad— y el medio millar de muertos habido en el casco de la población y los alrededores dicen elocuentemente lo que ha sido la revolución”.

"De las crónicas de Chaves Nogales se desprende su amor a la verdad, porque la mentira tiene consecuencias muy graves."

Se dedica a recorrer los pueblos, entrevistar a prisioneros,  si le dejan, y si no a sus familiares. Es un periodista meticuloso, que trabaja sobre el terreno,  que recaba datos, que  intenta hablar con todo el mundo. Fiel a la República, a la legalidad, es —en palabras de Pérez-Reverte— “el más ecuánime que no el más equidistante”  de los enviados especiales.

La devoción por los hechos no le impide ser un certero analista, ni calificar los acontecimientos tan excepcionales que le toca cubrir: “Estamos ante una de esas etapas en las que la humanidad retrocede a la barbarie”.

Sabe de lo que habla. Ha vivido sobre el terreno los estragos comunistas en Moscú. Escribe: “La revolución de los mineros, fracasada, no tiene nada que envidiar, en punto a crueldad, a la revolución bolchevique triunfante”.

Conoce a fondo su propio país, España, y se atreve a hacer un pronóstico: “Preveo que en esto como en todo la opinión pública española se dividirá en dos bandos igualmente irreconciliables. El de los que afirmarán que la población minera de Asturias lanzada al movimiento es una horda de caníbales y el de los que sostendrán que todo fue un juego de inocentes criaturas o, a lo sumo, de cabezas alocadas y sin responsabilidad”. Y eso que aún le faltaba por ver lo peor: la Guerra Civil.

De las crónicas de Chaves Nogales se desprende su amor a la verdad, porque la mentira tiene consecuencias muy graves. Debiéramos reflexionar ante acontecimientos presentes, en los que se libran guerras  cruentas entre lo falso y lo verdadero. “Hay que poner las cosas en su punto —escribe—. No porque los revolucionarios merezcan atenuantes para sus crímenes, sino porque creo firmemente que, a la larga, todos esos detalles de barbarie, posiblemente falsos, provocarán una reacción favorable a los revolucionarios”.

Y lo explica: “Si se ha dicho que en Sama se comieron un cura y luego resulta que no se lo comieron sino que lo asesinaron y dejaron su cadáver abandonado dos días en una calle, parecería que el crimen es menos execrable que lo que realmente fue”.

Pla: Comunistas y socialistas en comandita con la Esquerra

A diferencia de Chaves Nogales, en 1934 Josep Pla goza ya de un gran prestigio literario y periodístico. Sus opiniones como analista político son muy tenidas en cuenta en los círculos de poder.  No disimula su posición política. El prologuista de Tres periodistas en la Revolución de Asturias, Jordi Amat, le describe como “publicista orgánico del catalanismo conservador”.  Su periódico, La Veu de Catalunya , órgano de la Lliga Regionalista, le envía a una gira por el Norte, de donde llegan noticias alarmantes.

Mientras la censura levantaba el bloqueo informativo, el diario fue caldeando el ambiente y vendiendo las inminentes crónicas de su gran firma. “Josep Pla, que estos días estaba en Gijón, y hoy tal vez esté ya en Burgos, ha sido el primer enviado especial de la Península llegado a Asturias”, se podía leer en la portada del 21 de octubre.

"En sus crónicas, los hechos conviven con el análisis y la crítica despiadada a sus enemigos políticos."

Y al siguiente día una nueva llamada: “Nuestro redactor Josep Pla ha visitado ya Oviedo y la cuenca minera de Asturias, ocupada por las tropas. Las impresiones de estas visitas las ha convertido en unos reportajes de una actualidad  palpitante, de un interés extraordinario”.

Resulta fácilmente imaginable la ansiedad con la que se esperaban las noticias de Asturias, donde se habían roto las comunicaciones. Y es que lo que allí sucedía tenía trascendencia incluso más allá de nuestras fronteras. “La prensa rusa destaca los acontecimientos de Asturias, y sin embargo  trata despectivamente las infantiles veleidades revolucionarias de socialistas y separatistas”. El catalanista Pla escribe estas palabras solo días después del fracaso independentista del govern de Lluis Companys .

En sus crónicas, los hechos conviven con el análisis y la crítica despiadada a sus enemigos políticos: “La gente se va separando de ese partido (el PSOE) de esnobistas, de exministros y exembajadores que tantos estragos ha hecho en el país”.

Nada explica mejor la situación que las teorías de Pla. Basten dos ejemplos: La teoría del desbordamiento (Besteiro por Largo Caballero) o la teoría del pueblo-isla (el País Vasco).

“Esta es la obra del socialismo y del comunismo en comandita con los hombres de Esquerra Catalana. Cuando se ve Oviedo —como yo acabo de verla— no hay justificación posible de la política  que ha provocado semejantes estragos.”

Se nota a la legua que Pla no es un periodista cualquiera. Es un veterano y un escritor respetado, que se siente con autoridad para descalificar a la propia prensa, “la crispación que fomentan los diarios de Madrid… Pero yo no he visto en ninguna parte el cúmulo de enormidades totalmente inventadas por los diarios de Madrid, como no he visto en la zona minera las escenas que ven ahora los corresponsales sensacionalistas —que son casi todos— y que han llegado a aquellos valles días después de haber salido los primeros periodistas que estuvimos en ellos”.

Díaz Fernández: La revolución contada por un revolucionario

De Chaves Nogales  y de Pla no se esperaba menos. La gran sorpresa del volumen de Libros del Asteroide es José Díaz Fernández, que escribe Octubre rojo en Asturias con el seudónimo de José Canel. Su testimonio, puesto que está novelado, es el  más vívido de los tres.

"Según van pasando las páginas nos encontramos con un relato apasionante, épico a veces, pero sin perder nunca de vista la crueldad de ambos bandos."

Díaz ya había demostrado su altísima calidad literaria con sus crónicas/relatos  de la Guerra de Marruecos, recogidas en El blocao (Ediciones del Viento). Su relato sobre la revolución aparecería en forma de libro en junio de 1935, justo después de la publicación por entregas en el Diario de Madrid. El periódico anunció su serie como “el primer relato de la Revolución de Asturias que se publica en la prensa española, hecho por un revolucionario”.

Socialista convencido, había sido diputado en 1931 y lo volvería a ser en 1936 por el Partido Republicano Radical Socialista.  Su militancia obliga a acercarse con cautela a su narración. Pero según van pasando las páginas nos encontramos con un relato apasionante, épico a veces, pero sin perder nunca de vista la crueldad de ambos bandos. Si hubiera sido escrita décadas después, la llamaríamos Nuevo periodismo.

A los protagonistas los vamos conociendo con detalle: el chaval revolucionario apodado el Roxu, el ferroviario que conduce el tren blindado, el practicante Patricio que dirige un hospital de campaña. Díaz pone cara y ojos a la revolución. Ahí radica su fuerza narrativa. Ahí y en los diálogos que salpican todo el texto, como éste entre un oficial del ejército y un revolucionario:

—“Está bien. Te voy a fusilar inmediatamente.

—Usted puede hacerlo, porque estoy en su poder, pero no se crea que por eso habrá acabado con la revolución.

—Os están engañando. ¿Tú que crees que es la revolución?

—Pues la revolución… es una cosa que no acabará, aunque acaben con todos nosotros”.

Periodismo equilibrado, periodismo analítico, periodismo inmersivo: tres maneras de entender la profesión igualmente necesarias. En la combinación de las tres, está la verdad sobre la Revolución de Asturias.

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Autores: Manuel Chaves Nogales, José Díaz Fernández y Josep Pla. Título: Tres periodistas en la Revolución de Asturias. Editorial: Libros del Asteroide. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro

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