Inicio > Libros > Narrativa > La soledad del escritor

La soledad del escritor

La soledad del escritor

“Estaba cansado de follársela, sin embargo, se moría de ganas de hacerle el amor”

Hace tiempo leí en un libro que trataba sobre técnicas narrativas que al lector hay que agarrarle por el pescuezo desde el primer párrafo. Atrapar al lector con un buen comienzo, con un martillazo, es fundamental para animarle a que sienta curiosidad por las cuatrocientas páginas que siguen después. La frase que han leído hace unos segundos (sí, la que os ha llamado la atención por la palabra follar) es la que da comienzo a la novela Inspector Solo. David Jiménez el Tito consigue meternos en su historia nada más abrir el libro. Es uno de esos escritores que no se andan con rodeos ni malgastan palabras.

La novela comienza cuando el inspector Marcial Lisón despierta en el interior de su coche sin recordar cómo ha llegado hasta allí. En el edificio que está justo enfrente se ha cometido un homicidio y la víctima es una prostituta que solía frecuentar. ¿Había bebido la noche anterior? Joder, se había pillado un pedo descomunal. Ahora todas las sospechas recaen sobre él. ¡Me cago en la puta! ¿Cómo he podido meterme en esta mierda? ¿Por qué no recuerdo nada de lo que hice anoche?

"Me he sentido muy identificado con el protagonista de la novela. ¿Con el autor? Es muy probable que también"

Apenas llevo un par de meses destinado en Cartagena y me he encontrado con que Inspector Solo se desarrolla en esta ciudad. De alguna manera, su lectura me ha servido de guía turística para conocer un poco mejor sus calles y su gente. David transmite perfectamente la idiosincrasia del lugar, utilizando una narrativa sincera y natural sin que ello contrarreste el amplio vocabulario utilizado durante toda la obra. El autor parece conocer muy de cerca los procedimientos policiales y de investigación criminal, haciendo que nos sumerjamos en una trama bien trabajada y contrastada sin preguntarnos si estamos leyendo realidad o ficción.

No suele pasarme esto que voy a decir a continuación. Tomen nota: me he sentido muy identificado con el protagonista de la novela. ¿Con el autor? Es muy probable que también. Os cuento. En este libro se hace mucho hincapié en la soledad. El inspector apenas cuenta con la amistad de su compañera Zoe y de su perro, una galga llamada Sola. Marcial deambula por Cartagena entre los bares, los barrios marginales y los clubs en busca de alguna respuesta. Ni él mismo sabe si fue culpable del asesinato de aquella prostituta o no. Los problemas se los guarda para sí mismo. No puede contárselo a nadie. Está solo. Y todo ello se resume a una frase que se encuentra al final del libro, en los agradecimientos. Frase que también se me ha quedado grabada, al igual que la del comienzo de la novela. La primera y la última, curioso, ¿no? Me refiero a estas palabras que vienen directamente del autor:

El apoyo de mi familia ha sido un pilar básico durante los meses de trabajo que me ha robado Inspector Solo. No es fácil cambiar horas de su compañía por horas de soledad frente a la pantalla del ordenador.

El trabajo del escritor es en solitario. Uno se sienta delante del papel o de la pantalla del ordenador. El cursor del editor de textos parpadea, esperando que alguien pulse las teclas adecuadas. Y en eso nadie nos puede ayudar. Estamos solos. Como bien dice David, cambiamos las cervezas frescas en las terrazas de los bares, los buenos momentos con la familia o con los amigos por ese trance de esfuerzo y lucha interna con uno mismo. Podemos estar escribiendo con una libreta en la mesa de una cafetería repleta de gente pero, cuando miramos cara a cara el papel en blanco, no podemos evitar sentirnos solos a pesar de estar rodeados de personas. ¿Nos gustaría una mano en el hombro que nos guiase y nos mostrase el camino a seguir? Seguro que sí. ¿Le gustaría a Marcial Lisón, el protagonista de Inspector Solo, tener alguien en quien confiar y sentir el calor del amor? Seguro que sí. Pero cada uno escoge su camino y, en algunas ocasiones, la soledad es la única opción.

"Las malas lenguas aseguran que David Jiménez el Tito prepara una tercera entrega en la que el inspector Marcial Lisón vuelve a ser el protagonista."

Me estrené en Zenda con una reseña que hice sobre otro título de la misma editorial (Un mundo peor, de Claudio Cerdán). Y con Inspector Solo mis sospechas se han visto confirmadas: la editorial Versátil se está convirtiendo en un referente del género negro. De hecho, hace apenas unos días, Inspector Solo se colocó en el número uno de la sección de libros más vendidos de novela negra en Amazon. Número uno. Más vendido. Casi nada.

Las malas lenguas aseguran que David Jiménez el Tito prepara una tercera entrega en la que el inspector Marcial Lisón vuelve a ser el protagonista. Todo este entramado forma parte de una trilogía que da comienzo con Muertes de sobremesa (ACEN editorial), continúa con Inspector Solo y terminará con esta tercera entrega de la que os hablo.

Espero que este hombre se dé prisa en escribir. Cuando se siente delante del papel no estará solo: tendrá el apoyo de miles de lectores que se muerden las uñas por leer su próxima novela.

—————————————

Autor: David Jiménez el Tito. Título: Inspector Solo. Editorial: Versátil. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro