Cuando ya creíamos que se había publicado todo lo que escribió Stefan Zweig, nos encontramos con un texto hasta ahora inédito en español: la tesis doctoral que defendió en 1904 en torno a la filosofía de Hippolyte Taine, pensador, historiador y crítico francés hoy caído en el olvido.
En comparación con el resto de personalidades de las que se ocupó, Taine puede parecer una figura menor, sin embargo, hubo una época en que fue uno de los pensadores más influyentes del panorama cultural. De hecho, fue admirado por Nietzsche, Zola o Henry James (la huella de Taine puede apreciarse en los ensayos que James escribió sobre Balzac, en su estudio de Nathaniel Hawthorne o en Las bostonianas).
El libro que nos ocupa empieza con un prólogo de Jaime Aspiunza, profesor de Estética de la Facultad de Filosofía de la Universidad del País Vasco y traductor del libro. En él cuenta que Zweig completó sus estudios universitarios para complacer a su familia. Su interés no estaba en la filosofía, sino en la escritura, y en una carta a Hermann Hesse le confesó que su doctorado era la única cosa que hacía por amor a sus padres y a pesar suyo. Aun así, el escritor trató de sacar el mayor provecho posible de la obra de Taine y la influencia de este puede percibirse en sus primeros ensayos (Aspiunza menciona los trabajos que Zweig dedicó a Baudelaire, Victor Hugo y Verlaine).
La tesis en sí, presentada en Viena en 1904, comienza con una caracterización por parte de Zweig del momento histórico en que emergió Taine, un periodo caracterizado por cierta pobreza del pensamiento. Los grandes pensadores, Leibniz, Spinoza, Kant o Hegel, habían muerto y habían dejado un vacío considerable, sobre todo en Francia. A continuación se adentra en el sistema filosófico del francés, tanto en su formulación teórica como en su aplicación práctica, y en su posición estética. Taine consideraba, con razón, que una obra de arte no se da de forma aislada y es, en buena medida, producto de su época. Para entenderla hay que tener en cuenta el espíritu del tiempo al que pertenece. Esa idea debió de hacer mella en el joven Zweig, que trató de plasmar el «aire de la época» en todas sus obras, hasta el punto de que muchas veces destacan más por su carácter histórico que por lo puramente literario.
Para Taine hay tres fuerzas clave en la formación de la personalidad de cada individuo: la raza, el medio y el momento. El medio social en el que una persona crece es tan importante como las disposiciones innatas, y Zola y James lo tuvieron muy en cuenta a la hora de crear sus personajes. Curiosamente, Zweig desvela que Taine no apreciaba demasiado a Zola pese a ser este su «fiel portaestandarte». En su tesis el escritor austriaco va desgranando de forma crítica todas las ideas defendidas por el francés para concluir que «con ciertas limitaciones casi todas sus teorías tienen un gran valor».
A día de hoy, Taine no pasa de ser una curiosidad histórica. Ya en 1959, el crítico literario René Wellek decía en un artículo que Taine apenas era leído fuera de Francia y su libro más conocido en el ámbito anglosajón, History of English Literature, rara vez era mencionado. Sus ideas sobre el medio, el momento y, sobre todo, la raza fueron muy criticadas y hace tiempo quedaron superadas. No obstante, también es justo decir que ha habido numerosos malentendidos sobre su obra y, como apuntó Zweig, con frecuencia ha sido víctima de lecturas superficiales. Esta tesis ofrece un retrato más cabal de lo que Taine defendía.
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Autor: Stefan Zweig. Título: La filosofía de Hippolyte Taine. Traducción: Jaime Aspiunza. Editorial: Trépanos. Venta: Todos tus libros.


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