Inicio > Actualidad > La vida es más que libros…, pero no mucho más

La vida es más que libros…, pero no mucho más

La vida es más que libros…, pero no mucho más

En pocos meses hará diez años que Gonzalo Pontón acabó su travesía por el desierto. Después de su “jubilación forzosa” de Crítica, por y desde entonces en manos del Grupo Planeta, mi hermano y yo tomamos la determinación de que era imperativo mantener a nuestro padre en un proyecto editorial. Mi padre, al igual que mi hermano y yo mismo, vivimos de y para los libros. Creemos que son el artefacto humano más precioso y maravilloso y el más necesario para tener una vida plena. Por ello nos lanzamos a crear un sello editorial independiente de ensayo: Pasado & Presente. Las directrices estaban claras: publicaríamos libros que constituyesen herramientas de fortalecimiento de la armadura crítica de los lectores. Útiles que ayudaran a pensar, a crear una opinión fundamentada, que sirvieran, en definitiva, para crear ciudadanos cabales. A la amplia y profunda experiencia de Gonzalo padre, se unían el vasto conocimiento académico de Gonzalo hijo y el lustro de mi experiencia como librero. Tres puntos de vista complementarios, a veces enfrentados, pero que dotan a Pasado & Presente de una personalidad (múltiple) peculiar…, y algo psicótica. Iniciar nuestra andadura con la publicación de Por el bien del Imperio, de Josep Fontana y, algo más tarde, La Segunda Guerra Mundial, de Antony Beevor, nos sirvió para situarnos ante los ojos de los medios, los libreros, el mundo académico y, sobre todo, los lectores. Desde entonces hemos publicado ya un centenar largo de ensayos. Ninguno de relleno. Ninguno oportunista. Ninguno que no nos convenciera absolutamente a los tres pontones. Cuando, en 2019, imprimimos un catálogo con nuestros primeros cien títulos nos quedamos sorprendidos de lo afortunados que habíamos sido de contar con autores y títulos que tanto cimientan nuestra convicción editorial: libros imprescindibles. Como lo deberían ser todos.

"Mientras un lector siga necesitando un libro, seremos necesarios los editores y el resto de la cadena del libro"

A lo largo de estos diez años he aprendido a pensar como un editor, acallando, a veces, a mi librero interior (quien ha sido librero lo será, por suerte, para siempre), pero constantemente recurriendo a todas mis experiencias recomendando, discutiendo, charlando interminablemente con los otros lectores que entraban en mi librería, El Celler de Llibres. A ellos les debo todo lo que sé sobre qué necesitan, qué desean y qué aborrecen los devoradores de libros. Muchos de mis colegas de mi (casi nueva) profesión creen en una cierta ataraxia respecto del gusto y las necesidades del lector. No es mi caso. Hacemos libros que tienen un valor per se, cierto, pero sin lectores no existe el editor, ni el librero, ni, ya puestos, el periodista cultural. Mientras un lector siga necesitando un libro, seremos necesarios los editores y el resto de la cadena del libro. Cuando no lo necesiten será porque vivimos en un mundo mucho mejor.

Viñas, Jou, Krauss, Carroll, Dennett, Vinogradova, Sánchez Ron, Faulkner, Gabriel, Southon, Llovet, Hernández Sánchez y muchos otros, todos imprescindibles, nos han ayudado a crear un catálogo sólido y empecinado en aportar conocimiento y herramientas de debate. Pero sobre todo nos han hecho disfrutar de este placer infinitamente enriquecedor que es la lectura. No todo el mundo tiene la suerte que he tenido yo de convertirse en editor, pero todo el mundo, al menos en este país, puede ser lector. Yo no me lo perdería por nada en el mundo.

4.8/5 (6 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)