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Las 4 razones por las que «Cobra Kai» es la serie perfecta de este 2020

Las 4 razones por las que «Cobra Kai» es la serie perfecta de este 2020

Tras dos años languideciendo en YouTube, su plataforma original, Cobra Kai dio este verano el salto a Netflix. ¿La consecuencia más inmediata? Su explosión como pequeño gran fenómeno y su salto definitivo a la cultura popular, que ha abrazado el humor y calidez de una serie hasta ese momento caracterizada por la etiqueta “solo para fans”. Renovada ya para una tercera temporada, la serie nació como continuación y monumento a la nostalgia de la saga Karate Kid, que hace pocos años disfrutó de un fugaz éxito con la película producida por Will Smith, fabricada a la medida de su propio hijo (Smith también está detrás de Cobra Kai). Pero se distingue por un espíritu propio, fiel al original y la vez absolutamente honesto. Te damos un par de pistas para motivarte en esto del karate.

1.- Más que nostalgia

Puede que Cobra Kai naciera a rebufo del enorme éxito de Stranger Things, y que con su compra Netflix trate de replicar el mismo fenómeno, apelando tanto a la audiencia adolescente como a la adulta que reverencia el producto original. Pero a partir de ahí, sus creadores Jon Hurwitz, Hayden Schlossberg y Josh Heald han navegado libres, y eso se nota. Existe un sentido del humor gamberro que bebe del pasado cómico del trío (Heald ideó Jacuzzi al pasado, Schlossberg y Hurwitz la saga Dos colgaos muy fumaos, allí conocida como Harold & Kumar) que matiza la nostalgia y, sin llegar a parodiar, sí aporta un notable contenido desmitificador y hasta gamberro. Las escenas de acción, al final lo más rutinario del conjunto, van sin embargo evolucionando hasta la notable pelea en el instituto del final de la segunda temporada (en la que brillan las influencias de John Wick). En conjunto, Cobra Kai es la primera consciente de que todo esto es una riña entre dos Peter Pan que no han acabado de ajustar cuentas y que están destinados a ser amigos, solo que ellos no lo saben. Pero a la vez revalida su conflicto con amoríos adolescentes y cierta problemática social que aporta autenticidad al relato.

2.- La vida iba en serio

"La serie va sobre la rivalidad de dos academias de karate, pero no se atasca en absurdas discusiones sociales"

Como en gran parte de los problemas de la vida, todo en Cobra Kai sucede por un déficit de comunicación. Todos los personajes en Cobra Kai cometen errores o actúan sin poseer toda la información, lo que motiva que la pequeña bola de nieve inicial vaya cogiendo tracción gracias a una escritura inesperadamente fina (y, a la vez, perfectamente compatible con el trazo grueso de una serie que aspira ante todo a gustar). Miyagi lo resumió en ese perfecto gif de la era internet que es el “dar cera, pulir cera”; una frase que propone un casi paródico enigma oriental pero que no hace más que resumir nuestra incredulidad ante la infinita cadencia de los acontecimientos de la vida. En Cobra Kai tanto los cincuentones como los quinceañeros viven definidos por su éxito o fracaso social, y solo una actitud buena pero no idiota ante la vida puede compensar un hecho consumado: que el miedo y el Poderoso Caballero campan a sus anchas ahora más que nunca. La serie va sobre la rivalidad de dos academias de karate, pero no se atasca en absurdas discusiones sociales que borrarían el recuerdo humano de la película original, y a la vez desliza un matiz descomunal: tanto Cobra Kai como Miyagi-Do merecen su lugar en el mundo.

3.- Telenovela con karate

La adición de nuevos personajes y la renovada importancia del romance haría pensar que esta nueva Cobra Kai es un desastre televisivo. Y resulta que no, porque todo en ella funciona con la consciencia de una honesta soap opera en plenitud de sus facultades psíquicas y físicas. Efectivamente, Cobra Kai es una serie, no una película, y no merece la pena engañar a nadie en este punto (que es lo que hacen tantos ambiciosos proyectos televisivos que tratan de aproximarse a la experiencia de un largometraje… al menos durante su primer episodio, para después sumergirnos en tramas plúmbeas donde los personajes hablan y hablan). Estamos por tanto ante una telenovela en la que pesan más que nunca los vaivenes familiares, crisis amorosas y amistades juveniles rotas y recuperadas, por otro lado parte integrante y fundamental de la fórmula original. La diferencia es que en Cobra Kai sus creadores han encontrado la manera de hilarlo con la moral y la mitología de las artes marciales con un tono tierno, romántico y gamberro, y, sobre todo, conseguir que sea interesante en las dosis adecuadas.

4.- Los actores

La serie, preñada de eficaces y anodinos actores adolescentes, es un monumento a Ralph Macchio y William Zabka, héroe y antagonista del título original. Los Daniel LaRusso y Johnny Lawrence originales, también productores de la serie, brillan a base de puro afecto y ese intangible llamado carisma que a tantos y tantos se les escapa.

"Macchio aborda la crisis de madurez de Daniel-San consciente de que está bailando con la más fea y que su compañero aporta todo el humor y la locura que esperamos"

Zabka, el villano que aquí se explica a sí mismo, realiza una memorable interpretación repleta de humor y un consciente pero muy matizado autodesprecio. Él es el corazón de la serie y el receptor de nuestros sentimientos. Macchio, por su parte, aborda la crisis de madurez de Daniel-San consciente de que está bailando con la más fea y que su compañero aporta todo el humor y la locura que esperamos. El actor lo hace con una ternura y afabilidad que jamás resulta cursi y que parecía reservada a actores más reconocidos (por cierto, no se pierdan la estupenda y reciente Un amigo inolvidable, de Tom Hanks), ocupando el lugar del memorable señor Miyagi con descomunal afecto (no perderse, por cierto, la sentida dedicatoria en uno de los capítulos de la primera temporada).

No son, sin embargo, los únicos. Todo el reparto juvenil destaca por su eficacia, y en la segunda temporada vivimos el retorno del gran villano John Kreese, el propietario original de Cobra Kai, que permite a Martin Kove revivir y a la vez parafrasear el estereotipo de belicoso héroe de acción ochentero al que, en su momento, la original Karate Kid ya hizo un nada benévolo comentario. Y esperen, por cierto, alguna destacada nueva incorporación del pasado que a buen seguro complicará la vida sentimental de la pareja…

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