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Las historias que te asaltan por la calle

Las historias que te asaltan por la calle

Las novelas siempre comienzan mucho antes de que el escritor plasme sobre el papel sus pensamientos y sueños. En algunos casos, te acechan durante años agazapadas en algún lugar oculto de la mente, esperando su momento. El espejo de las almas es de ese tipo de historias que te tuercen el brazo para que las escribas y te dejan sin aliento.

El año pasado viajé con mi familia a Bélgica y los Países Bajos. Queríamos descansar un poco, pasar un tiempo en familia y descubrir algunos de los escenarios para mi próxima novela. Mi mujer, Elisabeth, me comentó que en Ámsterdam y otras ciudades había unos hermosos beaterios. Visitamos el de Brujas y me quedé sorprendido de que en un mundo tan misógino como el de la Edad Media, un grupo de mujeres hubiera logrado sobrevivir de forma autónoma.

"Mientras escribía la novela no podía dejar de pensar en la oportunidad perdida de las beguinas"

Al día siguiente teníamos planeado ir a Lovaina. Llegamos al mediodía, hacía mucho calor y en las terrazas descansaban los viajeros tomando sus cervezas y bebidas heladas. Después de ver el majestuoso ayuntamiento y la catedral, mi mujer me comentó que el beaterio de Lovaina era uno de los más bellos del mundo. Caminamos bajo un sol implacable. El beguinaje quedaba retirado, tanto que estuvimos a punto de darnos por vencidos y regresar al coche. Llegamos acalorados frente a una vetusta pared de ladrillo y la seguimos hasta dar con un portalón adusto. Entramos y nos quedamos boquiabiertos.

Unas intrincadas callejuelas solitarias nos llevaron hasta una iglesia pintada de blanco. Recorrimos los canales con cisnes y patos, cruzamos los puentecillos de hierro y llegamos hasta una gran plaza cuadrada. Durante una hora nos perdimos entre los edificios de ladrillo, olvidando el calor y el cansancio. Nos sentamos bajo unos árboles y le comenté a Elisabeth que en ese fascinante lugar había una historia que contar.

En cuanto regresamos a Madrid llamé a mi agente, Alicia, y le pedí que viéramos a nuestras editoras Carmen y Clara. A las dos la nueva idea les pareció fascinante, y me puse manos a la obra.

Mientras escribía la novela no podía dejar de pensar en la oportunidad perdida de las beguinas. A pesar de que las comunidades habían resistido hasta el siglo XXI, su momento de apogeo había sido el siglo XIV, en el que lograron mostrar al mundo la posibilidad de una sociedad alternativa, en la que de forma democrática, sin los rígidos estamentos medievales y la opresión religiosa, se podía vivir una espiritualidad más personal, desarrollar las ciencias y las artes, en definitiva crear una sociedad más justa y dejar que más de la mitad de la sociedad, la compuesta por las mujeres, fueran al fin dueñas de su destino.

"Mientras preparábamos el lanzamiento pensé mucho en las mujeres de mi vida, a las que había dedicado el libro"

Trabajé incansable durante meses. Tenía que recuperar el tiempo perdido en la escritura e investigación de la otra novela. Logré llegar a tiempo para el plazo previsto, pero el Covid-19 retrasó la publicación del libro.

El año había comenzado de forma emocionante: me habían concedido en Polonia el Premio Empik a la novela extranjera más leída, mis libros estaban siendo publicados en varios idiomas, pero la pandemia paró todo en seco.

Mis editoras me anunciaron a mediados de la primavera que El espejo de las almas se publicaría al final del verano, y recuperé la ilusión perdida.

Mientras preparábamos el lanzamiento pensé mucho en las mujeres de mi vida, a las que había dedicado el libro. Mi madre, Amparo, que siempre me animó a leer y escribir, que cada semana se sacrificaba quitando dinero de la compra para traerme un ejemplar de la colección de “Novelas imprescindibles” de Orbis, donde leí por primera vez a los clásicos. Mis tres hermanas, que con sus juegos y risas me introdujeron en el fascinante mundo de las mujeres. Mi mujer, Elisabeth, que fue la que me animó a escribir hace veinte años y que cuando en plena crisis económica le dije que quería dedicarme a la literatura me apoyó incondicionalmente. Todo lo bueno que me ha pasado siempre me vino de la mano de las mujeres de mi vida, y espero que, al menos en parte, esta novela sirva de homenaje y agradecimiento a todas ellas.

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Autor: Mario Escobar. Título: El espejo de las almas. Editorial: Ediciones B. Venta: Todostuslibros.

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