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Lauren Groff: «En el pasado las mujeres eran sombras en una pared»

Lauren Groff: «En el pasado las mujeres eran sombras en una pared»

Confiesa la escritora estadounidense Lauren Groff que la historia de Matrix, una ficción sobre María de Francia, se le «apareció» un buen día, justo cuando estaba en período de duelo, después de que en su país Donald Trump, un hombre «profundamente incapaz», fuera nombrado presidente.

Considerada por el Granta Magazine una de las mejores novelistas de su generación, alabada por Stephen King y por el mismo Barack Obama por su título En manos de las furias, ha explicado en una entrevista con Efe que ahora quería escribir sobre el poder femenino, llegando a la conclusión de que lo mejor sería viajar a la Edad Media y crear una suerte de utopía en la que «fueran los hombres y no las mujeres las sombras en la pared».

A su juicio, en el pasado, debido al hecho de que la escritura sólo la practicaban los hombres, las mujeres eran únicamente «sombras en una pared, y eso quería cambiarlo y construir una utopía femenina».

Publicada por Lumen y l’Altra Editorial en catalán, en Matrix la protagonista es María de Francia, una mujer indomable y rebelde, expulsada de la corte de Leonor de Aquitania para ejercer de priora en una abadía venida a menos, en medio de un panorama desolador, con unas condiciones de vida durísimas.

Lauren Groff, que ha empezado en Barcelona una gira europea para dar a conocer su nuevo título, insiste en que si en 2016 comenzó a darle vueltas a este relato fue debido a que en «los Estados Unidos perdimos una oportunidad tremenda de ver a mujeres en cargos de poder, de ver a Hillary Clinton, alguien muy capaz, como presidenta».

Por el contrario, una mayoría de votantes optaron por Trump, para el que no tiene palabras, más allá de aseverar que era «un hombre profundamente incapaz para el cargo, que le iba muy grande».

Abrumada y «prácticamente en pánico», acabó dándose cuenta de que debía remontarse a mil años atrás, hasta 1158 para encontrar allí «resonancias, paralelismos» con 2016, un momento en el «todo me parecía mal y me hacía sentir fatal».

Interesada desde los tiempos de la universidad por María de Francia, de la que sólo se sabe que es la autora de unos layes románticos —canciones compuestas en el norte de Europa en la Edad Media— que son «magia pura» con «ideas vívidas, brillantes y preciosas», decidió imaginarla para esa novela.

Justo antes de ir perfilando el texto, cogió sus canciones y puso por escrito todas las ideas que le sugerían e imaginó la persona que los había creado, alguien que tenía que ser «grande, con ambición, un animal en el sentido más positivo de la palabra animalidad».


Precisamente, reconoce que lo que más le gusta del libro es que ha provocado que haya lectores que busquen alguno de estos layes y vean que «son una manera de ver el mundo de forma subversiva, porque van en contra de las ideas de la iglesia del momento, porque en ellos el adulterio no solo es que sea algo bueno, sino que es la visión idealizada del amor, mientras que el amor del matrimonio es aburrido«.

Si bien al principio de la novela ni María de Francia tiene ganas de ir a la abadía a la que es enviada, ni las monjas que allí viven quieren saber mucho de ella, el lector irá siguiendo la transformación del lugar, gracias a la creatividad femenina, sin obviarse ni la guerra, ni la violencia, ni la sexualidad.

Ríe Groff cuando se le comenta que su María recuerda físicamente al personaje de Brienne de Tarth, que en la serie Juego de Tronos daba vida la actriz Gwendoline Christie, porque ya se lo han dicho en otras ocasiones. Aunque esta intérprete le «encanta», precisa la novelista que en la Edad Media las mujeres que no eran de la realeza tenían unas características físicas tirando a pétreas.

Sin esconder tampoco que en esos años tenía una beca en Harvard y para documentarse tuvo la suerte de contar con unos cuantos estudiantes de grado, «la gente más brillante que puedas conocer», que vaciaron archivos «sobre la vida cotidiana en una abadía de la Edad Media».

Además, leyó «novelas fantásticas» sobre Leonor de Aquitania, de quien se dice que era madre de María, y vio películas de época como El león en invierno, con Katharine Hepburn».

En cuanto a utilizar Matrix como título, en un momento en el que todo el mundo piensa en la saga de películas del mismo nombre, Lauren Groff desvela que estaba «indignada de que un término tan femenino, tan sensible, que traducido del latín significa matriz, hubiera cogido esa connotación. Yo lo reclamo en su sentido original», señala reivindicativa.

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