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Lepisma y el Décimo círculo del infierno

Lepisma y el Décimo círculo del infierno

Creo que fue Jean-Paul Sartre el que dijo eso de «el infierno son los demás», frase con la que no estoy de acuerdo, quizá porque ni siquiera la entiendo: y es que no concibo un infierno sin demonios con cuernos y patas de cabra, tridente y una perilla que con toda seguridad ha de estar impregnada de gomina para permanecer tan afilada. ¿Cómo se atrevía ese filosofofucho francés a afirmar que el averno es una habitación de hotel medio vacía con tres personas que no se conocen entre sí? ¿Pretendía ser más que Dante Alighieri y su detallada descripción de los nueve círculos infernales y de criaturas como Cerbero, Gerión o los Malebranche? El doctor Seward me escuchó atentamente, me dijo que no me preocupara por tales nimiedades, que no valía la pena enfadarse con un pensador que ya llevaba décadas muerto, y que además la existencia del infierno continuaba siendo un dogma para la Iglesia Católica.

—…y si no, está este psiquiátrico para corroborarlo— me pareció oírle mascullar.

Así que me retiré más tranquilo a mi habitación, me recosté en la cama y seguí leyendo El gran Gatsby con una sonrisa; reafirmada mi creencia en los suplicios demoníacos, sabía lo que le esperaba a quien hubiera decidido ilustrar con una foto de Leonardo DiCaprio mi edición de la novela de F. Scott Fitzgerald.

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