Lo primero es el alcohol y el porqué del alcohol. El personaje que nos presenta de inicio Eva Viežnaviec (seudónimo literario de Sviatlana Kurs, Minsk, 1972) es a una mujer alcohólica, en un grado que la lleva a tener problemas para la integración social, y lo primero que nos preguntamos, nada más empezar la lectura de este impactante libro, ¿Qué buscas, lobo?, es a qué se debe tanta necesidad de alcohol. Ryna, la protagonista, sin querer, de la historia de su aldea, regresa varios años después de una emigración que a medida que avancemos en la lectura nos daremos cuenta de que es un exilio que se impone a sí misma. Pero ni el alcohol, ni el exilio, ni los años han conseguido curar la gran herida que supuso la vida de la aldea. Enseguida nos daremos cuenta de la tristeza incómoda del lugar, y poco a poco iremos conociendo la violencia que allí se ha sufrido durante un largo periodo del siglo XX.
Comenzamos en una época en la que apenas había medios de comunicación, en la que las cartas tardaban semanas en llegar, lo cual permite hacer verosímil este lugar, que Viežnaviec reproduce tras una atenta investigación. Es un microcosmos, una aldea aislada, como lo era Comala o Macondo, solo que este lugar ha existido. Viežnaviec trabaja sobre algo tan real como es la memoria de quienes allí habitaron, para retroceder en el tiempo junto a Ryna. Lo que consigue es un efecto de ficción, de crónica inventada, pero lo que nos aturde es saber que se trata de un testimonio. Otro autor se habría valido de este material para escribir una saga familiar o un voluminoso libro plural, pero Viežnaviec reduce todo lo que ha obtenido a lo que impresiona. Ni siquiera hay adjetivos. Narra sin recursos estilísticos, porque el estilo se pega a lo importante como la piel a los huesos del cráneo. Hay que sobrevivir a tiempos de sangre, de plomo, a las guerras y a las entreguerras, a los pogromos y a las revoluciones. Estamos rodeados por el bosque, que es la marca de la frontera, y así protegemos nuestras costumbres, nuestros prejuicios, pero corremos el riesgo de quedarnos sin aire cada vez que entre una nueva violencia. De hecho, el lugar tiene mucho de los entornos clásicos de los cuentos de hadas que vinieron del Este, pero aquí se ha sustituido cualquier posible magia por un realismo de lo más crudo.
Contamos con el apoyo de seres marginados, entre los que destaca la abuela de Ryna, la curandera, que no debe hacerse notar porque ya pesa demasiado su fama. Todos ellos son seres que ven como su vida se decide desde otro lugar, más allá del bosque, donde están los poderosos. A ellos apenas les queda otra certeza que no sean las viejas supersticiones. Ni siquiera la memoria es un buen refugio, como nos damos cuenta cada vez que Ryna recurre a ella y se encuentra, por ejemplo, con un padre sanguinario o con la trágica ausencia de una madre, pues quedó huérfana desde muy joven. ¿Qué pasa, lobo? es un viaje a los que sufren el efecto de lo miserable. El efecto es de lo más desconcertante, porque uno se da cuenta de que está leyendo algo con forma de apuntes —subcapítulos cortos, toques de atención, miradas breves hacia uno y otro lugar— y, sin embargo, sale de la obra con la impresión de haber estado tratando con alguien que tiene un conocimiento profundo, y ese conocimiento es contagioso. Y es que esta obra contiene, sobre todo, un fuerte impulso vital.
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Autora: Eva Viežnaviec. Título: ¿Qué buscas, lobo? Traducción: Andréi Kozinets. Editorial: Gatopardo. Venta: Todos tus libros.


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