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Lo que no te dije

 

Déjeme es la única obra que dejó escrita Marcelle Sauvageot. No hay muchos datos sobre la autora, apenas unos apuntes sobre su círculo más intimo, en el que se movían personas reconocidas del mundo literario, su trabajo relacionado con la literatura y su muerte prematura a causa de la tuberculosis. Su novela epistolar es una historia íntima. Se siente privada en cada página, ya que se adentra en la soledad que recae sobre una de las partes de una historia de amor cuando termina: sobre el abandonado. Porque cuando una historia de amor acaba siempre hay uno que sigue amando mientras que el otro razona, justifica su retirada. Seguiremos siendo amigos”, dice en este caso el amante que se va. Lo hace por carta, es cobarde. La protagonista viaja a un sanatorio para tratar su enfermedad y lo hace insegura, temiendo que él no la espere a su salida, unas palabras que se acaban sintiendo como una premonición. Ella sufre, lo siente alejarse, sabe que tiene una amiga. Y entonces él le dice que se casa, le pide que sean amigos. Qué sabe ese hombre de amistad, se pregunta Sauvageot mientras pasa los días en el sanatorio notando cómo el dolor de sus pulmones se une al del corazón. Ella se siente más que abandonada: se siente sola. Y esto es lo que transmite al lector en una larga respuesta a la relación rota mediante unas cartas en las que va reflejando cómo se va empañando el recuerdo de lo que tuvo.

"¿Cómo podría ser su amiga sintiendo algo mucho más fuerte, sabiendo lo que él le hizo? ¿Cómo podría confiar?"

Al igual que la protagonista, la autora escribió Déjeme en un sanatorio, el de Tenay-Hauteville. La historia que nos cuenta se desvela como propia: el sentimiento es universal. Quizás por eso nunca llegamos a saber el nombre del amante, o tal vez porque esas cartas escritas durante el mes de diciembre de 1930 nunca estuvieron destinadas a enviarse. Es precisamente esa libertad al responder sabiendo que no será leída la que le permite abrir su corazón y buscar en qué momento la relación se deteriora. Duda de sus palabras, de sus declaraciones, sus celos, duda de todo, también de sí misma. Duda de si ese hombre la llegó a comprender alguna vez. Se siente traicionada. ¿Cómo podría ser su amiga sintiendo algo mucho más fuerte, sabiendo lo que él le hizo? ¿Cómo podría confiar? Se alza entonces la personalidad de la escritora en una época en la que las mujeres se conformaban socialmente con lo que les era ofrecido. Sauvageot no está dispuesta a hacerlo. Sabe que el dolor seguirá ante la ausencia y que, cuando crea que está desapareciendo, solo estará escondido para saltar sobre ella con cualquier excusa, un detalle aparentemente banal que haga surgir el recuerdo de lo perdido, pero avanza. El desamor se asemeja a su propia enfermedad, ambos tienen recaídas. Y aparece la lucha uniendo la vida al sentimiento y el sentimiento a las  letras: el luto acaba cuando uno mira al frente dispuesto a avanzar, a seguir peleando, a ilusionarse, a bailar..

Déjeme es el desnudo de un alma que muestra sus heridas y también cómo se van convirtiendo en cicatrices porque al final de cada túnel, siempre hay una luz.

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Autor: Marcelle Sauvageot. Título: Déjeme. Traducción: Cassandra Villalva Sánchez. Editorial: Periférica. Venta: Todostuslibros.

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