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Los préstamos de Caída libre

Los préstamos de Caída libre

Neus Arqués (Barcelona, 1963) es escritora y analista. Ha publicado las novelas Un hombre de pago, Una mujer como tú y Todo tiene un precio. También es autora de diversas obras de no ficción como Curso de escritura para mujeres muy ocupadas, Y tú, ¿qué marca eres? y Marketing para escritores. Su obra ha sido traducida al ruso y al portugués. Vive en Barcelona y en www.neusarques.com. Cuenta, para Zenda, el proceso de gestación de su nueva novela, Caída libre.

 

Cuando buscas piso te conviertes en un ser monotemático: tu obsesión son los anuncios inmobiliarios. Vives creando una alerta tras otra. Le explicas a cualquiera que te preste un mínimo de atención que, por favor, si sabe de algo que te avise.

"Caída libre es una novela con otro libro dentro"

Ese era el perfil de mi marido y mío hace unos años, mendigando por el barrio alguna pista que nos llevase a la vivienda ideal. Sabíamos dónde queríamos vivir pero no encontrábamos cómo. De repente, una noche, en una fiesta de aniversario a la que habíamos acudido invitados por una persona que frecuentábamos poco, un señor un punto bebido a quien conté nuestra inquietud empezó a hablarme de unas operaciones extrañas. Me miraba, con semblante serio y pose tambaleante, y me hablaba de comprar para invertir. No me ofrecía la vivienda de nuestros sueños: el plan consistía en desahuciar a otros para que nos quedásemos con un edificio entero, medio derruido. No se trataba de entrar a vivir, sino de entrar a alquilar y hacer negocio de la mano de un inversor ruso.

Llámame ingenua, pero yo ni siquiera era consciente de que este tipo de situaciones se daban en mi barrio. Mientras aquel señor, gin tonic en mano, desgranaba las increíbles rentabilidades que entrañaba su propuesta comencé a pensar que aquello era una historia. Una historia que interesaría a un editor.

Y esa misma noche surgió el personaje de Ángela. La imaginé como una editora veterana en horas bajas y le propuse narrativamente hablando que, para superar el bache comercial, publicara un libro sobre la usura inmobiliaria. Caída libre es una novela con otro libro dentro. De la mano de su autor, Ángela conoce a un tipo especial, el comisario Jotapé Castillejos.

La imaginé como una mujer en la cincuentena que gestionaba lo mejor que podía la viudedad y la menopausia. Pensé entonces que escribiría sobre sus sofocos, del mismo modo que narramos embarazos, partos y fallecimientos: porque forman parte del ciclo vital.

Ángela estaba en crisis: yo cumplí los cincuenta y entré en crisis también. Aparqué la novela y me dediqué a salir de mi propio hoyo con otro proyecto que terminó convertido en otro libro, Vive 50, y que se llevó unos años de confección.

"Luisa es un personaje fiel que me acompaña desde mi primera novela. Es funcionaria, tiene una nueva vida y un pasado que se la hace imposible"

Pero Ángela no cesaba de tirarme de la manga. Aunque ya habíamos encontrado piso, las alertas inmobiliarias continuaban recordándome con su parpadeo de ofertas y promociones que la historia me estaba esperando. Entonces, en otra fiesta, una mujer me contó otra historia, de ascenso y de riesgo, y ahí vislumbré a Carolina, con su soltura, su ambición y sus obstáculos. Carolina trabaja en una multinacional y aspira a que la promocionen. En definitiva, quiere hacer carrera, pero un ex amante la chantajea con unas fotos comprometidas que ponen en peligro su ascenso.

Finalmente, Luisa es un personaje fiel que me acompaña desde mi primera novela. Es funcionaria, tiene una nueva vida y un pasado que se la hace imposible. Ve atacada su reputación por todos los flancos. En juego está la custodia del hijo e incluso su puesto de trabajo.

Cuando comencé a cruzar las tramas y las tres protagonistas se conocieron entendí que Caída libre era una novela sobre crisis: la crisis inmobiliaria, los cambios editoriales, el riesgo para la mujer que asciende profesionalmente, la crisis familiar, el paso del tiempo. En un principio estas tres mujeres tenían muy claro su camino en la vida, pero la vida se lo cambió, como sucede tantas veces. Y me puse a caminar tras ellas para ver a qué se aferraban para salir adelante.

Caída libre me ha permitido abordar realidades invisibles, al menos para mí, en mi entorno. Los ricos muy ricos —que los hay— se apoyan en asistentes personales —que existen y les asisten desde la discreción total—. El perfil de Mía Simó, personal assistant del matrimonio Tachenko, me resultó muy interesante. En el lado opuesto, he querido aludir a realidades muy visibles, como los cambios provocados por la masificación turística.

"Un día, en otra fiesta, supe del Premio de Narrativa femenina Marta del Mont-Marçal. Me animé a presentar Caída libre. La novela ganó el premio"

En cuanto descubrí cómo se relacionaban las tres mujeres la escaleta cuajó. Comencé a escribir y a revisar. A cada página las protagonistas se enfrentaban a nuevos retos y buscaban nuevas respuestas. Algunas de sus reacciones me sorprendieron. Si bien sostengo, como le leí en una ocasión a Ana María Matute, que a mí los personajes no me mandan, debo decir que algunos giros aparecieron sin que se les esperara. Esa es la magia.

Terminé el libro mientras defendía otro. El camino a la publicación también fue novelesco. Un día, en otra fiesta, un evento organizado precisamente por una agencia inmobiliaria, supe del Premio de Narrativa femenina Marta de Mont-Marçal. Me animé a presentar Caída libre. La novela ganó el premio.

En Caída libre hay dos préstamos personales: el piso de paso donde vivimos a la espera de encontrar casa y una calle decorada para las fiestas del barrio. El resto, las historias visibles o invisibles, son reflejos de otras caras de ese gran cubo de Rubik que es Barcelona —y la vida al fin—.

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Título: Caída libre. Autora: Neus Arqués. Editorial: Roca. Venta: Amazon y Casa del Libro

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