Marzo

Philip Roth por Wesley Merritt (con el agradecimiento a Edward Hopper)

Las reflexiones a que te somete escribir un diario resultan a la larga interesantes. Todo lo importante queda por escrito y te descargas de penas y dolencias, de melancolías y lecturas, de recuerdos, de proyectos, de promesas, y lo dejas todo ahí, para que el otro, si existe, lo lea y piense, quizá, en la pérdida de tiempo que supone conocer las manías de alguien, su día a día. Su diario ajuste de cuentas consigo mismo. Y al final piensas que ya todo se reduce a mirarse el ombligo, a autoficcionarse.

Y así ha pasado marzo. Y así Ángel González cuenta el paso de los meses en este poema de su primer libro, Áspero mundo:

Aquí, Madrid, mil novecientos
cincuenta y cuatro: un hombre solo.

Un hombre lleno de febrero,
ávido de domingos luminosos,
caminando hacia marzo paso a paso,
hacia el marzo del viento y de los rojos
horizontes -y la reciente primavera
ya en la frontera del abril lluvioso…-

Aquí, Madrid, entre tranvías
y reflejos, un hombre: un hombre solo.

—Más tarde vendrá mayo y luego junio,
y después julio y, al final, agosto—.

Un hombre con un año para nada
delante de su hastío para todo.

***

He pasado el mes de marzo en silencio.

No hablar durante horas tonifica por dentro.

No hablar. No relacionarse. Solo mirar; mirarse. Sentir.

Recuerdos y olvidos, Francisco Ayala.

“No hay que olvidar nada”. Patrimonio, Philip Roth.

Debería saber conformarme con la mitad.

Debería desear solo lo que tengo.

“Los viejos sueños eran buenos sueños. Aunque no se realizan nunca, es bueno haberlos tenido”. Clint Eastwood en Los puentes de Madison.

Citar es el acto de repetir erróneamente las palabras ajenas. Las palabras erróneamente repetidas. El diccionario del diablo (Valdemar), Ambrose Bierce.

“El cleptómano es un ladrón rico”. Del mismo diccionario de Ambrose “Bitter” Bierce (1842-1914?): “amargo” escritor de relatos, soldado, periodista, misántropo, satírico, desaparecido misteriosamente en 1913 al cruzar la frontera mexicana camino de Chihuahua. En la línea de escritores sombríos como Nathaniel Hawthorne, Herman Melville, Edgar Allan Poe y Stephen Crane. La paz no le perteneció, como hace decir a Caspar Grattan en Un camino a la luz de la luna.

Hay que leer a Bierce. Se puede empezar por el relato Un suceso en el puente sobre el río Owl.

Yo he tenido los mejores sueños del mundo.

Si pudieras volver a nacer, ¿pedirías vivir la misma vida?

Voy a escribir un libro que se titule La vida intolerable.

Voy a escribir un libro que se titule Mi hermosa librería.

Voy a escribir un libro

Voy a escribir

Voy a

Voy

Admiro a los escritores que escriben libros sin preaviso.

¿Vendrá al fin el verano? Me llega el rumor del mar de las novelas.

El corazón de las tinieblas. Joseph Conrad:
“La Nellie, una yola de recreo, borneó sobre el ancla sin el menor flamear de sus velas y se inmovilizó. Había subido la marea, apenas soplaba el viento, y puesto que debía seguir río abajo, su única posibilidad era fondear y aguardar hasta que se iniciara el reflujo”.

Las inquietudes de Shanti Andía. Pío Baroja:
El sol comenzó a abandonar las olas y a subir en el cielo claro y limpio, ahuyentando la bruma; las velas se teñían por el rojo sol naciente y se hinchaban cada vez más”.

“El sueño de su vida no consistía en ser rico, famoso, poderoso y, ni siquiera feliz… sino, simplemente, en ser civilizado”. Philip Roth, Cuando ella era buena (aún tengo el libro de Bruguera, 1ª edición, septiembre de 1980).

“Esos días azules y ese sol de la infancia” fueron las últimas palabras que escribió Antonio Machado. Ahora que ha vuelto a salir el sol en Madrid el recuerdo de los días azules de la infancia vuelven luminosos y también melancólicos a recordarme “todo lo que perdí: por lo que muero”, como cantó Ángel González.

Ha salido el sol y a veces es suficiente.

“El valor de una frase está en la personaildad de quien la dice”. Joseph Conrad