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Màxim Huerta

Contacté con Màxim a través de Internet. Le propuse aparecer en este blog y aceptó encantado.

Cuando vas a casa de personas que no conoces, a fotografiarles —un acto de cierta intimidad—, nunca sabes cómo van a reaccionar, el tiempo que vas a tener o, incluso, si habrá diálogo fotográfico para poder hacer un buen retrato.

Con Máxim pasé uno de los ratos más agradables que me ha dado este blog. Charlamos amistosamente sobre libros, escritores, nuestros oficios, arte y fotografía; incluso descubrimos que teníamos varios amigos en común.

Qué placer retratarle y disfrutar de su amor por la fotografía.

Para saber más sobre él:

Màxim Huerta es autor de las novelas La noche soñada (Premio Primavera de Novela 2014), Que sea la última vez…, El Susurro de la Caracola, Una tienda en París y No me dejes/Ne me quite pas (traducidas a varios idiomas), así como los libros ilustrados El Escritor, Mi lugar en el mundo eres tú y Elsa y el mar. Escritor y periodista, Màxim Huerta trabaja actualmente como columnista en El Español, 20 minutos, Viajar National Geographic y Glamour. Ha sido editor de informativos y presentador del magazine.

Su última novela es La parte escondida del iceberg (4 de abril), la reconstrucción amorosa de un ser excepcional. Un escritor perdido en París; la ciudad le pesa, sólo la necesita para encontrar los recuerdos, como migas de pan, de aquello que fue. Para eso debe atravesar un invierno de recuerdos. Se adentra en un territorio desconocido, devastado además por una tormenta emocional, una ruptura que arrasó su paisaje interior hasta hacerlo irreconocible. Un inventario de mentiras que le contaron y de las verdades que no quiso aceptar. Un libro sobre la vida, a medio camino entre el recuerdo y la superación del dolor; habla de las risas, de las amistades, de la noche, los días… y de ese lado vacío de la cama que se queda para siempre ocupado de recuerdos. Del texto han dicho ya que es “de un coraje y una honestidad arrasadores”.

Nos recomienda este clásico: Platero y yo

Tenía la portada roja y una ilustración del burro Platero en la cubierta, dormía a mi lado cada noche, junto a la lamparita. Platero y yo fue mi primer libro. Tal vez no el primero que llegó a casa, tengo cuentos infantiles de Ferrándiz desde que abrí los ojos, historietas animadas y muchos libros de aventuras, pero sí el que me enamoró y me abrió las puertas de la lectura definitivamente.  Platero me ganó. Platero existía cuando lo leía. Platero se movía por mi habitación. Juan Ramón Jiménez escribió una historia para niños o para mayores, hasta él dudaba, perfecta. Piezas breves que puedes abrir al azar. Pura belleza.  Un compañero de viaje. Una fotografía de la vida y la muerte. Toda la lírica de este libro está escrita en estado de gracia, desde el prologuillo, la dedicatoria, el arranque y el final.  Las estampas, las impresiones, los recuerdos de Moguer se hicieron míos y hoy, cuando dudo frente a un párrafo, abro alguna de las ediciones que he ido comprando y coleccionando. El artefacto está lleno de adjetivos, de palabras inventadas y de metáforas que me siguen gustando. Tal vez porque vuelvo al cuarto, a mi cuarto, allí donde empecé a leer. Era perfecto para cuando era niño, para el gusto de entonces. Queda claro que, pasado el tiempo, aquella sencillez del texto adulto de Juan Ramón Jiménez también ha ganado con la edad. Y no, no era para niños.

Inclasificable y maravilloso.