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Memorias ácidas

Las penúltimas memorias de un productor de las que tengo noticia también llevan por título el apellido del profesional que las parió. Si Loco: Cómo no llevar un estudio de grabación (Hurtado y Ortega, 2019) se centra en las anécdotas y en los tejemanejes dentro del estudio de grabación de Paco Loco, el libro de Limón, Javier Limón, incide en aspectos más dispares, no únicamente en lo que concierne al paso por la sala donde ambos hacen magia. En el caso de Limón, él es más de fuera que de dentro. Su empuje, que no conoce fin, se encuentra en el camino, donde traba las historias que luego conduce a la mesa de mezclas para convertirlas en proyectos de alcance mundial. Como el escritor portugués Miguel Torga, Limón pronto descubrió que lo universal es lo local sin fronteras, sin muros que aprisionen la onda expansiva de nuestros deseos.

"Pero la vida de Javier Limón es también la vida de un fan de los músicos que hacen la música que le gusta"

Dicen de él que es un compendio de talento, brillantez y, lo más difícil de cuadrar en la ecuación, ganas de trabajar. Eso se nota en los múltiples proyectos que ha ido arracimando a lo largo y ancho de la geografía musical que le interesa, que no es otra que la de cualquier lugar del globo en el que se escuche algo que merezca la pena ser rescatado para el disfrute. Porque en el productor, compositor, guitarrista, ingeniero de sonido y director musical, lo que menos se echa en falta es curiosidad, ese componente que hace que las fuerzas nunca falten cuando se trata de dar voces de las excelencias de lo que es posible lograr con la música. A fe que lo ha conseguido, desde sus tempranos encuentros con Paco de Lucía, pasando por José Mercé, Enrique y Estrella Morente, Diego el Cigala, Concha Buika, dentro de las músicas folclóricas españolas, hasta dar el salto al universo latino con Bebo y Chucho Valdés, Jorge Drexler, Andrés Calamaro, Fito Páez, o avecinarse con Caetano Veloso, Carlinhos Brown, Rosa Passos o Mariza, sin olvidar a figuras de la talla de Winton Marsalis, Joe Lovano, Avishai Cohen, Nick Lowe, Tom Harrell o Anoushka Shankar, entre muchos otros, sin dejar de nombrar a nuestros Sabina y Serrat, que hace ya mucho que ya son de todos.

"Limón es también un libro bien hecho. Pensado. Como la melodía, que es un don que no se aprende, ciertos libros tienen ritmo, armonía y, si hay suerte, melodía"

Pero la vida de Javier Limón es también la vida de un fan de los músicos que hacen la música que le gusta. Así es como jalona con mil anécdotas la historia principal de sus memorias de media vida, apropiándose de momentos únicos y trasladándolos a estas páginas para que el lector sea partícipe de los milagros con los que ha hecho de su vida algo único: encuentros secretos, confidencias a ras de piscina, vivencias íntimas que son sólo la punta del iceberg de lo que seguro ha quedado por contar. Tal vez le diga sí a Raphael en un futuro, como supo decirle a José Luis Perales. Se le escapó, porque él era aquél, y porque Limón no quería redundar en una producción del calibre que gastó con el autor del velero llamado Libertad. En cualquier caso, queda para los anales la talla de productor, las hechuras de gran conocedor de la música sin fronteras, hoy con un pie en la mina americana y con otro en la ribera mediterránea, donde ha protagonizado grandes logros artísticos junto a las voces y los instrumentistas más dotados y especiales de su generación.

Limón es también un libro bien hecho. Pensado. Como la melodía, que es un don que no se aprende, ciertos libros tienen ritmo, armonía y, si hay suerte, melodía. Éste la tiene, pese a que la maquetación corre a cargo de Mucho, no del propio artista, que ya sería demasiado pedir. Se juega con varias tintas, ácidas cuando se trata de anécdotas jugosas, y encartes. También viene enriquecido con ilustraciones y elegantes grabados de época, con los que Limón se conecta con la tradición y documenta su deambular con brújula. Se echa en falta, sin embargo, un índice onomástico, que lleve al lector al lugar que busque sin tanto esfuerzo. Es verdad que Limón tiene interés en sí mismo, pero tratándose de una carrera musical que se ha cruzado con tantos artistas distintos a lo largo de décadas —once Latin Grammys—, hubiese sido una buena idea cerrar el volumen con una lista de nombres a la que acudir cuando el libro se visite después de devorarlo por primera vez. Unas señoras memorias las que le han salido a Francisco Javier López Limón, Limón para los amigos, hermano para Bebo Valdés. Y el que quiera entender, que entienda.

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Autor: Javier Limón. Título: Limón: Memorias de un productor musical. Editorial: Debate. Venta: Todos tus libros, Amazon, Fnac y Casa del Libro.

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