La Metafísica tuvo como génesis un conjunto de escritos independientes cuya finalidad original era sobre todo educativa. Así pues, no puede considerarse tanto la exposición de un sistema perfectamente acabado como una obra que aborda diferentes temas a lo largo de catorce libros. No obstante, su concepción integral acaba dando a luz la ciencia «más allá de la física», es decir, la filosofía primera.
En Zenda reproducimos parte de la introducción escrita por Carlos Megino Rodríguez a esta nueva edición de la Metafísica (Gredos), de Aristóteles.
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INTRODUCCIÓN
I
Origen de la obra
Aristóteles no escribió ninguna Metafísica. La obra así titulada que ha llegado hasta nosotros es el resultado de una labor de compilación de apuntes de escuela llevada a cabo, según la tradición, por Andrónico de Rodas, en el siglo I a. C. Según Plutarco, Andrónico puso a disposición del público los escritos de Aristóteles que habían llegado a Roma traídos por Sila desde Atenas, elaborando también catálogos de ellos. Porfirio nos dice, además, que Andrónico no se limitó a difundir los escritos, sino que llevó a cabo una labor de ordenación por temas, agrupando los textos en función de las disciplinas que trataban. Se sabe por las listas antiguas de las obras de Aristóteles que Andrónico reagrupaba a veces distintos tratados en uno solo y confería títulos nuevos a obras conocidas anteriormente con un título distinto. Éste debió de ser el caso de los tratados metafísicos. Es probable, no obstante, que una primera versión de la obra en 10 libros (con las ausencias de los libros II, V, XI y XII) existiera antes de la edición de Andrónico, posiblemente como resultado de la labor compilatoria de Eudemo de Rodas, discípulo de Aristóteles, ya que por los catálogos más antiguos de sus obras sabemos que ya antes de la edición de Andrónico, algunas lecciones habían sido agrupadas en tratados más extensos, como es el caso de los ocho libros de la Política. Esta primera versión sería la que aparece con el título de metaphysiká en la lista de obras de la Vida de Aristóteles de Hesiquio (también conocida como Vita Menagiana), lista que se remontaría o bien a Aristón de Ceos o bien a Hermipo de Esmirna (ambos de finales del siglo III a. C.). A esta versión, Andrónico añadiría el resto de libros, conformando la edición en trece libros (el libro II se incluiría en el I) citada en el catálogo de Ptolomeo como perì tôn metà tà physiká.
II
El título del tratado
El título Metafísica no procede, como hemos visto, de Aristóteles. De hecho, no tenemos constancia de que tuviera siquiera conocimiento de esa noción, ni para designar un tratado, ni para denominar una disciplina filosófica. Él sólo habla de «sabiduría», «filosofía primera» o, simplemente, «ciencia que se busca». Lo que, con el tiempo, pasó a designar el conjunto de escritos que hoy conocemos como Metafísica procede de la expresión metaphysiká o metà tà physiká. Según Düring, esta expresión se debe a Andrónico, aunque otros autores, como Moraux, creen que se podría remontar a Aristón de Ceos. En todo caso, parece la denominación que un editor postaristotélico adoptó para designar una compilación de lecciones de escuela que fueron concebidas y escritas en origen de modo independiente, y que, en principio, carecían, salvo quizá el libro V, de título o denominación alguna.
No está del todo claro cuál es el sentido exacto de la expresión. Según una hipótesis muy poco probable, tà metà tà physiká tendría un sentido bibliotecario, pues reflejaría el orden que ocuparían los textos metafísicos en las listas de libros de Aristóteles, después de los libros físicos. Sin embargo, y más allá de la aparición de la expresión en los catálogos, los primeros testimonios que tenemos de su uso en autores posteriores hacen referencia con ella al contenido de estos libros. O, para ser más exactos, a la disciplina que se ocupa de una determinada clase de objetos: los que están más allá de los físicos. En este punto, se observan dos interpretaciones. Una, la que se limita a considerar estos objetos en el ámbito de lo real. Así lo hace, por ejemplo, Simplicio, para quien metà tà physiká quiere decir epékeina tôn physikôn, «más allá de los seres físicos», es decir, los seres que transcienden a los físicos en la realidad por su carácter inmaterial, de modo que esa locución indicaría la ciencia que, expresada también como ciencia teológica y como filosofía primera, se ocuparía de dichos objetos. La otra interpretación es la que considera a éstos en relación con nuestro conocimiento. Es, por ejemplo, la de Alejandro de Afrodisias, para quien metà tà physiká es un término alternativo a sabiduría y ciencia teológica, en tanto que designa la disciplina que en el orden de las ciencias va después de la física respecto a nosotros, es decir, que se ocupa de aquello que en el orden de la realidad va primero que los seres físicos, pero que en el orden de nuestro conocimiento es posterior, pues está más allá de lo sensible. O, dicho de otra manera, el sentido de metà tà physiká es el de expresar un orden de investigación o estudio basado en nuestra capacidad de conocimiento, no en la naturaleza del objeto tratado: primero hay que estudiar lo que nos es más cognoscible, los seres físicos, que son seres sensibles, y después (metá), lo que nos es menos cognoscible, por ser inmaterial e inteligible, aunque sea primero por naturaleza. Esta interpretación obedece a un criterio didáctico, conforme al cual lo que señalaría el título es que el estudio de esta disciplina debe ser posterior al estudio de la física.
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Autor: Aristóteles. Título: Metafísica. Traducción: Tomás Calvo Martínez. Editorial: Gredos. Venta: Todos tus libros.


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