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Miguel León-Portilla (1926-2019)

Miguel León-Portilla (1926-2019)

Tras una larga enfermedad, el filósofo e historiador Miguel León-Portilla, cuyo máximo empeño a lo largo de sus 93 años de vida fue devolver la voz a la poesía y el pensamiento indígena americano, se despidió de este mundo para habitar en la región del Mictlán, cuyo significado ayudó a comprender con sus innumerables estudios y traducciones. Hombre de palabra sencilla y docta; polemista incansable y guerrero defensor de sus ideas, don Miguel continuó con éxito y excelencia la labor de su principal mentor, Ángel María Garibay, en la difusión de las culturas precolombinas, traduciendo todo un corpus de literatura náhuatl que sin su esfuerzo casi con toda seguridad seguiría sumergido en la obscuridad. A él, como pocos, se debe el trabajo que sacó a la luz, con belleza poética singular, toda una mitología que forma parte de la sangre mexicana y las metáforas que acompañan la vida de México hasta el día de hoy y sin las cuales este país es incomprensible. Defensor convencido de la cultura indígena mexicana y de sus tradiciones, su presencia se mantendrá viva y vigente a lo largo del tiempo cada vez que alguien abra las páginas de sus imprescindibles obras, de La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes,Visión de los vencidos o El reverso de la conquista. Relaciones aztecas, mayas e incas, a Quince poetas del mundo náhuatl y Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares. Ximosewikan kwali (descanse en paz), don Miguel.

¿QUÉ HARÁN CON EL LEGADO DE OCTAVIO PAZ?

Catorce meses después de la muerte de Marie-Jose Tramini, viuda y depositaria del legado de Octavio Paz, un juzgado de lo Familiar del Tribunal Superior de Justicia mexicano hizo público su fallo mediante el cual determina que el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, más conocido como DIF, es el “heredero único y universal” de la masa hereditaria que dejó el Nobel mexicano, consistente en cuatro bienes inmuebles (ubicados en las calles Río Guadalquivir 109, Lerma 143, Plinio 333 y Porfirio Díaz 125 de la Ciudad de México), su magnífica colección de obras de arte, su biblioteca y su archivo documental, integrado por papeles, documentos y correspondencia privada, así como los manuscritos de sus poemas, ensayos, artículos periodísticos, traducciones y fotografías. Para tal efecto, el director ejecutivo jurídico y normativo del DIF, Francisco Antonio Santamaría Damián, ha sido designado como albacea de la sucesión de dichos bienes, y tanto la Secretaría de Cultura como el propio DIF han expresado su voluntad para colaborar “de manera conjunta con el objetivo de conservar, preservar y clasificar la masa hereditaria, considerando en todo momento la no dispersión de los bienes que son del pueblo mexicano”. No obstante, ha trascendido que en el propio Testamento firmado por Paz, el poeta había establecido que sus cartas, correspondencia y documentos fueran depositados en el Colegio Nacional para luego hacerse públicos a partir del 20 de abril de 2021, lo que implica que dicha institución, que depende de la Secretaría de Educación Pública, podría resguardarlos, aunque eso no garantizaría que se convierta en propietaria automática de los mismos. A todas luces es evidente que eso sería lo pertinente en cuanto a esa parte del acervo, pues quién mejor que una institución como el Colegio Nacional, del que Paz formó parte activa, para resguardar como es debido un legado documental tan valioso e interesante, por lo que este extremo debe resolverse lo más pronto posible, evitándose a toda costa pleitos y absurdas burocracias por el manejo de tan preciado bien. ¿Y el resto? La idea de una fundación siempre acompañó a Paz y con toda seguridad él habría deseado que las obras de arte que con tanto mimo coleccionó a lo largo de toda una vida colgasen de unos muros en condiciones de exposición y cuidados, a la vista de todo el mundo, así como su biblioteca, que debería ingresar en unas estanterías donde su catalogación, conservación y consulta fuesen accesibles en las mejores condiciones a profesionales y estudiosos. En cuanto a los inmuebles, también deberían estar en situación de servir para acoger actividades literarias y artísticas, propias del mundo paciano. Cualquier otro uso del legado del poeta será un desperdicio y, su descuido, una negligencia imperdonable.

ANARCOANALFABETOS

El pasado 25 de septiembre varios sujetos encapuchados vandalizaron toda clase de locales, edificios y estaciones del Metro a lo largo de la céntrica Alameda Central, durante una marcha de protesta a un lustro de los hechos ocurridos en la ciudad de Iguala, los cuales desencadenaron la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, hechos que siguen sin ser esclarecidos del todo. Los desmadrosos bestias, resguardados en la marcha tras el antifaz del movimiento anarquista, se habían apartado del contingente principal y quisieron hacer gala de radicalismo, así que en un rapto que demostró más bien que las neuronas se les habían fundido, se detuvieron frente a la librería Gandhi y la emprendieron a martillazos contra el escaparte tras el que, indefensos, cientos de ejemplares encogían las páginas ante las ráfagas de pintura en aerosol que les rociaron luego de romper los cristales y, silenciosos y estoicos, como a lo largo de la historia han tenido que soportar estos incidentes, recibieron el fuego que les echaron estos anarcoanalfabetos. Algunos libros se salvaron de la quema y acabaron, no se sabe con qué intenciones, en las mochilas de estos idiotas que, durante la agresión, llegaron a gritar como consigna “¡Leer es para burgueses!”. Al día siguiente, Librerías Gandhi publicó un comunicado sobre estos hechos, en el que lamentó lo sucedido y aseguró que la librería seguía en pie para atender a los lectores. “Los libros son nuestro pasado y futuro. Ahí también se encuentra el enojo de los que estuvieron antes que nosotros y seguramente se escribirá el del hoy. En ellos encontramos dirección, consuelo y refugio.
‘La ira y la intolerancia son enemigos del saber’. Si hay libros, todavía hay esperanza”. Sin embargo, ahí no acaba la cuestión, pues respecto a este zafarrancho anarcoanalfabeto el presidente de México declaró: «A los provocadores, a los que se tapan la cara, les diría que tengan cuidado, porque en una de esas los voy a acusar con sus mamás, sus papás, sus abuelos, porque estoy seguro que sus abuelos, mamás, papás, no están de acuerdo, me dejo de llamar Andrés Manuel…» Yo mandaría a todos, incluido el presi, al rincón de pensar. Se manchan.

INSÓLITAS Y FANTÁSTICAS

Hace una semana comenzó a circular la edición mexicana del volumen de relatos Insólitas. Narradoras de lo fantástico en Latinoamérica y España, una antología editada por Páginas de Espuma que reúne, por vez primera, a escritoras vivas que residen en ambas orillas del Atlántico y que representa un esfuerzo por dar visibilidad a las creadoras de un género que, como dice su compiladora, la profesora de literatura Teresa López-Pellisa, se asume como una forma de protesta ante el mundo racional y que también sirve para cuestionar tabúes e incluso la sexualidad reprimida, y en donde aparecen personajes oscuros de ojos amarillos, árboles parlantes, una niña que se convierte en cocodrilo o una balsa que adquiere las propiedades de una nave espacial. En la introducción de este volumen, López-Pellisa lamenta la falta de atención que ha tenido la prosa fantástica escrita por mujeres, a quienes ella llama “Las hijas de Metis”, recordando a la titánide y primera esposa de Zeus, a quien éste devoró e hizo que la historia la olvidara. “Lo mismo pasa con todas esas escritoras de lo fantástico, quienes a lo largo de la historia de Occidente han sido engullidas e invisibilizadas, y sucede mucho en las letras hispánicas en las narrativas no miméticas”, añade la antologadora, quien ha trabajado codo con codo con el crítico literario y experto en literatura fantástica Ricard Ruiz para seleccionar a un excelente elenco de autoras, entre las que se cuentan Amparo Dávila, Mariana Enríquez, Cristina Fernández Cubas, Ana María Shua, Solange Rodríguez Pappe, Luisa Valenzuela, Liliana Colanzi, Pilar Pedraza, Elia Barceló, Daína Chaviano, Sofía Rhei, Raquel Castro, Susana Vallejo, Tanya Tynjälä, Lola Robles, Cristina Peri Rossi y Jacinta Escudos, entre otras. En resumen, esta antología viene a decirnos que otros mundos siempre son y serán posibles. Y la política del sello Páginas de Espuma, que sí es posible una labor editorial panhispánica.

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