Mikel Izal

En un clásico barrio de Madrid me encuentro con Mikel y su magia. El suyo es un hogar repleto de libros e instrumentos musicales.

Artista multidisciplinar, Mikel es un tío encantador, atento, divertido y con una sensibilidad excepcional. Aquí podéis ver el reportaje que hicimos juntos.

Para saber más sobre Mikel:

Mi nombre es Mikel. Fue el primero de los muchos regalos que me hicieron mis padres. Nacido en Pamplona, criado en Vitoria y estudiado en Bilbao. Me recuerdo haciendo exámenes y trabajando en una oficina de ingeniería. Una vida que ahora me parece un sueño y que no estoy seguro de que fuera real del todo. Pasados unos años desperté y empecé a escribir canciones y más tarde, qué sinvergüenza, libros.

Nos recomienda a los lectores de Zenda:

Me pidieron que recomendara un libro en este artículo y me pareció una propuesta atroz, por lo imposible. Entonces las señoras y señores de Zenda se mostraron algo más piadosos y me permitieron escoger un autor, lo cual era sólo un poco menos horrible. Pero en fin, Jeosm me ha hecho unas fotos tan magníficamente tramposas para acompañar este texto que no puedo negarme. La vanidad.

Bueno venga, ahí voy, perdón por la injusticia: Alessandro Baricco.

“Desarrolle su respuesta”, me dicen.

Porque es maravilloso. Simplemente. Porque escribe como si cantara, como si fuera un loco que sabe que sólo él está bien de la cabeza. Y porque dice la verdad. Porque envidio y ansío su estilo y la libertad con la que utiliza el lenguaje. Porque nunca podré ser él. Y siempre viene bien tener personas muy lejos de tu alcance.

Por último, las señoras y señores de Zenda, muy majas y majos, me han dicho que no me corte, que si quiero también puedo hacer promoción del fin de gira de mi grupo. Formo parte de un grupo de música, ¿saben? Creo que no se lo había dicho. Se llama IZAL. Somos cinco. Yo canto y compongo las cancioncillas. En fin… que acabamos una gira de dos años en siete ciudades de España y está casi todo lleno y estamos muy contentos, por si quieren pasarse ustedes a compartir nuestra alegría. No es obligatorio. Lo que es obligatorio es leer a Baricco.

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