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El montículo de la alegría

El montículo de la alegría

Con frecuencia recuerdo, sobre todo en esta sociedad vertiginosa, enchufada, que no mira al cielo y que a veces padece de ciertos tics regresivos, quizá porque todo se repite, quizá porque la educación, o la progresiva ausencia de ella, trae de vuelta maneras conservadoras que creíamos superadas; recuerdo, digo, un poema muy breve que aprendí hace muchos años de la poeta chilena Carmen Berenguer: «Cópulas Cúpulas/ Cúpulas Cópulas/ Y yo siempre debajo». Asumimos de inmediato que la voz que habla allí es la de una mujer, desde luego, pero nunca se sabe; nunca se sabe cuándo nos tocará estar debajo, y mucho menos podemos saber si no estamos debajo ya, con todas las ventajas y desventajas que esta posición conlleva. Es un poema que me repito con frecuencia por su ritmo, su humor, su ironía, su quejido, pero también porque es un martillo que nos recuerda que el otro está siempre frente a nosotros, y que la lección inmensa de esto es siempre pertubadora: somos el otro.

Por eso este libro de Germán Sánchez Espeso, Clítoris, me ha parecido tan interesante. Bueno, también por eso. Aquí se nos enseña a pensar en el otro, independeientemente de que el autor confiesa que el placer en que nos va a instruir va dirigido exclusivamente a las mujeres; que los hombres en nuestra condición más pedestre ya veremos cómo hallamos placer haciendo disfrutar a la otra (estos juegos «están pensados fundamentalmente para dar placer a la mujer»). Pero creo que no solo va de eso el libro, sino del Mismo enfrentándose al Otro. Yo y Tú aproximándonos: el viaje más peligroso de la vida. Pero no quiero despistar al lector: Sánchez Espeso es de firmes convicciones respecto al alfa y el omega de su existencia: «Soy de los que opinan que, puesto que nací entre las piernas de una mujer, me gustaría entregar la vida en el lugar donde la recibí».

"El tema principal, el clítoris, y las estrategias discursivas que va desplegando el autor en este relato que es enseñanza (en ocasiones me parecía estar leyendo a un Og Mandino o a un Malba Tahan del erotismo), cuasi novela y manual de instrucciones, también contribuyen a que el lector quiera seguir el camino que se ha trazado en sus páginas."

Clítoris es un vademécum, una reflexión, un recorrido y una provocación. Nadie está obligado a leerlo, lo sabe el autor, pero advierto que quien lo comience, así sea disgustado o sin interés, pronto se verá tomado por la curiosidad y muy probablemente seguirá leyendo. El tema principal, el clítoris, y las estrategias discursivas que va desplegando el autor en este relato que es enseñanza (en ocasiones me parecía estar leyendo a un Og Mandino o a un Malba Tahan del erotismo), cuasi novela y manual de instrucciones, también contribuyen a que el lector quiera seguir el camino que se ha trazado en sus páginas.

«Quizá haya algunos lectores que piensen que hallarán aquí profundos conocimientos. Les diré que están equivocados. No encontrarán erudición alguna sobre los sorprendentes dispositivos que ponen en movimiento el alado carro del placer». Y esta es una de las virtudes que mejor se agradecen mientras se lee: sus palabras son directas; sus relatos, certeros:

«—¿Te gustaría probar?

—¿El qué?

—Mi sangre.

—Me encantaría.

—Entonces me haré una herida».

Germán Sánchez Espeso sabe cómo pasar fácilmente de la ficción al ensayo, a las memorias, al método: el objetivo es el placer, hablar de él, y mostrarnos cuántas maneras hay y de cuántas formas encontrarlo para ofrecerlo con generosidad. Una de ellas, y la más inquietante, quizá, es la de ofrecerle al ser amado la posibilidad milenariamente prohibida de la comunión a través de la consumición de la propia sangre.

clitoris, libro de Germán Sánchez Espeso

"Pero no nos engañemos: este es un libro solo para conocedores; aunque jamás hay que olvidar que todo bisoño en las artes amatorias lleva estas páginas tatuadas con lúbrico fuego en la cabeza."

Pero el libro da vueltas alrededor del esa «pequeña montaña» que tanta alegría da a su propietaria si los escaladores saben cómo montarla: el clítoris (eso significa la palabra, montañita) es el lugar sagrado en torno al cual Sánchez Espeso hace sus oraciones: es «mística nuestra ascensión a la cumbre». El clítoris se diferencia de las demás grandes montañas en un detalle de no poca importancia: «Al contrario de las otras cimas, no opone dificultad a quien la escala, sino que sale al encuentro del visitante y goza al ser hollada y sometida». Los gemidos, las tensiones y el bramido de la amada serán las recompensas de quien sepa llegar a la cima y bajar, y subir y volver a bajar. Otro mérito de este texto, enseña a leer el erotismo con una sola mano.

Pero no nos engañemos: este es un libro solo para conocedores; aunque jamás hay que olvidar que todo bisoño en las artes amatorias lleva estas páginas tatuadas con lúbrico fuego en la cabeza. Léanlas, y lo sabrán.

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Autor: Germán Sánchez Espeso. Título: Clítoris. Editorial: Laetoli. Venta: Amazon y Casa del libro

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