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Nativel Preciado: «Los que ostentan el poder son insaciables»

Nativel Preciado: «Los que ostentan el poder son insaciables»

La pandemia ha puesto en evidencia las desigualdades sociales que existen en el mundo que, incluso, han aumentado, asegura la escritora y periodista Nativel Preciado que en su última novela, con la que ganó el Premio Azorín, critica el mundo de esos «ricos insaciables», pocos pero muy poderosos.

El santuario de los elefantes (Planeta) es el título de esta novela de Nativel Preciado (Madrid, 1948), un «cuento para adultos», libro de aventuras y de viajes, que confía que haga pensar a los lectores cuando vean que sus protagonistas, «unos millonarios potentados que se disponen a esquilmar un país africano, son los que salen esquilmados», asegura la autora en una entrevista con Efe.

Una pareja de multimillonarios españoles, Marcos y Elisabeth Blum, decide organizar un viaje a Tanzania y reúnen a cinco de sus potentados amigos para convencerlos de que inviertan en unos lucrativos terrenos en África para blanquear su dinero procedente de negocios turbios. Más tarde se unirá al grupo una fotógrafa joven e intrigante pero el viaje, mezcla de negocios y placer, se convierte en un infierno.

Escrito durante el confinamiento por la pandemia, este libro supuso para Preciado «una bendición» que le permitió viajar sin salir de casa y en el que recoge su fascinación por el continente africano.

Sus protagonistas son una síntesis de personajes que ha conocido a lo largo de su vida y carrera profesional como periodista, «mucho rico prepotente, ambicioso, excluyente» y de situaciones que ha vivido con personas «de esta calaña», explica Nativel Preciado.

«Son pocos pero muy poderosos y me pregunto cómo es posible que durante la pandemia se haya acrecentado la desigualdad y que los multimillonarios vivan tranquilos viendo lo que está sucediendo en el mundo», señala la autora.

Aunque cree que es una suerte que el presidente norteamericano Joe Biden y el G-7 parece que hayan visto que «hay que poner orden en el mundo, que está absolutamente desordenado y al borde del caos».

Pero, aunque «somos más los que tenemos buenas intenciones que los que las tienen malas, los que ostentan el poder son insaciables», una realidad que ocurre en su novela como una alegoría.

«Creo que junto al santuario de los elefantes de mi novela habría que hacer otro santuario para el homo sapiens para rehabilitarlo y luego soltarlo a ver si aprende a vivir de otra manera», considera Nativel Preciado, que asegura que el ser humano está un poco confundido.

«Nos creíamos la especie elegida y hemos esquilmado continentes, como ha ocurrido con África, un continente lleno de riqueza sin el que el mundo occidental no podría funcionar: no habría coches, teléfonos ni ordenadores», asegura.

En su novela, África parece vengarse de estos tipos frívolos, amorales y llenos de codicia que han ido a apropiarse de sus tesoros.

Sus personajes viven escenas grotescas, sufren accidentes, enferman y se enfrentan entre ellos con auténtica saña. Y solo una de las protagonistas, la más generosa y sensible, logrará salvarse de «la maldición de los elefantes», indica.

En la vida real, la pandemia ha puesto en evidencia, dice Preciado, cómo todo el planeta se ha puesto «patas arriba» por un virus contra el que solo ha valido el trabajo de los científicos, los sanitarios, los transportistas o los agricultores.

Cree que no ha exagerado nada en el retrato de los personajes de su historia, que son una «aberración» y para los que acumular «es un vicio que no tiene freno».

En su novela aparece una referencia también a las cacerías del rey emérito y a la fractura de cadera que Juan Carlos I sufrió durante una cacería de elefantes en Botsuana en 2012: «era inevitable», explica, ya que sus personajes hablan de ese mundo «en el que hay una imagen, que es esa».

«Esa imagen es un punto de inflexión, uno de esos ¿en qué momento se jodió el Perú?, como diría Vargas Llosa, que marcan cuando comenzó el declive de algo, momentos que son fotos fijas y esa es una de ellas», indica la autora.

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