Eric Hobsbawm escribió que “los historiadores somos al nacionalismo lo que los productores de heroína de Pakistán a los drogadictos: proporcionamos la materia prima esencial”. Del uso y abuso del opio, de la guerra que provocó y del uso y el abuso de la historia en el surgimiento de la China moderna es de lo que nos habla Julia Lowell en La Guerra del Opio: Drogas, codicia y la forja de la China contemporánea. Se trata de una excelente síntesis de la historia de las Guerras del Opio que, sin dejar de subrayar la responsabilidad británica en el tráfico de esta droga, y la necesidad de que Gran Bretaña reconozca el daño causado, va mucho más allá del simple relato de que el opio fue el instrumento de una conjura imperialista para someter, embrutecer y esquilmar a China. La realidad, como nos muestra la autora, fue más compleja y mucho más sugestiva. En la primera parte del libro se narran los hechos históricos con vivos retratos de la época y de sus protagonistas: el emperador Daoguang, el secretario de Exteriores, lord Palmerston, o el superintendente del comercio con China, Charles Elliot. La intervención británica no fue el fruto de una conspiración imperialista, sino que se caracterizó por las improvisaciones, las dudas y la mala conciencia de protagonistas como Charles Elliot, el “inglés desinglesado”, imperialista despiadado, según la historiografía oficial china; títere inofensivo en manos de los pérfidos chinos, según muchos de sus contemporáneos victorianos. La respuesta del Imperio manchú a la agresión europea no fue menos improvisada: veía el conflicto como un choque fronterizo con “rebeldes” extranjeros, uno de los muchos a los que se enfrentaban constantemente. El último tercio del libro narra la “vida de ultratumba” de la Guerra del Opio durante los ciento cincuenta años posteriores. El conflicto, sostiene la autora, no comenzó a ganar importancia hasta el surgimiento del nacionalismo chino a comienzos del siglo XX, cuando este recurrió al pasado para consolidar su nación y, más tarde, para proporcionar legitimidad a los regímenes de nacionalistas y comunistas. Con el 150.º aniversario de la guerra, en 1989, los ideólogos del Partido Comunista recuperaron el mito de la Guerra del Opio. Para apuntalar la legitimidad del régimen, debilitada por las protestas populares contra la corrupción y las dificultades económicas de la transición a la economía de mercado, el partido dirigió la ira de la opinión pública contra un enemigo externo: el imperialismo occidental, del pasado y del presente. No obstante, como señala Lowell, esto no deja de tener riesgos, pues existe una fina separación entre el fenqing, la versión china del “patriota indignado”, y un disidente crítico del régimen. En Occidente, entonces como ahora, China era vista como un bloque monolítico, enigmático e inamovible; una “raza misteriosa e inescrutable”, decían las novelas de Fu Manchú. En realidad, China era y es una mezcolanza de etnias, culturas y religiones, y no siempre estable. Aunque los occidentales siguen creyendo que “Occidente ocupa un lugar central en los cálculos y en las acciones de China”, en realidad, explica Lovell, la principal prioridad de los mandatarios chinos, tanto en el siglo XIX como en la actualidad, son sus asuntos internos. A principios del siglo XX, el periódico The Times de Londres publicó que China “[…] se moderniza con lentitud, pero, de repente, ansiará expandirse, tal vez conquistar un poder mundial, aunque solo sea para vengar los agravios que le han causado casi todas las potencias europeas”. Estas palabras de hace más de un siglo parecen repetir, punto por punto, los temores actuales de la potencia hegemónica de la posguerra fría, Estados Unidos. La Guerra del Opio, de Julia Lovell, es un libro imprescindible para aquellos que quieran conocer este conflicto y para quienes busquen estudiar el uso y el abuso de la historia, en este caso de la historia de China, así como su relación con Occidente. Una relación llena de desconocimiento y desencuentros, en la que el opio se ha convertido en un símbolo; de la “mala fe occidental”, para unos, de la “siniestra contaminación china”, para otros. La autora dedica un interesante capítulo al “peligro amarillo”: la idea de un sofisticado plan maestro de China para destruir Occidente popularizado por cómics, películas y novelas como las del maligno doctor Fu Manchú. Lejos de haber caído en el olvido, el peligro amarillo goza de buena salud y reaparece con regularidad entrado el siglo XXI: la última vez, con los bulos que circularon durante la pandemia de COVID del año 2020. La Guerra del Opio ocupa un lugar central en las relaciones, pasadas y presentes, entre China y Occidente. Conocer este conflicto, sus interpretaciones, sus clichés, sus usos y abusos, es de crucial importancia para comprender la relación entre Occidente y China en la tercera década del siglo XXI.
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Autora: Julia Lovell. Título: La Guerra del Opio. Editorial: Desperta Ferro. Venta: Todos tus libros.


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