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Paula Bonet: «Cada vez hay más mujeres sin miedo»

Paula Bonet: «Cada vez hay más mujeres sin miedo»

Afirma la artista Paula Bonet que ha dejado de pintar las palabras, como ocurría hace unos años y, sin embargo, su primera novela, La anguila, rezuma pintura por todas sus páginas. Es una historia sobre el cuerpo, que es amado, abusado y violentado, pero que también tiene su punto «luminoso».

En una rueda de prensa celebrada este jueves, la castellonense ha hablado de esta novela de denuncia que, ha advertido, «no son mis memorias, sino que es ficción y autobiografía confundidas», con una parte pictórica, puesto que, a la vez que escribía, ha ido preparando una exposición con la anguila de protagonista, teniendo en cuenta que «la literatura y la pintura son espacios de libertad».

La protagonista, Paula, además de mostrar su amor por el hombre de su vida, su abuelo Alfonso, tampoco esconde que durante cuatro años fue novia de un maltratador, al que denomina «Sinnombre»; que estuvo enamorada en la veintena de un profesor que le doblaba la edad, «El Hombrecito», quien le escribía tórridos mensajes; o que fue violada por un premio Nacional de Poesía.

Publicada por Anagrama en castellano y Univers en catalán, el lector también conocerá la relación que esta mujer mantiene con Chile, adonde llegó en 2002 para estudiar Bellas Artes en Santiago, o la fascinación que siente por la pintora catalana Roser Bru, actualmente con 98 años de edad, y que se exilió al país sudamericano después de la Guerra Civil.


«Ni pintando ni escribiendo La anguila» —ha confesado— «he tenido en cuenta a nadie. Si lo hubiera hecho, no habría podido escribir, ya fuera por mi madre, por mí misma o por alguien que aparece aquí sin nombre».

A la vez, ha desvelado que tampoco ha tenido en cuenta a qué público puede ir dirigida su novela. «El autor que está mas pendiente de su público que de su obra no me interesa», ha apostillado. Aunque ha aseverado que en su libro Qué hacer cuando en la pantalla aparece The End ya aparecían algunas de las denuncias que están en esta obra, no ha rehuido que estructurar su primera novela ha comportado momentos dolorosos, pero también otros «placenteros». En este punto, ha precisado que «partiendo de una autobiografía obvia, como es la relación con un profesor veinte años mayor que yo, a medida que me iba acercando a la edad de ese señor, los cuarenta años, la historia se me hacía más complicada, marciana y siniestra».


Para ella, «lo más importante es haber podido comunicar ese desasosiego, ese sentimiento de abandono de tantos años, de lo que han sentido muchas mujeres autoras cuando han presentado sus obras y se les ha intentado ridiculizar, desprestigiar». Paula Bonet ha subrayado que este hecho «muestra lo hipócritas, cómo de cómplices somos, con las personas que agreden».

Poco complaciente con el personaje que encarna, cree que el libro debe ser para todas las mujeres «que vienen detrás», y ha deslizado que es un texto que «intenta alejarse todo el rato, todo el tiempo, de la rabia, del enfado, de la tristeza de haberse sentido víctima», y que es «luminoso aunque trate de asuntos muy complejos, duros, siniestros y dolorosos». Sin embargo, «está lleno de amor por el cuerpo, por la herencia, por la pintura. De hecho, empieza con un fragmento que trata del hecho de pintar, porque yo necesito pintar para poder conocer o saber lo que quiero y necesito hablar«.


Paula Bonet, por otra parte, cree que cada vez hay «más mujeres sin miedo» y ha considerado que hace tres 8-M «sucedió algo que ninguna de nosotras esperaba. De repente, se palpaba algo en el ambiente. Era un despertar real y sucedió en todo el mundo. La misma sensación se podía encontrar en Buenos Aires, Bogotá, Barcelona o Valencia». En ese momento, hace tres años, lo que ocurrió «es que habíamos despertado en masa. La batalla tenía que empezar y, por fin, la sororidad era una palabra que cobraba sentido».

No ha escondido que ella misma en 2013 o 2014 no tenía herramientas para narrarse. «Desde ese lugar trataba de ser complaciente, pero ahora me da igual lo que penséis de mí. Desde aquí se trabaja mucho mejor, con más contundencia».

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