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Pere Cervantes: «Bosnia y Kosovo son dos conflictos sin resolver»

Pere Cervantes: «Bosnia y Kosovo son dos conflictos sin resolver»

Las guerras de la antigua Yugoslavia fueron el colofón sangriento de un siglo pleno de conflictos mucho más mortíferos y dañinos para la población civil que los de épocas anteriores. El puzle de etnias y religiones aglutinadas a presión comenzó a disgregarse tras la muerte de Tito y la caída del bloque soviético, y a enfrentarse entre ellas alentadas por los nacionalismos en una contienda que se prolongó a lo largo de una década. Durante dos años y medio el escritor valenciano Pere Cervantes, autor de El chico de las bobinas (Destino, 2020), vivió en Kosovo y Bosnia como Observador de Paz voluntario para la ONU, una intensa experiencia que plasma en La espía de cristal (Destino, 2022), un relato de espías y reporteros de guerra en la mejor tradición de Arturo Pérez-Reverte, Graham Green o John le Carré.

En 2019, el reportero de guerra Manu Pancorbo, Panco, recibe una carta de Vjosa, la hija de su amor fallido en Pristina mientras cubría el conflicto, en 1999, la periodista Taibe Shala, en la que le comunica la desaparición de su madre. En compañía de Olga Balcells, una curtida fotógrafa de prensa, emprende un viaje que le lleva a los lugares donde veinte años atrás se debatió entre el amor y la muerte, donde descubre que la tensión sigue viva y que Taibe tenía un cara oculta. «Los espías somos esos seres invisibles que mantienen el equilibrio de este extraño mundo que ni siquiera sin guerras vive en paz» (…). «Tenemos un paisaje distorsionado de la vida». Seres que viven en «el peligro de extraviarse en la búsqueda de su propia identidad».

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—¿Cómo crees que la guerra de Ucrania afecta a la lectura de tu novela?

—De una manera directa, puesto que los hechos descritos en ella, la barbarie de la que fui testigo, podemos constatarla en directo con la invasión de Ucrania.

—¿Fuiste de observador de paz voluntariamente?

—Totalmente voluntario. La llamada a la aventura ostenta un magnetismo irresistible para un joven de 28 años.

—Cuéntanos una experiencia positiva de aquellos días.

—Recuerdo en una ocasión que logramos sentar en una cena a mujeres albanokosovares y serbias. Fue un momento bello y pleno de armonía.

—¿Qué últimas noticias recibes de Kosovo? ¿Se ha apaciguado la tensión?

"Salí siendo mejor persona tras mi paso por los Balcanes"

—La paz es un concepto ajeno en Kosovo. A día de hoy Mitrovica sigue siendo una bomba de tiempo, e incluso en medio del conflicto de Ucrania se ha hablado de una posible alianza de Serbia con Rusia para desestabilizar Kosovo.

—¿Qué tipo de deuda tenías con ese país tan castigado por la violencia? ¿Sientes que la has saldado con este relato?

—Se trata de deudas emocionales. Salí siendo mejor persona tras mi paso por los Balcanes, y le debía una novela a esa tierra aparentemente hostil pero acogedora.

—Podrías haber adoptado el punto de vista de un policía/observador español, sin embargo tus protagonistas son reporteros de guerra y espías, lo que te habrá obligado a «infiltrarte» en profesiones alejadas de la tuya. ¿Cómo lo has hecho?

—Con una abundante documentación y recurriendo a mi memoria. Como observador de paz coincidí en el espacio-tiempo con algunos reporteros de guerra. Ese hecho me ha ayudado sobremanera a la hora de aportar detalles que solo la experiencia te puede dar. Confieso que elegí a reporteros de guerra para mantener las distancias con mi cometido en Kosovo y evitar que los acontecimientos por mí vividos invadieran la historia que quería contar.

—En Pristina existe un monumento llamado Heroinat dedicado a las mujeres violadas, el crimen de guerra más silenciado y menos castigado. Incluso muchas mujeres violadas fueron abandonadas por sus maridos. ¿Las Mujeres de Negro han ayudado a hacer justicia?

"Todos ellos perdieron, y sí, son muchos los inocentes que se vieron afectados por la guerra, muchos los que vieron sus vidas truncadas"

—No en el caso de Kosovo. En la novela he ficcionado la realidad de las Mujeres de Negro, que aunque sí tuvieron su presencia en Bosnia, no fue el caso de Kosovo. Aun así me interesaba dar voz a esas mujeres que recorren el mundo, al margen de su etnia o condición religiosa, en defensa del pacifismo.

—Los serbios siempre han sido considerados como los verdugos, pero en tu novela se ve que los albaneses también cometieron muchos crímenes en la posguerra. ¿Hubo alguien inocente?

—Más bien lo que no hubo fueron ganadores. Todos ellos perdieron y sí, son muchos los inocentes que se vieron afectados por la guerra, muchos los que vieron sus vidas truncadas. La mayoría de civiles se vieron sorprendidos por un conflicto que jamás imaginaron.

—«Una tormenta perfecta de religión y nacionalismos». Así sintetiza el detonante del conflicto uno de los personajes. ¿También piensas eso?

—Sí, y en el caso de Kosovo añadiría las distintas etnias que convivían en un mismo territorio: la albanesa por un lado y la eslava por otro. Desde el año 1989, Slobodan Milošević impuso una suerte de apartheid en Kosovo con el fin de hacer la vida imposible a los albanokosovares y provocar su huida, hecho que no sucedió hasta que en el año 1991 estalló todo por los aires.

—¿El programa El faro de Kosovo que mencionas existió en la realidad?

—No, pero me inspiré en el caso real del locutor de radio bosnio llamado Boban Minić, a día de hoy residente en Girona, el cual mantuvo la llama de la esperanza en sus oyentes y en pleno conflicto, gracias a su programa en Radio Sarajevo.

—Háblanos del Guantánamo de Oriente.

—Existen ciertos informes de servicios de inteligencia que afirman que en la base americana de Camp Bondsteel en Uroševac (Kosovo) se han practicado detenciones e interrogatorios de sospechosos de pertenecer al Estado Islámico. Cuando yo visité la base apenas estaban construyéndola y poco puedo aportar.

—Uno de los personajes opina que el victimismo siempre ha sido una lacra en los Balcanes en todas las etnias y eso impide la empatía y la reconciliación. ¿Cómo contemplas el futuro de ese lugar?

—Creo que Bosnia y Kosovo son dos conflictos sin resolver y eso cuando se trata de los Balcanes siempre es peligroso.

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Autor: Pere Cervantes. Título: La espía de cristalEditorial: Destino. VentaTodostuslibrosAmazonFnac y Casa del Libro.

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