Inicio > Poesía > Poemas de Madre Nebulosa, de Tatiana Donoso

Poemas de Madre Nebulosa, de Tatiana Donoso

Poemas de Madre Nebulosa, de Tatiana Donoso

Tatiana Donoso es una escritora y artista visual nacida en 1970, que tras el golpe de Estado en Chile se trasladó a Barcelona. Creció en un barrio de la periferia, estudió Historia del Arte y cursó un Máster en Gestión del Patrimonio en la Universidad de Barcelona. Su práctica artística explora las memorias de exilio, migración, maternidad o trabajo doméstico, donde combina procesos como la fotografía, el bordado, el archivo familiar o la poesía. Ha sido becada por  el Institut de Cultura de Barcelona, y su obra ha sido adquirida por el Pla Nacional de Fotografia de la Generalitat. Ha expuesto en el Arxiu Fotogràfic de Barcelona, el Museu Marítim de Barcelona, así como en Can Basté y otros espacios de la red de Centros Cívicos. Ha participado en la 5ª edición del Festival Lluerna de la Fundació Miró, así como en el encuentro de literatura Verbena 2026, en Lanzarote. Su formación poética llega de la mano de talleres de poesía, a los que asiste habitualmente desde 2019, con poetas como Begoña Ugalde, Maricela Guerrero, Florencia Rua o Cecilia Pavón. Actualmente es artista residente en la Fabra y Coats Fábrica de Creación, donde realiza un proyecto de poesía documental, bordado y performance sobre memoria de mujeres costureras. Presentamos una muestra de poemas de su libro Madre Nebulosa, publicado por RIL Editores en 2025, una obra que se despliega como un manto poético sobre el dolor y la alegría, tal como lo describe la escritora Cecilia Pavón: “La poesía que importa leer es aquella donde las palabras van tejiendo un gran manto blando y luminoso sobre el dolor, pero también oscuro y opaco sobre la alegría”. Con una voz íntima y envolvente, Tatiana Donoso Matthews nos invita a recorrer aventuras pequeñas y enormes, donde la poesía se convierte en refugio, espejo y resistencia. Donoso Matthews mezcla lo cotidiano con lo simbólico y logra conmovernos desde la sencillez y la profundidad emocional.

*****

Tejedora de palabras

Hay una niña que habla rumano dentro de mí

se hunde en la nieve hasta desaparecer y se queda

a vivir en el subsuelo de Bucarest

 

come yogur y pepino en el colegio, guía

a su madre por las calles de una lengua extranjera

desaparece bajo la nieve o en habitaciones

de hospital blindadas y grita su miedo

por la ventana en un idioma que nadie entiende

 

ve a su madre a lo lejos llorar junto a los árboles

 

Una niña que desea pertenecer a un lugar

conoce la pérdida y la fractura como gestos cotidianos

olvida el rumano, el chileno, ofrece

el olvido como deuda

 

Una niña aprende español y se camufla

desaparece

(no es integración, es nadar).

 

Ahora la niña es una madre que recuerda

cuando sostiene por primera vez el cuerpo de su hija

y en susurros vuelve a su lengua olvidada

la ofrece como promesa de un vínculo hecho de fluidos

sangre y leche

para regar esta memoria.

 

Una madre y una hija

cierran el círculo de la palabra y

nombran.

 

Tejen una lengua materna.

***

Edad de sirena

El otro día en el parque

unas niñas murmuraban sobre mi edad

¿Qué años tendrá la mamá de Candela?

Yo les dije con voz de leona

¡Tengo 128 años!

 

Asustadas, se preguntaron ¿cómo nos habrá oído?

 

Les conté que tenía un oído profundo

como el de las ballenas

y que vivía cientos de años

porque mi madre era una tortuga del Pacífico

y cuando nos dieron la nacionalidad española

me cambió la piel y perdí el acento marino

pero sigo teniendo un oído

afilado

y camuflo mi edad como las sirenas.

 

Entonces la niña de largo pelo y lentes rojos

me susurró:

 

Soy una nutria sin río

y llevo gafas porque fuera del agua no veo bien.

***

Un domingo en el gusano del amor

Voy a hacer algo poético, recordar mi niñez esa tarde yendo al Montjuïc de la mano de mi padre y de mi hermano (los primeros hombrecitos de mi vida), ¿serían siete años?, ya me faltaban algunos dientes pero tenía dientes de leche (mmmmmm), dientes de leche para comer chocolate con leche. Caminábamos montaña arriba con la promesa de una tarde feliz de domingo. El exilio nos ofrecía ocio gratuito y subíamos cinco diez quince veinte veces al gusano del amor y dábamos vueltas y vueltas y nos reíamos

 

¿Recibiste carta de Chile?

¿pudiste tramitar tu visado?

 

y se cerraba la capota y se volvía a abrir

 

¿Tu cuñado sigue desaparecido?

¿saben dónde comprar choclos?

 

querido lector, esto lo debes leer rápido acelerado notando tu cuerpo que entra en la intensidad de escapar, de huir. Debes leerlo como esa niña de siete años que no quería que terminara nunca el gusano del amor para no volver a casa dieciséis paradas de metro cenar una comida que no le gusta acostarse temprano ir a un colegio donde le preguntan

 

Si no haces la comunión, ¿es porque eres Testigo de Jehová?

 

y ya podíamos prever el minuto exacto el segundo exacto donde la capota se abriría porque entendíamos el mecanismo éramos el <<mecanismo>> electrónico  giratorio  mecánico  circular  fluido

 

(el gusano del amor)

 

Y de repente todo se detenía y mi padre nos decía: es la última, nos tenemos que ir a la casa, ¡la mamá nos está esperando! Y mi hermano y yo nos entregábamos por última vez a esa felicidad gratuita y feliz de domingo

 

Afuera se hacía de noche y adentro mío había luz y calor, esa luz que se desprende de la alegría y la risa continuada, que aturde y tiñe todo de algo suave por un ratito.

***

Preguntas

Mi hija toca y amasa con devoción

la blandura del vientre redondo

luego el cuello flácido.

Mi cuerpo es un refugio y un misterio para ella

 

¿por qué tienes la barriga tan blandita?

¿y tu cuello, por qué cuelga, mamá?

***

Coser y escribir

Cada edad requiere de una logística

en el bolso: pañales, toallitas, agua, galletas

esos lápices, un cuaderno, el celular.

 

Y un día, mientras piensas qué hacer de cena

una pregunta sobre el género:

 

Mamá no se qué quiero ser, si chico o chica.

 

Busco en mi bolso la respuesta para este dilema

y solo encuentro agua, toallitas, silencio

¿Qué es para ti ser chica? — pregunto

Vestir de rosa y unicornios, es que la ropa

de los chicos tampoco me gusta.

 

Cada silencio requiere de una logística

en el bolso: no hay prisa por elegir — le digo

a mí eso me pasa todo el tiempo

 

he aprendido a coser para hacerme la ropa

y a las noches, escribo

en talleres de poesía porque nadie

puede contar nuestra vida mejor que nosotras.

Autora: Tatiana Donoso Matthews. Título: Madre nebulosa. Editorial: RIL Editores. Venta: Todostuslibros.com, Amazon

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios