Hay malas noticias para las industrias que fabrican esencias nacionales. Cada equis tiempo alguien sostiene que su patria lleva siglos siendo la misma, que su identidad permanece inalterable desde que el cabo de Gata era soldado raso y que el Mediterráneo es una frontera que separa civilización y chusma moruna, campo de batalla donde chocan culturas diferentes. Es un relato fácil de comprar por quien anhele certezas baratas; pero basta con abrir un libro de Historia, incluso con mirar alrededor, para que la idea se vaya al diablo.
Los fenicios comerciaron, los griegos fundaron colonias que luego fueron ciudades cartaginesas o romanas, Roma se calzó el Mediterráneo mamando cultura griega. Después llegaron godos, árabes, normandos, venecianos, genoveses, turcos y franceses. Y españoles, naturalmente. Todos dejaron algo, todos acabaron mezclándose. Lo de Mare Nostrum es una frase: fue de quien pasó por allí. La historia mediterránea no es una sucesión de hechos aislados, sino una coctelera en manos de un barman nervioso, donde las culturas sobreviven porque se encaman unas con otras.
La cocina lo explica: cada ciudad presume de recetas propias con ingredientes que viajaron miles de leguas hasta sus cazuelas: el tomate de América, los cítricos de Asia, el arroz lo popularizó el Islam y las especias hicieron más kilómetros que Phileas Fogg. Nadie discute la nacionalidad de una aceituna antes de prensarla, ni exige certificados a un garbanzo para convertirlo en hummus, cocido o farinata. Y las lenguas son aún más obvias: latín, italiano, griego e indio americano aparte, el español conserva miles de palabras árabes; y ahora vendrán del África negra. El italiano, qué les voy a contar. El griego incorpora préstamos de medio planeta y el turco hizo lo mismo. El maltés parece inventado por un comité internacional después del cuarto coñac; y el árabe, de Tánger a Beirut, es una Babel tan rica que sólo ahí pueden darse expresiones culturalmente tan perfectas como el cerdo que preñó a tu madre. Y es que las palabras, gritadas en lances de amor o en crueles degüellos, cruzan fronteras y se instalan donde les sale del cimbel.
Tampoco los puertos ayudaron a mantener purezas raciales o patrióticas. Lo importante era vender la mercancía antes de que cambiara el viento, reparar el barco, encontrar tripulación y que el vino no se avinagrara. Los marineros mascaban lenguas sin hablar más que una, la jerga franca. Los comerciantes rezaban a dioses distintos según conviniera, los piratas saqueaban, violaban y asesinaban como era natural en su oficio, los buscavidas cambiaban de bandera como hoy de compañía telefónica. Y cuando hubo que matar, pocas veces se hizo acatando órdenes como esos rubios que miraban a otro lado cuando veían ceniza en la ropa tendida. Aquí siempre se mató con ganas, por viejo y sólido odio latino.
Y es que el Mediterráneo entendió desde Homero que sobrevivir importa más que fanatismos y prejuicios. Eso no significa que patrias o naciones sean ficción, sino que la identidad mediterránea es extensa e indestructible precisamente porque es mestiza. Aquí no hay culturas ni razas puras porque nunca existieron, y ni siquiera nuestro imbécil presente altera la vieja naturaleza.
Cubrimos las costas de hormigón con eficacia faraónica. Convertimos el litoral en pesadilla de apartamentos y campos de golf. Saturamos las aguas de plásticos y basura. Nos entregamos a millones de guiris para que gasten quince euros en una paella, una musaka o un hummus, y puedan tirarse borrachos desde un balcón en Chipre o en Ibiza. Aun así, el Mediterráneo es el de toda la vida: un lugar donde el último delfín esquiva por centímetros una bolsa de supermercado mientras un crucero de seis mil turistas contempla una puesta de sol frente a unas ruinas griegas; y a pocas millas, un pesquero tunecino se cruza con un yate francés y una patera camino de Italia. Todo es trágico, hermoso, absurdo y contradictorio, como siempre fue. Y lo más pintoresco es que a la Europa lejana y de piel clara, propensa a enarcar la ceja, el Mediterráneo le está ajustando las cuentas en su puta casa.
Por eso los ultranacionalistas patinan como parvulitos. Eligen el peor escenario para esencias eternas y razas puras. El Mediterráneo escucha impasible, con la atención que dedicaría a unas gaviotas discutiendo por una raspa de sardina. Vendrá la próxima ola, borrará las huellas en la arena y todo seguirá como hace tres mil años; aunque gracias a la modernidad que nos cabalga, más confuso todavía. Ésa es la venganza. Cartago cayó, Roma cayó, Bizancio cayó, Venecia acabó en parque temático, el Imperio Otomano tiene Santa Sofía llena de turistas y España tiene lo que va a tener. También caerán las ideas políticas: las fronteras cambian, los mapas se redibujan, los himnos nacionales caducan. Pero el Mediterráneo seguirá haciendo lo mismo: mezclar gentes, mercancías, lenguas, músicas, recetas, sangre, con esa indiferencia propia de él y de sus dioses hacia las certezas humanas. Triturará identidades para fabricar otras nuevas igual de imperfectas, igual de asombrosas, igual de potentes, igual de vivas y peligrosas. Manteniendo, como el flujo y reflujo del agua en sus playas, el fascinante caos que nos parió a todos.
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Publicado el 13 de septiembre de 2026 en El Mundo.


Estoy de acuerdo con todo. No existen las razas puras y las naciones tienen mucho de invento del siglo XIX de autores románticos que contagiaron a políticos deseosos de finalizar la construcción del Estado. Lo que pasa es que ahora lo que se juega no es un cambio de una identidad, sino que nos dejemos chulear (y lo que vendrá después si lo hacemos) o no por el déspota de un país de dónde se va todo el mundo. O que paguemos como nación las facturas no registradas del partido del gobierno con ese déspota y sus mafias y/o servicios de inteligencia.
¿Lo de chulear y pagar facturas lo dice por Aznar y la embajadora de Israel?
Conozco a varios Aznar, sabusté? A quién se refiere?
No, lo digo por el gobierno de la PSOE, SL. Hoy se ha publicado la noticia de que la cloaca de la PSOE se reunió con un narco de poca monta para ‘dar un susto’ a la juez que intruía el caso del hermano del presi. Le entregaron un vídeo de la juez y otro de sus hijas jugando en un parque. El narco, que tuvo más sensatez que esta gentuza, se negó a hacer un ‘encargo’ de esa clase. Espero que los jueces no se arruguen y manden a esta escoria a dónde debe estar. No quiero que mi país se convierta en otro México.
Está usted asistiendo al nacimiento del estado global, el último y gran nuevo-viejo imperio, y para ello nada mejor que utilizar el ejército de reserva, el lumpen proletario, los nuevos bárbaros, que por supuesto acabarán por copiar al decadente y caído viejo sistema, a ese que han contribuido a tumbar.
Nada que no haya sucedido antes, eso sí, con menos glamour. Los bárbaros que asolaron Europa tras la caída de Roma, eran más elegantes, que los fumadores de grifa regetonianos que se asoman a Ceuta en estos días.
La genética, sin duda.
Saludos.
De acuerdo, estaré atento.
John, me parece interesante la distinción que introduces entre la identidad como construcción histórica y la cuestión, mucho más concreta, del poder y sus consecuencias. Tal vez ahí radique una de las paradojas que atraviesan el artículo, que las identidades puedan ser móviles y mestizas no significa que dejen de existir intereses, conflictos o relaciones de fuerza. Una cosa pertenece al tiempo largo de la Historia; la otra, al presente que nos toca vivir.
Espero que hayas pasado un buen verano y que esta rentrée te esté tratando bien. Abrazos.
Hola Amanda. Creo que si no sabemos discernir entre inmigración, islam, la abuela que fuma y un nuevo ataque a la soberanía española por parte de un estado agresivo que aspira a quedarse con partes de nuestro territorio, estamos peor que mal. Es como si se meten veinte sin techo en una casa, enviados por un vecino que quiere comprartela a precio de saldo, y los dueños de la casa se ponen a discutir, que si la religión de los okupas, que si la legitimidad de la propiedad privada.
Lo primero que hay que hacer es recuperar tu casa y tu vida, pero luego tienes que parar los pies al vecino y a sus malas artes. Y si también está pagando a alguien de dentro para que le abra la puerta, pues hay que echarlo. Tan difícil es? Buenos, pues este vecino se llama Marruecos y conoce bien nuestras debilidades. Tiene los pies de barro, porque es una finca privada de Mohamed VI, una de las mayores fortunas del mundo, en un país que no necesita hacer política social, porque ya se la hacemos nosotros dando trabajo y asilo a la población que no tiene un lugar en su propio país. El nacionalismo irredentista marroquí es otra válvula de escape de los problemas sociales. Trabajo con muchos marroquíes, que no simpatizan precisamente con el déspota, y entienden muy bien esto. Por qué los españoles no? Pues igual sí que hay un problema racial y es que somos corticos y manipulables.
Nada es lo que parece.
Un abrazo.
John, entiendo mucho mejor ahora por dónde iba tu comentario anterior y, sobre todo, la distinción que querías establecer. Creo que ahí está precisamente la dificultad, separar temas que a menudo se meten en el mismo saco y que requieren miradas distintas. Inmigración, religión, soberanía, intereses geopolíticos y relaciones de poder pueden cruzarse, pero no son la misma cosa.
Y puede que por eso me quedo con tu última frase, «Nada es lo que parece». En asuntos tan complejos conviene dejar siempre un margen para distinguir lo que sabemos de lo que interpretamos y de lo que sospechamos. La Historia, además, suele encargarse de poner cada cosa en su sitio, aunque casi nunca lo haga deprisa.
Cómo ciudadanos estamos protegidos por la ley y la Justicia. En cambio, como país, no estamos cubiertos más allá de nuestra voluntad y capacidad. Han caído unos cuantos estados europeos en las últimas décadas y los procesos no son demasiado complejos. Cuidadín.
Lo que usted quiera, pero el Islam es incompatible con la civilización occidental, sean del color que sea, ya no es cuestión de raza, de idioma o gastronomía, o espabilamos o en un par de generaciones todas las chavalas irán con el puto pañuelo opresor, espero no estar vivo para verlo.
En la imágenes de los jóvenes que llegan huyendo de su país cada vez veo menos pañuelos, menos miseria, más ropa occidental y más aspiraciones de modernidad. Dudo que de aquí a unos años se lo vayan a poner a usted.
Pensar que no se mezclan y que no cambian es tan absurdo como pensar que los fanatismos (el suyo incluido) no van a estar esperando su oportunidad.
Soy de Ceuta y veo que usted no tiene ni puta idea de lo que es el islam. Siga en su mundo de Yupi.
Yo lo que veo con alivio es que la derecha anti inmigración no llegará al poder en los países escandinavos, porque los socialdemócratas han enmendado sus errores y han revertido las políticas de antinatalistas y proinmigración, con lo cual han salvado el Estado del Bienestar. Parece que nadie entiende que si trabajadores y clases medias, incluidos inmigrantes nacionalizados e integrados, pasan de votar socialdemocracia a los Meloni y Le Pen es por algo.
Ve usted muchas mujeres con esos chicos tan modernos que menciona? Al parecer, las mujeres y niñas que han entrado, que los deben de conocer algo mejor que usted, no los tienen en tan alta estima como usted, suelen dormir cerca de los coches de los policías, escondidas donde pueden,… Algunas, se comenta, han denunciado haber sido violadas por esos jóvenes compatriotas a los que usted parece idolatrar. No sé por qué será todo esto, supongo que serán mujeres marroquíes racistas, fachas, fanáticas…
Eso les suelo decir yo a colegas que va de progres y tienen hijas. Y añado que cuando eso suceda a mí me la va a pelar, porque soy hombre y heterosexual.
También hay que decir que Leónidas y esos griegos militaristas y privilegiados se comportaron como unos esencialistas al no aceptar la ‘oferta’ de Jerjes de convertirse en ciudadanos del mundo (persa). Porque más Mare Nostrum que Mesopotamia, cuna de la civilización… Dichosos fascistas.
Uy! ya aparecen, los que cuándo, no sale el Reverte defensor a ultranza de la patria y el mundo occidental y se atreve hablar de mezclas y multiculturalidad tanto histórica como actual quedan patidifusos.
Hablaís de islam como satanás y como si el cristianismo no acojonará a medio mundo en su momento, y por cierto habla de procesos y hechos históricos no de si es bueno o malo sino de realidad actual e história como bien dice miren las “grandes naciones” defensoras del occidente.
A ver, lo de el cristianismo que usted dice es de época pretéritas, el Islam predica lo mismo que en la edad media, ojo, no hablo de religión, el mahometano reza a su Dios, el islam te dice como vivir y lo peor, como tratar al infiel. Quien no lo entienda tiene un futuro muy negro.
Es un hecho que la gente huye de paises que tienen la religión de la luz, hacia el decrépito y depravado Occidente. Luego una vez allí, quieren abrogar las leyes occidentales que han permitido a la gente respetarse, e imponer las leyes de las cuales huían.
Si uno lee la Biblia, Dios no se cansa de avisar al pueblo elegido acerca de las consecuencias de la depravación, y el abandono del camino propuesto por él.
¿Serán los seres de luz que a diario desembarcan en nuestras costas, la respuesta divina a nuestra corrupción moral?
Lógica praevalet.
Saludos.
Sí, hombre, sí. Aquí en España estamos todos el día achicharrando herejes entre corrida de toros y trago de sangría. Los curas, desgañitándose desde lo alto de los campanarios, megáfono en mano, día y noche llamando a la guerra santa. Es que sales a comprar el pan y vuelves lleno de cortes, porque la gente va por la calle con la espada desenvainada, costumbres nuestras. Hala, tómate un café, que te lo has ganado, hermoso.
Y siguen sin entender nada uno hablando de biblia y el otro, de épocas pretéritas y finalmente ud que habrà visto una película de Ridley Scott harà 10 minutos así no va el Islam ni el mundo.
Está época será pretérita también y el miedo a lo desconocido y diferente lo malvado lo era en aquél entonces y ahora también que estuviera más en boga no quita el hecho.
La biblia vale lo mismo que un talmud o corán o señor de los anillos todo fantasia. Y siempre ha habido curas defendiendo y encubriendo pederastia o la violencia vicaria, en fin, lean de nuevo por favor entiendan el contexto y de que habla.
No se muestren como simples racistas o islamófobos porque ni siquiera iba de eso el artículo de ahí mi crítica previa.
En primer lugar, racista será su señor padre. Puedes argumentar, pero no insultes. Lo que he hecho ha sido ironizar con tu mensaje. Más arriba he dicho que la invasión de Ceuta no es un problema sobre islam. El 40% de los ceutíes son musulmanes de origen marroquí y no creo que quieran dejar de ser españoles. Se trata de una guerra híbrida por el control de territorio español, posiblemente con complicidades con el agresor a este lado de la frontera. Esto comenzó en 1958 con la invasión de Ifni, siguió en 1975 con la invasión del Sáhara y continúa con Ceuta, Melilla y Canarias en el punto de mira del régimen de Rabat.
Dicho esto, paso a lo siguiente. El islam no es igual al cristianismo. El islam pudo haber incorporado el pensamiento griego y el derecho romano, pero no lo hizo, se encerró en un fideísmo estéril que le ha llevado a dónde está. El cristianismo, en cambio, recuperó y se reconstruyó con el legado racionalista grecorromano (legado sobre todo a través de la España musulmana, que la España musulmana no supo aprovechar). Todos sabemos que el islam es muy diverso, pero su concepto del Derecho, la libertad y la justicia, sus ideas morales, su idea de la política y la sociedad, su relación con el saber filosófico y el fin del hombre no tiene nada que ver con el cristianismo. No estoy hablando de teoría, es algo que puede comprobarse por cualquiera que haya vivido una temporada en un país musulmán, aún los más occidentalizados como Marruecos o Tunicia son muy, pero que muy diferentes. Otra cosa, claro está, es ser musulmán en un país o un entorno social y culturalmente cristiano, como sucede con los musulmanes de Bosnia, que son culturalmente cristianos y europeos.
Desde luego hay gente que, a bocazas, gana incluso al ministro Puente.
Excellentissime !!! Merci don Arturo pour cette magnifique démonstration!
De los mejores ensayos de Pérez-Reverte, y digo ensayo porque Montaigne en el XVI escribió hasta de lo que se comía en su torre-biblioteca. Esta “Venganza” también sirve a mi Caribe mulato, supersincrético, pequeño Mediterráneo con un barman que inventó el daiquirí, el mojito y el Cuba Libre sin Castro.
Y a mi Río de la Plata.
En síntesis esto va de que el Mediterráneo es trascendente y casi imperecedero; mientras que quienes han nacido en territorios con sus orillas pegados a él son -somos- una chusma, con más o menos alcurnia, que sólo está o ha estado de paso, se ha mezclado como las monedas en una bolsa de tahur con otras chusmas más o menos influyentes, y ha querido presentarse ante la historia como los elegidos del Ser Supremo, no siendo en verdad más importantes que unas meras aldeas dentro de una inmensidad de naciones, países o incluso imperios.
Lo que también está claro es que nunca hemos aceptado de buena gana, a lo largo de la historia, que los de al lado o los del otro lado vengan a rapiñarnos por la cara lo que, con tanto esfuerzo nuestro y de nuestros ascendientes, hemos construido en nuestras móviles y nunca demasiado estancas fronteras. Desde Troya hasta Ceuta, como dice don Arturo.
Ángel, me ha gustado especialmente tu idea del Mediterráneo como cementerio de culturas y de egos. Quizá sea esa su paradoja más poderosa, todo lo que pretende instalarse definitivamente en sus orillas acaba formando parte de una historia que ya no le pertenece. Las civilizaciones pasan; el escenario sigue ahí, pero tampoco está intacto, porque cada una deja algo que la siguiente incorporará, transformará o borrará.
Espero que hayas pasado un estupendo verano y que la vuelta a la rutina esté siendo amable contigo. Un abrazo.
Hola, querida amiga, un placer volver a leerte. Echaba de menos tu confortable y dulce espontaneidad y tus magníficos análisis. Julio fue una locura de consultas, pruebas médicas y analíticas variopintas; pero agosto fue un oasis en la sierra de las centralidades, con fresquito, eclipse, chapuzones diarios, pintura de muchas miniaturas a placer, lectura a raudales y maridajes de opíparas comidas y cucuruchos de helados de postre de ora fresa, ora chocolate blanco, ora leche merengada. Lo más parecido a vacaciones escolares con ojos y alma de infancia. Espero que tu estío haya sido igual o más feliz, ya nos contarás. Ah, y el sillón de “tranquilo majete” desgastado de tantas siestas reconfortantes. Un abrazo.
¡Qué gran alegría volver a saber de ti, Ángel! Me ha encantado volver a leerte, con tu particular y maravillosa mezcla de humor y sensibilidad y esa capacidad tan tuya para convertir cualquier cosa cotidiana en una pequeña historia.
Siento lo de julio, con tantas consultas, pruebas y analíticas, y espero que todo haya quedado en lo posible bien encauzado y que los próximos meses te regalen muchas más treguas como la de agosto que cuentas. ¡Tu verano ha sido una pasada! La sierra, los chapuzones diarios, el eclipse, la pintura, las lecturas, los deliciosos helados de fresa, chocolate blanco y leche merengada y, por supuesto, tu sillón de «tranquilo, majete» para esas necesarias siestas. ¿Sabes? Hay algo precioso en volver a mirar el verano con ojos de infancia, sin necesidad de que ocurra nada extraordinario para que todo lo sea.
Mi verano también ha sido muy intenso, aunque de otra manera. He estado bastante apartada de Internet, Zenda incluido, y entregada al deporte y a la escritura. He hecho ciclismo de carretera prácticamente a diario, temprano por las mañanas, y he disfrutado de largas rutas con la magnífica grupeta que tan requetebién bien me ha acogido. También he nadado todos los días y he caminado muchísimo con mis dos perros por los Prepirineos y Pirineos oscenses. Y, como si de mi «trabajo» se tratase, he logrado escribir una media de cuatro horas diarias, entre relatos, microrrelatos, microteatro y poesía. Y es que, para mí, escribir es tan necesario como respirar.
Un abrazo de vuelta y mucho ánimo para lo que venga.
Hola doña Amanda. Leo aquí que usted escribe, no sé si como afición, o como profesión. Me gustaría, si tuviera algo publicado, poder leer algo suyo, y que me dijera cómo conseguirlo, me refiero al nombre de la editorial y tal, para poder hacerme con él.
Saludos.
Buenas noches, Javier:
Muchas gracias por tu interés. Sí, escribo, y además es una de mis grandes pasiones. Tengo algunas cosas publicadas y otras que están a la espera de publicación, así que estaré encantada de pasarte la información para que puedas conocerlas.
Te dejo mi correo: misscadenciaalwaysarrobagmailpuntocom. Me puedes escribir a mi correo y te cuento con mucho gusto, porque aquí necesitaría demasiado espacio para explicártelo todo. 😀
Un saludo y te estoy muy agradecida por acercarte a mi escritura.
Es curioso: los primeros que se dedicaron a poner puertas al Mediterráneo, fueron los turcos otomanos. Gracias a ellos, los portugueses primero, y los castellanos después, descubrieron, o redescubrieron, por mejor decir, que el mundo era redondo, cual manzana, y que se podía llegar al lejano oriente por otras rutas, no controladas por los turcos.
Así pues, los turcos fueron pioneros en cerrar el Mare Nostrum, en poner fronteras, muros, trabas, puertas, cancelas…. Turcos, que, ¡oh casualidad!, profesaban esa religión para seres de luz, llamada Islam.
Me resulta enigmática esa frase impresa en el artículo…: “y España tiene lo que va a tener”.
¿Y qué va a tener?….que no vayan a tener los demás.
El Mediterráneo, de ser algo, es un cementerio de culturas, y de egos….
Saludos.
Siempre fue el Mediterráneo, por el Mediterráneo y en el Mediterráneo. Se comercio, se comercia con la vida, la muerte, espuma de levante, seculorum
Maravilla, como todas las aportaciones de Don Arturo.
Ceuta:
Perla del Mediterráneo,
Cuna de la Legión Española y
Tumba del felón…Don Julián…
Anda qué susto!
Ya estaban con el rojillo cargado…
Viva por siempre Ceuta española.
Ceuta, Melilla y Canarias, que es lo que reclaman todos los partidos marroquíes de entrada.
Lo que me parece más interesante de este Patente de Corso de don Arturo es que la verdadera venganza del Mediterráneo no consiste en vencer a nadie, sino en sobrevivir a todo. Imperios, fronteras, lenguas, religiones e identidades pasan por sus orillas convencidos de haber llegado para quedarse, mientras el mar continúa haciendo su trabajo paciente y ancestral. La imagen final del flujo y el reflujo resulta muy certera porque devuelve toda esa historia a su escala real. Al final, somos nosotros quienes dibujamos los mapas; el Mediterráneo solo se limita a borrarlos. C’est la vie…
Que maravilla de comentario, Vera. Ya cuando has escrito “trabajo paciente y ancestral” me ha dado un pálpito; pero cuando has citado con similar ritmo “el flujo y el reflujo” me has transformado en un nuevo Robinson Crusoe, perdido y solitario en esa playa de su isla de Juan Fernández, esperando la resaca de la mañana, que le devolvía esperanzas, objetos, restos de civilización perdida y argumentos de naufragio, que le permitían seguir adelante con su vida un día más, una raya más en esa gruesa rama caída convertida en calendario de supervivencia. Sí, tal vez el Mediterraneo sea sólo eso pero amplificado a mil esquinas de arena y cientos de horizontes. Una resaca que trae un nuevo día a todos, buenos malos y peores, sin distinción, sin juzgar. Recordando la sangre mezclada con sal que nos baña y renueva y purifica a todos y con todos. Un rescate del alma de milenios atrás hasta el presente; preguntándose si un futuro -el nuestro- todavía es posible.
Ángel, ¡qué maravilla de respuesta!
Me has llevado contigo hasta la playa de Robinson Crusoe y, de paso, has conseguido que vuelva a mirar mi propio comentario con otros ojos. Me encanta cómo has convertido la resaca en una imagen de lo que vuelve cada mañana, cargado de restos, de memoria, de pequeñas esperanzas y también de preguntas que todavía no tienen respuesta.
Y también me ha gustado mucho imaginarme un mar que no juzga a nadie, que nos devuelve a todos con la misma mezcla de sangre y sal y que, al final, nos recuerda que quizás estamos mucho más cerca unos de otros de lo que nos empeñamos en creer.
Quién sabe si el futuro que te preguntas todavía es posible. Mientras haya quien siga haciéndose la pregunta, yo prefiero pensar que sí.
Qué bien describe el señor Pérez-Reverte ese lugar común que es el Mediterráneo. Magistralmente bien.
Me motiva pensar en nosotros, aquí en América, por cuyas venas corre sangre europea mezclada con algunas gotas del indio americano.
Nuestras recetas nos brindan sabores y aromas de antiguas cocinas y ollas de hierro o barro cocido que han cruzado el océano.
Y ahora aquí estamos, mirando el mundo desde una pantalla o un teléfono. Aquel amplio mundo se ha achicado y se ha convertido en una olla a presión a punto de estallar, en donde la traición, la confianza, el honor, la palabra o la impunidad parecen tener el mismo valor.
Pobre de aquel que no pueda permanecer dentro de este sistema deshumano y perverso que hemos inventado, en donde millones de personas mueren todos los días por la codicia de poderosos e insensibles personajes, sin poder defenderse.
A esto se suma este nuevo invento que parece ser más peligroso que la energía nuclear: la inteligencia artificial, cuyos propios creadores advierten que terminará con la humanidad en muy poco tiempo. Tal vez no acabe con la especie, pero es seguro que millones de personas en todo el mundo se convertirán en parias o migrantes desempleados, teniendo que alimentarse de desperdicios.
Nadie puede adivinar el futuro, pero me temo que nos queda poco tiempo para corregir el rumbo. Una cosa más: China, India y Rusia pretenden dominar el mundo, y creo que lo están logrando.
Cordial saludo
El único pero a los extraordinarios artículos de esta sección es el adendum donde un puñado de lectores (casi siempre los mismos) se afanan en dar un comentario de texto que no interesa a nadie con ínfulas intelectualoides. Cuando la cosa progresa al pseudodebate digital, es completamente insufrible. ¿De verdad es necesario dar tanto pábulo a la libertad de expresión?
Es legítimo que a usted no le atraigan determinados comentarios. Lo que me sorprende es que su falta de interés le lleve a descalificar a quienes participamos en ellos y a lo que usted llama «comentario de texto», con «ínfulas intelectualoides». En una sección de comentarios caben la lectura personal, el desacuerdo, la conversación y también el análisis de un artículo. Por cierto, nadie está obligado a leer aquello que no le interesa ni a participar en ello, pero tampoco es necesario decidir por los demás qué comentarios merecen estar ahí.
La libertad de expresión también significa poder ignorar aquello que no nos interesa.
Todavía quedan unos cuantos lugares en el mundo donde no tendría usted que soportar la libertad de expresión de opiniones que no le gustan. No sufra y levante el vuelo.
Bienvenido al club..Lleva usted la penitencia de su epíteto en su propia respuesta. Un saludo.
Había que decirse y se dijo
Le contaré un secreto, pero no se lo diga a nadie: No es obligatorio leer los comentarios. Usted lee la columna, sonríe o se enfada con ella, y acto seguido pasa a otro quehacer sin ponerse a leer a esos intelectualoides que tanto desprecia.
De nada, señor.
Muy interesante el artículo. Y es verdad que Europa y los países que dan al mediterráneo han sido un crisol de culturas, que se han mezclado y ensarzado en guerras permanentes. Lo cual no quiere decir que los países de la Europa actual, no reaccionen de alguna manera .El Imperio Romano luchó algunos siglos antes de desintegrarse por problemas internos y la presión de los pueblos bárbaros. El Imperio Bizantino combatió muchos siglos contra los turcos otomanos antes de la caída de Constantinopla. Y en la Batalla de Salamina los antiguos griegos contuvieron en forma definitiva a los Persas, luego de las 3 guerras médicas. No se trata de “pureza”, cada civilización, pueblo o como quiera llamarse quiere mantener su cultura, su religión, su forma de vida y es natural que así sea y la historia da cuenta de ello. Hoy no estamos ante guerras abiertas, gracias a Dios, pero la presión inmigratoria que no va a parar, plantea problemas muy complejos. Puede Europa abrir sus fronteras y que todas las poblaciones de países más pobres vayan a vivir a Europa?
Buenas tardes. Efectivamente se plantean problemas complejos; pero desde mi punto de vista, al final, me interesa más la pregunta contraria a la que usted plantea:
¿Puede Europa cerrar sus fronteras y evitar que todas las poblaciones de países más pobres que lo deseen vengan a vivir aquí? Y si es así ¿renunciando a qué supuestos principios; con qué tipo y cantidad de violencia; a qué costo material y/o moral?
La respuesta, como decía un poeta, está en el viento.
Un saludo.
Europa ha tenido una política bastante abierta y la llegada de millones de inmigrantes tensiona hoy en día las distintas sociedades, llevando al ascenso de las derechas. Hay una sociedad hastiada y que cuestiona ese modelo. Como bien dice Ud. hay que debatir cómo se van a gestionar políticas de inmigración en este contexto y tomar decisiones. El drama de Ceuta está mostrando los límites del modelo actual y su incapacidad de respuesta, no tiene sentido que haya miles de personas deambulando por un ciudad, en una suerte de limbo, y con la población local aterrada. No se están respetando los derechos ni de unos ni de los otros.
Algo así decía el de la ceja: “La tierra pertenece al viento”. Pero eso es lo que decía para los súbditos, porque luego guardaba la tierra, y sobre todo sus piedras, en una caja fuerte, bien resguardada del viento. Sí ej que… Cómo decía el otro amiguete con palacete (en Tánger) del ‘lobby y no lo vi’ pro marroquí.
Saludos.
Me acuerdo de ello y también lo dicho por otro u otra de la misma o similar granja, con aquello de que el dinero público no es de nadie… y por tanto apropiable, usurpable, malversable…y todos los ílícitos “ables” que acudan a su imaginación. Imaginación al código penal, pensarían. Menudas joyas.
Que de ensoñaciones trae el Mediterráneo, desde La Odisea a Serrat, playas tranquilas, mares embravecidos, gente de todos colores, batallas sin cuento y lucha de civilizaciones. Como americano mirando al inmenso Pacifico, que nos separa del resto del mundo, siento envidia ya que el Mediterráneo une mas que separa.
Pues no sienta envidia de lo que tiene. La América Hispana es una extensión del Mediterráneo. Tantas razas, orígenes y tradiciones mezcladas y mestizadas… Es verdaderamente admirable, es un Mediterráneo que reúne todo el mundo.
Y olé. Poco más que añadir.
Siempre se puede añadir algo más, incluso las peleas de unas gritonas gaviotas por una raspa de pescado…en un Congreso de los diPUTAdos. Brea y plumas…