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¿Qué estás tramando?

¿Qué estás tramando?

A las buenas, querido lector.

Parece mentira lo rápido que pasa el tiempo. Ya estamos aquí, frente a frente, una vez más.

Hoy no me voy a andar con muchas historias y voy a ir derecho al meollo. Lo haré así porque considero que el tema que voy a tratar hoy es importante y lo merece. Y es que, cada vez que queremos hablar a alguien de nuestro libro, casi siempre nos hace la misma pregunta: ¿de qué va?

Sí, querido lector, hoy hablaremos de la trama.

Cabría destacar algo antes de empezar, y es que en varias tertulias literarias —por llamarlas de alguna manera, ya que en realidad eran encuentros con amigos escritores— hemos tocado muchas veces sobre si la trama es lo más importante o no en una novela. A ver, si respondiésemos utilizando la lógica diríamos que sí. ¿Cómo no va a ser la trama lo más importante si eso es lo que incita a un posible lector para clavar sus ojos en nuestras letras?

Visto así no hay discusión posible, pero… ¿no te ha pasado alguna vez que aunque tenga una trama que te atraiga, hay otros factores —personajes planos, desarrollo de ideas, la propia escritura en sí, el caos de la estructura— que te tiran para atrás una vez estás leyendo el libro?

Supongo que si eres lector asiduo sí.

Es por eso que hay que andar de puntillas para decir que la trama es lo más importante. Quizá quedaría mejor dicho que la trama es lo más importante a la hora de vender una novela. Ahí es cuando sí debemos darle importancia.

"Es muy difícil lograr algo cien por cien original y eso frustra a muchos escritores."

Después de andarme por estos derroteros te cuento un poco mi visión acerca del mundo de las tramas y, de paso, puede que te dé algún consejito que a mí me ha venido bien hasta el día de hoy.

Antes que nada debemos tener algo claro. Es muy complicado encontrar una trama tan original que deslumbre sólo por la lectura de la sinopsis de nuestro escrito. ¿Quiere decir eso que haya falta de originalidad hoy día? Ni mucho menos, no es eso, pero hay que ser realistas y entender que casi todo está ya inventado. Y hasta ideas que se te ocurran y pienses que nadie las ha trabajado —incluso te matas a buscar por Internet a ver si hay algún libro por ahí que lo trate—, seguro que un escritor no tan conocido ya ha hecho algo parecido. Es muy difícil lograr algo cien por cien original y eso frustra a muchos escritores. Yo, al menos, he recibido decenas de mails por vuestra parte en los que me comentáis este problema. No se os ocurre nada que sea rompedor y que no se haya hecho antes.

¿Eso es un problema en realidad?

No.

Olvídate de eso. No quiero decirte que no sigas persiguiendo tu sueño de una trama totalmente innovadora y nunca vista. ¿Quién sabe si no se te puede ocurrir y acabas siendo un fenómeno mundial de ventas?

Pero mientras eso no ocurra, quizá debas trabajar ideas que te vayan viniendo y que sean más factibles a la hora de mostrar al mundo tu creatividad. Puede que todo esto te suene a chorradas de alguien que no sabe aconsejarte muy bien, pero creo que con el siguiente ejemplo todo te puede quedar más claro.

Para él, nombremos algunos de los libros que más millones de ejemplares han vendido en los últimos tiempos.

El código da Vinci. Qué idea tan original, ¿eh? Madre mía, la primera vez que se hablaba de las teorías conspiranoicas que decían que María Magdalena era la esposa de Jesucristo, que afirmaba que había tenido descendencia y aportaba mil datos más sobre los orígenes del cristianismo. Pues, vaya, parece ser que no fue el primero ya que antes que éste, más en concreto en el año 82, se publicó un libro llamado —en su traducción— El enigma sagrado —Michael Baigent y Richard Leigh— que a pesar de no ser una novela aportaba la mayoría de datos de los que se nutría la trama de la novela de Brown. Incluso se llegó a una demanda por plagio por parte de los autores del más antiguo, aunque en eso no entraré. Sea como sea, Dan Brown no inventó nada nuevo en ese sentido.

La Saga Crepúsculo. No he leído demasiado sobre vampiros al no interesarme demasiado el tema, pero creo que no hace falta decir que su autora no fue pionera en el género porque sí que se me ocurren otros autores como Anne Rice, creadora de la famosísima Entrevista con el vampiro.

50 sombras de Grey. Desconozco si antes de esto se había hablado sobre los temas contractuales tan estrictos que aborda la novela. Pero sí que se ha escrito sobre las prácticas sado y, por descontado, la historia de la chica inocente que se enamora del enigmático millonario estaba más que explotada.

" El caso es que queda demostrado que, a pesar de no innovar, lo que muchas veces prima es el enfoque que un autor da a un determinado tema."

He puesto estos tres ejemplos porque me también me van a servir para contarte otra cosa, pero básicamente quiero decir que ninguno de estos tres superventas creó algo que no se hubiera hecho hasta el momento. No. Pero supieron tratarlo de una manera que los hizo únicos cuando salieron a la venta y eso, además de otros factores de marketing y tal, hicieron que sus ejemplares se vendieran como pipas.

Además, lo otro que te quería contar fue la avalancha de títulos que salió después relacionados con estas tres temáticas. Algunos de ellos, a pesar de hablar de lo mismo, consiguieron destacar por encima del resto por la forma en la que el autor trataba el texto. Aportando algo que lo hiciera destacar por encima de los otros más o menos iguales. Podemos llamarlos tratamiento de personajes, uso del lenguaje, velocidad de la narración… Lo que sea. El caso es que queda demostrado que, a pesar de no innovar, lo que muchas veces prima es el enfoque que un autor da a un determinado tema.

Menudo rollo te he soltado para contarte esto, ¿eh?

Resumo en que no te agobies con eso de que no inventes nada nuevo. No pasa nada si hablas sobre un asesino ritualista si lo haces desde un punto en el que sepas que vas a destacar. No pasa nada si hablas de un amor imposible entre clases sociales si logras que tus personajes conecten con el lector de manera que puedan verse inmersos en la historia. Y así me podría pasar la vida poniéndote mil ejemplos que sólo vendrían a decir que si consigues aportar tu punto a una historia de la que ya se ha hablado, triunfarás.

Creo que ya nombré esta cita en el primer artículo de esta serie, pero vuelvo a ella porque me viene al pelo ahora mismo.

Picasso dijo: “los grandes artistas copian, los genios roban”. Creo que nada puede definir mejor lo que te he contado si sabemos interpretar bien el significado de la clase y no la tomamos por algo literal.

Supongo que ahora te preguntarás cuál es la clave para que tu texto destaque si tu idea ya la trabajaron otros. Si supiera eso, querido lector, ahora mismo coparía todos los número uno de ventas del mundo.

Pero haciéndonos una idea aproximada sí que te puedo decir que puedes apoyar el peso de la trama en unos personajes creíbles y únicos, en una documentación fiable y en una estructura más o menos organizada de los hechos que relatas.

Sobre los personajes y la documentación dedicaré dos capítulos en este blog. Da para eso. Pero sobre lo de la estructura sí te pienso hablar ahora.

"Encuentra tu propia medida para proporcionar ciertas informaciones para el lector que le ayuden a entender el desarrollo de la trama. Pero eso sí, nunca lo trates de tonto porque te aseguro que no lo es."

Parecerá una tontería, pero una novela desestructurada hace que el lector se pierda y puede hacer desastrosa una buena idea tratada con buenas letras. Es lógico que todo tiene un inicio, un desarrollo y un final. Sin más. El final puede ser conclusivo o no, eso ya está en ti, pero los conflictos que planteas se deben ir resolviendo con mayor o menor acierto según van acabando las páginas de tu novela. Repito, parece lógico, pero he leído cada cosa…

Si ya decides hacer saltos en el tiempo, jugar con que el final pueda ser el principio de la propia novela o algunos recursos de ese estilo, ya es cosa tuya. Además, estoy seguro que los emplearás con mucho tino. Pero tienes que tener claro que, como en la vida real, todo tiene unos tiempos y un orden. No olvides eso porque a veces nos metemos en berenjenales sin pretenderlo.

Y, sobre todo, encuentra tu propia medida para proporcionar ciertas informaciones para el lector que le ayuden a entender el desarrollo de la trama. Pero eso sí, nunca lo trates de tonto porque te aseguro que no lo es. Esto último es porque a veces tendemos al error de querer explicar algo como si tuviéramos delante a un niño de cuatro años —a no ser que escribas para niños de cuatro años, en cuyo caso vas bien—. Eso no sólo insulta la inteligencia y capacidad de compresión del que te lee, sino que además te puede hacer caer en la trampa de volver al libro pesado por esa clase de matices.

Ensaya mucho con eso porque creo que hay pocos escritores que se salvan de caer en ese tipo de explicaciones al principio. Y, ojo, que yo también cometí ese error, de ahí que insista tanto.

Poco más puedo contarte sobre las tramas. No es que no haya nada más que contar, es que puede que yo no sea capaz de explicarlo como merecerías y mejor no meterme en líos. Pero creo que debo resumirte un poco todo este barullo de ideas en varios puntos clave:

1) No te agobies si no se te ocurre algo cien por cien original. No te digo que copies literalmente una idea, tampoco nos pongamos en plan radical. Digo que hoy en día está casi todo tratado y sólo podrás destacar si eres capaz de aportar tus matices.

2) Esos matices pueden ser el uso del lenguaje, tu forma de describir situaciones, emociones… pero si tuviera que decantarme por algo, sería por tus propios personajes —y de eso sí hablaremos tendido más adelante—.

3) Dejando de lado si eres un escritor organizado o veleta, estructura bien tu novela. Evita batiburrillos temporales y establece bien los tiempos de acción para cada cosa que suceda. A no ser que trates sobre temas espacio temporales en la Ciencia Ficción, queda muy mal y deja al lector con un regusto raro en la boca. La mayoría de veces tratamos temas reales y, como tal, deben parecerlo —incluso si escribimos sobre cosas irreales, lo suyo es que el lector se lo crea—.

4) Documéntate. No tengas miedo de eso —y sí, también hablaré largo y tendido sobre mi experiencia en este campo—.

No sé muy bien cómo ha quedado este artículo y si he resuelto o no alguna de tus dudas. Puede que me haya dejado puntos clave, pero soy un escritor veleta y voy anotando aquí según me viene a la cabeza. Si piensas que no he resuelto alguna de tus dudas con la trama no dudes en escribirme a BlasRuizGrau@hotmail.com. Estaré encantado de atenderte. También acepto donativos en forma de Playstation 4. Si te quieres enterar de las últimas novedades acerca de mis novelas, lo mejor es que me sigas en mi Twitter: https://twitter.com/BlasRuizGrau.

Nos vemos en dos semanas. Mientras, da rienda suelta a esa trama que te ronda la cabeza.

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