Aaron Sorkin es uno de los guionistas con un estilo más reconocible de la pantalla actual. Sus personajes (periodistas, políticos, militares, abogados, gente del deporte o de la tecnología) tienden a ser idealistas, ingeniosos, elocuentes y poseedores de un afilado intelecto, que se demuestra en diálogos y monólogos de gran brillantez, a veces en tono de comedia y a veces para ilustrar temas serios de sociedad, ética o política. Su punto álgido es el llamado estilo walk and talk, donde dos o más personajes caminan decididos por los pasillos de algún lugar importante, con gran urgencia y remango, no solo debatiendo con gran rapidez y lucidez lo que van a a hacer, sino dirigiéndose a hacerlo con firme resolución, y todo rodado en una sola toma sin cortes. Nacido en Manhattan en 1961, de familia judía, se interesó por las artes dramáticas desde el colegio y, viviendo en Nueva York, sus primeros escarceos profesionales los hizo en el teatro, en medio de trabajitos temporales de todo tipo. Tras probar brevemente como actor, donde realmente encontró su sitio fue como dramaturgo y guionista.
Algunos hombres buenos (A Few Good Men, 1992)

Malicia (Malice, 1993)
Coescrita con Scott Frank y adaptada de una historia de Jonas McCord, esta película es un thriller de pistas falsas y continuas vueltas de tuerca, muy noventero, que no llegó muy allá con la crítica, pero que de nuevo atrajo a un reparto de sólida fama (Nicole Kidman, Alec Baldwin, Bill Pullman, Anne Bancroft, Gwyneth Paltrow). La trama va de una pareja de jóvenes profesores que toman como inquilino a un cirujano con delirios de grandeza y que se trae a sus ruidosas conquistas a la cama por la noche. En la historia hay abortos, juicios, violaciones, timos, planes maquiavélicos, inversiones de papeles y un monólogo en el que Baldwin llega a afirmar literalmente que es Dios. Es seguramente lo menos bueno que Sorkin ha hecho, pero incluso en su momento más bajo se nota que a los actores les encanta zamparse a grandes bocados los jugosos diálogos que escribe.
El presidente y Miss Wade (The American President, 1995)

Sports Night (1998-2000, 2 temporadas, 45 episodios)
Sorkin solía escribir sus guiones de noche, a menudo con noticieros deportivos de fondo, sobre todo el SportsCenter de la cadena ESPN, y fue así como concibió la idea de hacer una historia ambientada en ese mundillo, pero cuando la extensión y la cantidad de personajes se le empezó a ir de las manos, convirtió el proyecto en serie para la cadena generalista ABC. Así pues, Sports Night la serie trata sobre un programa de deportes también llamado Sports Night y de las cosas que pasan en la redacción, encabezada por sus dos presentadores estrella, Casey y Dan (Peter Krause y Josh Charles, el antiguo miembro del Club de los Poetas Muertos). El tono de comedia aquí aumenta, llegando a tener risas enlatadas en los primeros episodios, pero Sorkin no quería llegar al terreno de la sitcom, así que después desaparecieron. Las tramas sobre la vida privada y los amores y desamores de cada uno ocupan más espacio que las noticias deportivas, ficticias, principalmente sobre béisbol, baloncesto o fútbol americano, que a menudo quedan bastante lejos de los intereses del público internacional. Sorkin inició aquí uno de sus tics narrativos más acusados, el de la pirámide corporativa formada por jefe-mentor gritón e hipertenso pero bienintencionado, el ejecutivo con ideas nuevas que simpatiza con los veteranos, y el dueño del cotarro que con una mano impone límites y con la otra detiene los peores instintos de la junta de accionistas. En la serie, el programa se supone que es el cuarto de más audiencia en su terreno del país, y de forma similar la serie tampoco fue de lo más visto, así que se canceló tras dos temporadas, debido en parte también a que Sorkin ya estaba metido en preparar la que sería su obra más conocida.
El ala oeste de la Casa Blanca (The West Wing, 1999-2003, 4 temporadas, 88 episodios)

Studio 60 on the Sunset Strip (2006-2007, 1 temporada, 22 episodios)

La guerra de Charlie Wilson (Charlie Wilson’s War, 2007)
Tras casi una década en televisión, Sorkin volvió al cine, con Julia Roberts y Tom Hanks nada menos, en esta película en la que la mezcla de comedia y tragedia venía sacada de la propia vida real. Está basada en el libro Charlie Wilson’s War: The Extraordinary Story of the Largest Covert Operation in History, que cuenta la historial real de cómo en los años 80 un congresista estadounidense, aficionado a la buena vida, las fiestas, las secretarias buenorras y la cocaína, para limpiar su imagen se mete a echar una mano a los paquistaníes que luchan contra los soviéticos en Afganistán, y a quienes la CIA no acaba de ayudar como quieren. La bola de nieve echa a rodar, y con Ronald Reagan como presidente el gasto “anti-comunista” del país pasa de cinco millones de dólares a más de quinientos, logrando que la Unión Soviética quede empantanada en Afganistán durante años. Parte de todo esto es real y parte está “sorkinizado”, pero este episodio es otra demostración de que a veces la realidad es más extraña que la ficción. Se rumorea que la idea inicial era unir todo esto con el 11-S, pero Tom Hanks no estaba muy conforme con esto y se cambió el final (spoiler, sorry) a que le den una medalla a su congresista. Con este largometraje Sorkin añadía otro palo a su baraja, el de las películas biográficas, y conseguía su segunda nominación a un Globo de Oro.
La red social (The Social Network, 2010)

Moneyball (2011)
A estas alturas de su carrera, a Sorkin ya se le veían desde lejos los temas y situaciones a las que volvía constantemente (merece la pena echar un vistazo a este montaje donde se ve hasta qué punto recicla frases, expresiones y situaciones que se plagia a sí mismo), y en esta ocasión une el adaptar un libro ya existente con el mundo del deporte y con la obsesión de un personaje por lograr algo que desea, a ser posible con todo el mundo en contra. Moneyball es la historia de cómo otro empollón, este de datos y estadísticas deportivas, ayuda a que un equipo mediocre de béisbol tenga una de las mejores temporadas de su historia a base de fichar a jugadores que son descartados por otros equipos demasiado acostumbrados a usar el “ojímetro” del experto humano en lugar de los datos fehacientes. Este enfoque, que en 2002 era novedoso y considerado demasiado frío, hoy en día se usa en todos los deportes, y ya no hay jugador cuyas estadísticas se salgan un poco de lo normal que no tenga un ejército de ojeadores encima. Parte del diálogo más especializado resultará incomprensible para quien no sepa nada de béisbol, pero eso nunca ha sido un obstáculo para Sorkin, que hace soltar a sus personajes largas parrafadas de jerga política, social, periodística o de cualquier otro tipo para dar sabor a sus diálogos. Brad Pitt añade carisma y tirón en el cartel a una propuesta que de otra forma podría haber quedado muy limitada a que la vieran solo tíos con gorra. Sorkin obtuvo otra nominación al Oscar y al Globo de Oro por este guion.
The Newsroom (2012-2014, 3 temporadas, 25 episodios)

Steve Jobs (2015)
Hasta que se demuestre si merece la pena hacer una película sobre Bill Gates de Microsoft, habrá que conformarse con esta sobre Steve Jobs de Apple, con Michael Fassbender en el papel principal (a pesar de que no se le parece en nada), y que está construida a través de la preparación de tres presentaciones públicas de productos de la compañía, en 1984, 88 y 98 (rodados en tres formatos diferentes), acontecimientos que de por sí Jobs convertía en eventos para marcar en el calendario a través de las décadas, cual si fuera una colección de moda o una entrega de premios. La película adquiere, así, un aire aún más teatral, en tres actos bien diferenciados, y con aún más diálogo estático si era posible. Siempre es difícil decidir cuándo alguien es un déspota irracional o cuándo es un líder que arrastra a los demás a la perfección y al avance histórico hasta entonces tenido por imposible, y esta película, dirigida por Danny Boyle, tiene cuidado de no decantarse por lo uno o por lo otro, a pesar de la mención a la hija abandonada de Jobs. Kate Winslet, Seth Rogan y Jeff Daniels se unen a otro reparto de altura.
Molly’s Game (2017)

The trial of the Chicago 7 (2020)
Tras el éxito anterior, Sorkin volvió a repetir como guionista y director, esta vez para Netflix, en esta recreación de un incidente real en el que un grupo de manifestantes fueron juzgados tras protestar contra la guerra de Vietnam durante la convención del partido demócrata en 1968. El guion original se había escrito en 2007 para que lo dirigiera Steven Spielberg, pero la huelga de guionistas de aquel año dio al traste con el proyecto. Para cuando se recuperó, el tema de los límites en las protestas sociales y las líneas rojas de la policía al contenerlas estaban en todo lo alto, al haberse producido varias muertes de detenidos a manos (o rodillas en el cuello) de diversos agentes. Eddie Redmayne, Sacha Baron Cohen y Mark Rylance son los nombres más conocidos del reparto principal y, a pesar de las quejas habituales sobre exactitud histórica, Sorkin se ha convertido ya en la Meryl Streep de los guiones, siendo nominado a los Oscars otra vez, en lo que parece ya una costumbre casi inevitable.

La televisión clásica vuelve a ser la inspiración para esta película sobre dos de las primeras grandes estrellas de este medio en los Estados Unidos de los 40 y 50, Desi Arnaz y Lucille Ball (Javier Bardem y Nicole Kidman, ambos nominados al Oscar, junto a J. K. Simmons como secundario). La trama no solo refleja el ascenso de un cubano y una mujer al estrellato en una nación controlada por varones blancos, sino que también aprovecha para mencionar aspectos que entonces se consideraba escandaloso mostrar en pantalla, como la infidelidad marital, el embarazo o el comunismo internacional.


EL GRAN GUIONISTA
Acabo de ver El Precio de la Red, ¡en una sala de cine!, y sin pensarlo dos veces me animo. Si Orson es El Genio, y Hitch El Maestro, Sorkin es El Gran Guionista. Si uno (p. ej. yo mismo) piensa en los grandes textos para el medio: esas dos de S. Tracy con S. Kramer, Network, Cadena Perpetua, El Último Valle, Doce Hombres sin Piedad, JFK, Taxi Driver, El Crepúsculo de los Dioses, Oppenheimer, El Padrino (por argumento y trama) etc. (añadan Vds. los suyos), los de Aaron no desmerecen en absoluto. De hecho merecen mucho; hasta el extremo de poder considerarle el Messi del Séptimo (si, sí, no el de Custer), incluso el G.O.A.T.
Si comparo su corpus con el de Billy Wilder, no lo juzgo inferior en ningún aspecto. En su último trabajo no ha bajado ni el pistón ni el listón; con el anexo que no es de Lepanto (manco) en los encuadres, primeros planos, edición, desempeño con los actores…, todo eso que se denomina lenguaje cinematográfico. Vamos, que no me ha decepcionado, y espero que a Vds. tampoco; nos topamos asimismo con una marca de la casa, sus diálogos-ametralladora, ¡no habrán olvidado el comienzo La Red social!
Aludir de nuevo a que es una pena que Oppenheimer no obtuviera el premio a la escritura, ¡cosas de la Academia de Bosque de Acebos! Por otro parte la ganadora tiene su chispa. Si por un albur C. Nolan lo lograra por La Odisea, confío en que dará las gracias a Homero, a quien atribuyo enorme parte del inmenso éxito de taquilla del producto. Por cierto, si la leyenda es cierta el rapsoda heleno no podría juzgar las cualidades visuales de esta nueva adaptación. Frente a todo ello no voy a ocultar mi deseo de que gane El Gran Guionista.
El caso es que ni Orson ni D. Alfredo obtuvieron jamás el premio de la Academia a mejor realizador; desde mi ángulo yo se lo habría otorgado a Hitch en todas (o casi) y cada una de sus obras. Y con nuestro autor prácticamente lo mismo. Recalcar que sus libretos incorporan fuertes elementos políticos, sociales y mucha ética; en lo último lo vinculo con Paddy. Ciertamente habría hecho buenas migas con El Filósofo de Montaña del Rey.
Él mismo apunta en esa dirección en las menciones a Capra, Antígona, John Proctor, Sydney Carton. Todo lo cual sólo le hace acumular más y más méritos.