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Quiénes quedaron fuera del álbum del 27

Quiénes quedaron fuera del álbum del 27

La fotografía de Sevilla ha funcionado durante casi un siglo como acta de nacimiento de la Generación del 27. Sin embargo, es un censo defectuoso: algunos de quienes aparecen en ella fueron después olvidados, varios clásicos no estaban presentes y, fuera del encuadre, quedaron mujeres, narradores, músicos, humoristas, editores y mediadores sin los cuales aquella modernidad nunca habría existido.

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Una fotografía no miente, pero practica la elipsis con una crueldad impecable. Dice: esto ocurrió. Calla: esto fue lo único que cupo delante del objetivo. Cuando una imagen se reproduce durante casi cien años, el recorte acaba pareciendo una teoría de la literatura.

Eso ha sucedido con la célebre fotografía tomada en Sevilla el 16 de diciembre de 1927 durante el homenaje a Góngora. Ni siquiera hubo una sola imagen: tres periódicos publicaron instantáneas semejantes y la posteridad eligió una, la aparecida en El Noticiero Sevillano, firmada por Juan José Serrano. Mucho antes de que llegaran los manuales escolares, la historia ya estaba haciendo montaje.

De izquierda a derecha aparecen Rafael Alberti, Federico García Lorca, Juan Chabás, Mauricio Bacarisse, José María Romero Martínez, Manuel Blasco Garzón, Jorge Guillén, José Bergamín, Dámaso Alonso y Gerardo Diego. Diez hombres detrás de una mesa. Pero el inventario se resquebraja en cuanto se compara con la nómina que después aprendimos: Pedro Salinas y Vicente Aleixandre no asistieron; Luis Cernuda estuvo entre el público, pero no entró en la fotografía; Emilio Prados y Manuel Altolaguirre tampoco aparecen. En cambio, figuran hombres que los manuales borraron. La foto contiene olvidados y excluye clásicos. No puede ser un certificado de pertenencia.

"José Bergamín plantea un problema distinto. Dirigió Cruz y Raya y convirtió su labor editorial en plataforma para otros autores: las Ediciones del Árbol publicaron en 1936 La realidad y el deseo, de Cernuda"

Los primeros expulsados del álbum son, paradójicamente, quienes continúan dentro de la imagen. Juan Chabás está allí, junto a Lorca, sin que casi nadie sepa reconocerlo. Poeta, narrador, crítico y profesor, escribió Peregrino sentado, Espejos, Puerto de sombra y Literatura española contemporánea (1898-1950), estudio desde el que ayudó a ordenar el periodo que después lo olvidaría. Tras la guerra se exilió y murió en Cuba en 1954. Su obra quedó atrapada entre la censura y la dispersión editorial.

A su lado aparece Mauricio Bacarisse, muerto en 1931 con apenas treinta y seis años, antes de que el grupo empezara a narrarse como una unidad. Su escritura atravesó el posmodernismo, el expresionismo, el ramonismo, la novela lírica y la vanguardia. Esa movilidad dificultó su clasificación. El canon recompensa las obras, pero también las carreras largas y la posibilidad de estar presente cuando llega la hora de escribir las memorias. Bacarisse faltó demasiado pronto.

José Bergamín plantea un problema distinto. Dirigió Cruz y Raya y convirtió su labor editorial en plataforma para otros autores: las Ediciones del Árbol publicaron en 1936 La realidad y el deseo, de Cernuda. Como cultivó el ensayo, el aforismo, la crítica, el teatro y una poesía conocida tardíamente, se lo definió a menudo como «prosista cercano», cuando pertenecía al mismo sistema circulatorio. Su catolicismo heterodoxo, su republicanismo y los exilios complicaron su recepción. No quedó fuera por falta de centralidad, sino por exceso de aristas.

"Ignacio Sánchez Mejías ejerció de mecenas y anfitrión; Pepín Bello, de catalizador de amistades y proyectos en la Residencia. El canon sabe contar libros; se maneja peor con los afectos, las redes y la inteligencia que no reclama una portada"

Todavía resulta más revelador observar a José María Romero Martínez y Manuel Blasco Garzón, situados en el centro exacto. El primero, médico, poeta y presidente de la Sección de Literatura del Ateneo de Sevilla, promovió el homenaje; el segundo, presidente de la institución, lo respaldó. Sin ellos probablemente no habría viaje, acto ni fotografía, pero las reproducciones suelen tratarlos como mobiliario humano. Romero Martínez tuvo que dimitir entre críticas conservadoras por el gasto y fue fusilado en septiembre de 1936; Blasco Garzón, futuro ministro de la República, murió exiliado en Buenos Aires. Ambos están en el centro de la imagen y en los márgenes de la memoria.

En torno al 27 hubo otras figuras cuya obra principal fue hacer posibles las obras ajenas. Ignacio Sánchez Mejías ejerció de mecenas y anfitrión; Pepín Bello, de catalizador de amistades y proyectos en la Residencia. El canon sabe contar libros; se maneja peor con los afectos, las redes y la inteligencia que no reclama una portada.

También quedaron fuera quienes estaban literalmente fuera de campo. Cernuda asistió desde el público, junto a Fernando Villalón y autores vinculados a la revista sevillana Mediodía. Sevilla no fue sólo un decorado al que llegaron escritores de Madrid: poseía revistas, interlocutores y poetas propios.

"Ninguna mujer aparece en la fotografía, aunque las creadoras de su generación participaban ya en revistas, tertulias, exposiciones, escenarios y proyectos editoriales"

El álbum se construyó además desde una marcada centralidad geográfica. Madrid reunía editoriales, periódicos e instituciones capaces de convertir una obra en acontecimiento nacional. Málaga tuvo Litoral, Prados, Altolaguirre e Hinojosa; Canarias, a Josefina de la Torre y Agustín Espinosa; Valencia, a Chabás y Juan Gil-Albert; Murcia, a Carmen Conde y Antonio Oliver. Lo que en Madrid se llamaba vanguardia, en la periferia corría el riesgo de convertirse en literatura local.

Las ausencias femeninas son más profundas porque no responden únicamente a un mal encuadre. Ninguna mujer aparece en la fotografía, aunque las creadoras de su generación participaban ya en revistas, tertulias, exposiciones, escenarios y proyectos editoriales. En 1934, Gerardo Diego incluyó en Poesía española. Antología (Contemporáneos) a Ernestina de Champourcin y Josefina de la Torre, las dos únicas mujeres seleccionadas. El dato demuestra que eran conocidas y valoradas. También muestra la estrechez del acceso: dos nombres bastaron durante décadas para afirmar que las mujeres habían sido «representadas».

Concha Méndez publicó poesía, viajó sola, practicó deporte y escribió teatro. Junto a Manuel Altolaguirre sostuvo imprentas y revistas como Héroe, 1616 o Caballo Verde para la Poesía. Era poeta y participaba en la fabricación material de la literatura, pero la memoria reconoció a él el oficio editorial y a ella, durante mucho tiempo, la relación matrimonial. La tinta parecía tener dueño incluso cuando ambos se manchaban las manos.

"Para entrar en el álbum no bastaba con escribir un gran libro: ayudaba disponer de tiempo, educación superior, contactos, revistas y una mesa en el café correcto"

María Teresa León, novelista, ensayista, memorialista y directora teatral, fue reducida con frecuencia a «la mujer de Alberti». Su capacidad organizativa, decisiva durante la República, la guerra y el exilio, se volvió contra ella: cuanto más trabajo asumía para sostener proyectos colectivos, más fácil era confundirla con una ayudante. Memoria de la melancolía es también un acto de restitución.

Luisa Carnés añade una frontera de clase. Conoció desde dentro el trabajo asalariado femenino y lo convirtió en literatura. Tea Rooms observó a las empleadas de un salón de té madrileño con una precisión social ajena al ideal de poesía pura. Para entrar en el álbum no bastaba con escribir un gran libro: ayudaba disponer de tiempo, educación superior, contactos, revistas y una mesa en el café correcto.

El término Las Sinsombrero ha sido fundamental para recuperar a Concha Méndez, Maruja Mallo, Rosa Chacel, María Zambrano, Josefina de la Torre, Ernestina de Champourcin, Marga Gil Roësset y otras creadoras. Pero toda denominación reparadora encierra un peligro: construir un segundo álbum separado del primero. Aquellas mujeres no formaron una escuela homogénea. Reunirlas permite medir la magnitud del borrado; leerlas individualmente evita que la reparación se convierta en otra simplificación. No se trata de reservarles un capítulo femenino al final del manual, sino de devolverlas a las revistas, amistades, discusiones y proyectos compartidos de los que nunca estuvieron realmente ausentes y cuya modernidad ayudaron decisivamente a construir.

"Su humor compartía con la vanguardia la ruptura de la lógica, la fascinación por el cine y el rechazo del realismo rutinario. No fueron un intermedio cómico, sino una de las formas más radicales de pensamiento del periodo"

El verdadero problema es que la poesía ganó la custodia exclusiva del apellido 27. Una época cultural entera terminó convertida en «generación poética», y los demás géneros quedaron en régimen de visitas. Prosistas como Antonio Espina, Antonio Marichalar o Benjamín Jarnés compartieron revistas, debates y experimentos estéticos, pero la novela vanguardista y el ensayo recibieron menos atención que el poema. Francisco Ayala, Rosa Chacel, Max Aub, Luisa Carnés o Rafael Dieste suelen aparecer en capítulos distintos, como si escribir en párrafos los expulsara de una modernidad común.

A los humoristas les ocurrió algo aún más curioso. José López Rubio tuvo que esperar hasta su ingreso en la Real Academia Española, en 1983, para bautizar como La otra generación del 27 al grupo formado por Jardiel Poncela, Miguel Mihura, Edgar Neville, Tono y él mismo. El nombre los rescató, pero confirmó la segregación: eran «los otros», admitidos cuando los poetas serios ya habían ocupado sus asientos. Sin embargo, su humor compartía con la vanguardia la ruptura de la lógica, la fascinación por el cine y el rechazo del realismo rutinario. No fueron un intermedio cómico, sino una de las formas más radicales de pensamiento del periodo.

La música quedó aún más lejos. El Grupo de los Ocho —con los hermanos Halffter, Julián Bautista, Fernando Remacha, Salvador Bacarisse, Gustavo Pittaluga, Juan José Mantecón y Rosa García Ascot— participó del mismo impulso renovador y frecuentó los espacios de los poetas. Pero el manual de literatura cerró el libro antes de que empezara a sonar el piano.

"Lorca y Cernuda entraron en el canon, pero durante décadas fueron enseñados separando sus obras de la homosexualidad y del conflicto entre deseo y norma"

El cine y las artes plásticas fueron repartidos entre historias disciplinares. Buñuel y Dalí entraron por su prestigio internacional; Maruja Mallo quedó convertida en personaje excéntrico, y Ángeles Santos, Remedios Varo, Manuel Ángeles Ortiz o José Caballero fueron enviados a otros departamentos. Al desmontar la comunidad entre Literatura, Historia del Arte, Conservatorio y Filmografía, todos terminan pareciendo creadores solitarios.

La política también organizó el olvido. José María Hinojosa, figura temprana del surrealismo, quedó atrapado entre relatos incompatibles: su evolución ideológica y su asesinato en 1936 incomodaban a memorias opuestas. Juan Larrea fue desplazado por vivir fuera de España, escribir parte de su poesía en francés y abandonar pronto la creación. No faltó influencia; sus trayectorias se apartaban del lugar donde el canon esperaba encontrarlas.

Incluso algunos autores centrales padecieron amputaciones selectivas. Lorca y Cernuda entraron en el canon, pero durante décadas fueron enseñados separando sus obras de la homosexualidad y del conflicto entre deseo y norma. A veces no se expulsa al escritor entero: se admite el nombre y se deja fuera una parte decisiva de su vida.

No todas estas figuras deben recibir idéntica valoración ni incorporarse mecánicamente a una lista interminable. Ampliar el canon no significa suspender el juicio crítico. Ser olvidado no convierte a nadie en genio, del mismo modo que ser famoso no invalida una obra. La solución no consiste en sustituir una nómina de diez nombres por otra de ochenta.

"Quizá el mejor modo de celebrar al 27 no sea añadir rostros hasta que la fotografía quede abarrotada, sino recuperar la habitación completa"

Lo que debe cambiar es la pregunta. En vez de discutir sólo quién «pertenece» a la generación, conviene reconstruir el campo cultural en que actuaron: quién publicaba a quién, quién financiaba las revistas, quién diseñaba las portadas, organizaba los recitales, traducía, componía la música, prestaba la casa o tenía permiso para viajar. Una generación no es una alineación de fútbol. Es una red de oportunidades, afectos, jerarquías, exclusiones y trabajos visibles e invisibles.

La fotografía de Sevilla conserva un valor histórico indiscutible. Lo que debemos abandonar es la costumbre de confundirla con la totalidad. Aquellos diez hombres no son el 27 entero; son diez personas que permanecieron quietas durante unos segundos delante de una cámara.

Detrás de la imagen hay otras páginas del álbum: las imprentas de Málaga, los talleres de pintura, el Lyceum Club, la Residencia de Señoritas, los estudios cinematográficos, los escenarios, las partituras, las cartas del exilio, las revistas de humor y los salones de té donde trabajaban las mujeres de Luisa Carnés. Hay autores que salieron borrosos, otros a quienes cortaron al revelar la imagen y algunos que ni siquiera pudieron entrar en la sala.

Quizá el mejor modo de celebrar al 27 no sea añadir rostros hasta que la fotografía quede abarrotada, sino recuperar la habitación completa: la mesa, quienes posaron detrás de ella, quienes escuchaban desde las sillas, quienes organizaron el acto, imprimieron los poemas, pagaron el viaje y escribían a la misma hora desde lugares a los que nunca llegó el fotógrafo.

El álbum verdadero comienza precisamente donde termina el encuadre.

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Bibliografía básica

Balló, Tània, Las Sinsombrero. Sin ellas, la historia no está completa, Barcelona, Espasa, 2016.

Dennis, Nigel, «José Bergamín, poeta desconocido de la Generación de 1927», en Actas del VI Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas.

Diego, Gerardo, Poesía española. Antología (Contemporáneos), Madrid, Signo, 1934.

López Rubio, José, La otra generación del 27, Madrid, Real Academia Española, 1983.

Mainer, José-Carlos, La Edad de Plata (1902-1939). Ensayo de interpretación de un proceso cultural, Madrid, Cátedra.

Merlo, Pepa, ed., Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la Generación del 27, Sevilla, Fundación José Manuel Lara, 2010.

Rozas, Juan Manuel, La Generación del 27 desde dentro, Madrid, Istmo.

Soria Olmedo, Andrés, ¡Viva don Luis! 1927. Desde Góngora a Sevilla, Madrid, Residencia de Estudiantes.

Vázquez Medel, Manuel Ángel, La Generación del 27: hacia la conmemoración del centenario, Sevilla, Ateneo de Sevilla.

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Arsenio
Arsenio
10 horas hace

Hola. Buenos días. Además de agradecer a la Autora del artículo periodístico, Rosa Amor, este resumen de reminiscencias del pasado, tardé minutos en asociar el título del mismo, * Generación del 27*, con que estamos a 90 días del Centenario del 1.927. Y recuerdo el año en que hice 6° de Bachiller, 1.968-69…y la ubérrima riqueza del contenido del Libro de Literatura Española y Universal ( más bien del Mare Nostrum, porque figuraban desde Virgilio y Batilo hasta los Sofistas griegos y Homero, y otros ), todas las tendencias Literarias. No puedo revisar físicamente el Libro, porque mis padres, al cambiarse de casa, ( empecinados como el Guerrillero patriótico, finiquitado en Roa de Duero, en que yo, como millones de Españoles de entonces, estudiase y * sacase algo*… ), en 1.979, de una humilde a otra un poco menos, aligeraron la carga a cambiar y se perdió para siempre. * Virtualmente*, sí puedo asegurar que en mi Cabeza, aún* Memoria de Elefante*, ( Modestia aparte ), que la Generación del 27, ni se rizaba ni se rozaba. Es muy fácil deducir la razón…el posible Libro no hubiera pasado el * nihil obstat *, , aún cuando en la foto pudieran ir personas más Conservadoras y cercanas al Régimen Franquista que intelectuales de Izquierdas y además, Homosexuales. Vaya, sin ser yo, Licenciado en Historia, Ciencias Políticas, Sociología, Filosofía y o Filología Hispánica…etc, me atrevo ( quizá se me aplique aquello de que ” la Ignorrancia es Atrevida” ) a comentar el 1°, después de hojear y ojear el resumen de los 40 títulos de Libros que vienen después de este artículo y antes del “leer más”, en rojo, y la Portada del Libro. *La Dama errante*, de Pío Baroja. Las Editoriales, que se han tenido que reinventar por el *ebook* y consiguiente bajada de Ventas del Libro formato en papel, creo tienen en la Generación del Baby Boom, un filón de posibles lectores de Libros en papel, pues en su día fuimos Adoctrinados para respetar, amar la Cultura y consumir.. Libros, en vez de Drogas, Putas, Armas, Alcohol, Juego on line o físico, Tráfico de Influencias o de Diamantes de Sangre, y compra de votos..de Diputados, Imputados y Amputados… en la Cámara Baja, Fuga de capitales a Paraísos Fiscales , Aceptación de Mordidas, hacer dinero rápido y fácil y subir con vértigo en la Escala y no la musical, precisamente. Gracias por llegar hasta aquí y no aplicar yo, la máxima de Baltasar Gracian..* Lo bueno, si Breve, 2 veces bueno* Es que además de Narciso, he quedado relajado hasta el infinito exponencial y logarítmico …al escribir esto, aunque no lo lea nadie… SALUDOS. Buen día de D. Francisco de Asís y primer Domingo de Octubre, inundados de Tormentas , corrimientos de cimientos, Agua, y muertos, en el Levante español y tod@s, soliviantad@s por la situación en Ceuta y en Madrid, y todo España revuelta por el tema de los Inquilinos y los Fondos Buitres, foráneos o autóctonos, metidos no solo en Viviendas, que nos roban el Ahorro del trabajo de 50 años de nuestros padres y Abuelos y el nuestro….!‍‍‍.

Rosa Amor del Olmo
10 horas hace
Responder a  Arsenio

Muchas gracias por leer y por compartir una experiencia de la que estoy segura que muchos la han vivido parecida.

John P. Herra
John P. Herra
8 horas hace

Aquí hay muchas horas de trabajo y reajuste. Algunos nombres, ni me sonaban. Gracias.

Amanda98
Amanda98
6 horas hace

Magnífico artículo, Rosa. Me ha gustado especialmente que no te limites a añadir nombres a la lista de siempre, sino que expliques cómo se construyen esos olvidos. Resulta revelador detenerse en quienes hicieron posibles las revistas, las ediciones y los encuentros, y después apenas merecieron una línea en los manuales. También es muy acertada esa distinción entre recuperar a un autor y convertirlo automáticamente en un genio: reivindicar no está reñido con el criterio. De esos artículos que dejan ganas de buscar libros y seguir leyendo. Enhorabuena.