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Raccontare l’Italia. Presentación de los finalistas de los premios Strega de narrativa

Raccontare l’Italia. Presentación de los finalistas de los premios Strega de narrativa

En los años de la dopoguerra italiana la mayor parte de su población sufría de analfabetismo. Desde mediados de los 50 hasta casi los años 70 la sociedad italiana sufrió las consecuencias de un periodo de olvido internacional y sobre todo institucional.

Fue la literatura la que permitió que miles de ciudadanos salieran de las sombras que habían dejado tras su paso la Segunda Guerra mundial y la guerra civil que soportó a su vez el país.

Desde 1947 se concede en Italia el premio Strega, un premio literario democrático (el jurado lo conforman 400 personas del sector cultural) convocado por la Fundación Bellonci.

En él concurren libros ya publicados y la obtención de esta presea consigue que el ganador se posicione entre los diez libros más vendidos del país. Todo un empujón promocional para novelas que ven en este reconocimiento un segundo trampolín, una nueva vía de acercamiento a sus lectores.

Desde sus inicios son muchos los autores que han ganado el Strega: Paolo Giordano (con su novela La soledad de los números primos); Niccolò Ammaniti (Como Dios manda) y Sandro Veronesi (Caos calmo), Margaret Mazzantini (No te muevas), Umberto Eco (El nombre de la rosa) estos cinco últimos llevados afortunadamente al cine; también Domenico Starnone, Melania G. Mazzucco, Primo Levi,…

Grandes clásicos de la literatura del país han conseguido también este premio: Natalia Ginzburg con su Léxico familiar, Lampedusa y El Gatopardo, los Sesenta relatos de Dino Buzzati, La isla de Arturo de Elsa Morante, los Relatos de Moravia, El bello verano de Cesare Pavese,…

Este mes de junio se realizó la primera votación de los finalistas al premio y quedaron cinco concurrentes como los más votados del año: Paolo Cognetti (Le otto montagne, Einaudi), Teresa Ciabatti (La più amata, Mondadori), Wanda Marasco (La compagnia delle anime finte, Neri Pozza), Alberto Rollo (Un’educazione milanese, Manni), Matteo Nucci (È giusto obbedire alla notte, Ponte alle Grazie).

El primer jueves de julio se reunirán en Roma en una segunda votación -también anónima- de la que saldrá uno de los nombres que resonará con fuerza en las librerías del país vecino.

Hace sólo unos días se presentaron en Madrid los cinco títulos finalistas del Premio. Lo hicieron en un acto organizado por el Instituto Italiano de Cultura (c/Mayor, 86) que combatió el calor asfixiante de la capital con las mejores letras contemporáneas italianas. Grazie!

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Los finalistas

Alberto Rollo es editor, crítico y traductor de Faulkner. Rollo, que no estuvo presente en el acto de presentación, comentó a través de videoconferencia: «Con este libro –«Un’ educazione milanese»– he tratado de dar un poco de razón a mi obsesión, la de pertenecer a una gran ciudad. Esta novela es la historia de mi ciudad, de mi vida en definitiva –sobre todo mi infancia y juventud- , una época en la que sientes que formas parte de algo. Los 70 eran años decisivos en que el futuro de Italia estaba en juego».

Paolo Cognetti ha publicado varios libros de cuentos. Es hijo de inmigrantes y nació en Milán. En su obra se cuestiona el significado de pertenencia, preguntas que él mismo se hizo según se hizo adulto. En su novela tienen mucha importancia las Matemáticas (carrera que estudió y que le ayuda en su trabajo literario) y el relato breve (género del que se confiesa gran lector).

«Le otto montagne» es la historia de una educación. Una historia que tiene mucho que ver con la propia biografía del autor. Un niño, Pedro, cuyo padre se transforma sólo unos pocos días al año, cuando van juntos a la montaña. En esos momentos se vuelve locuaz y afectuoso, muy alejado de la imagen fría habitual que transmite en casa.

Teresa Ciabatti colabora con el Corriere della Sera. En su novela el tema principal es la fuga. Una fuga del presente, de la edad real, de las responsabilidades propias de la madurez… Ella se refugia de todo esto en el pasado y aunque confiesa que su novela no es una autobiografía, afirma que sí es una toma de responsabilidad, de consciencia, de saber quiénes somos y dónde estamos.

«La più amata» es la búsqueda de la propia identidad a partir de un personaje distorsionado, una mujer egocéntrica que toma el nombre de la propia autora, Teresa Ciabatti.

Wanda Marasco ha publicado varias novelas y antologías de poesía. Sus textos han sido llevados a escena en varias ocasiones en Nápoles. Comenzó su intervención con un encendida declaración de amor al Quijote, «la aventura del hombre que ama la literatura», para luego comentar que en su novela –que no tiene mucho que ver con su vida- estudia las razones de la pobreza material y cultural de su ciudad; y las analiza a través de las experiencias directas que ha vivido como profesora. Esta profesora encuentra en el teatro su segunda naturaleza después de la escritura.

«La compagnia delle anime finte» es la novela por la que Wanda es finalista del Strega. Una novela que narra el enfrentamiento social, cultural y económico de dos estirpes familiares, que pone sobre la mesa la desgracia de la pobreza  y que saca a relucir al auténtico protagonista de su obra, el miedo, que domina a todos los personajes.

Matteo Nucci ha publicado varios ensayos sobre Sócrates y Empédocles y se confiesa enamorado de España (entre sus obras publicadas figura el ensayo «Il toro non sbaglia mai»/«El toro no se equivoca nunca»). Defiende con ímpetu a Italia, Grecia y España y dice que cree en el Mediterráneo como origen de la civilización occidental. «La única y verdadera riqueza es el tiempo, no el dinero. Ésa es la auténtica conquista de los países del Mediterráneo».

«É giusto obbedire alla notte» es la novela de Nucci, cuyo título fue tomado prestado de un verso homérico. Por la noche entramos en contacto con nuestros demonios, nuestra parte más oscura. El autor defiende que es necesario entrar en contacto con esa parte oscura para provocar un renacimiento personal. Se conoce solamente a través del dolor.

Durante la presentación de las obras finalistas se habló mucho de Italia. De cómo los libros narran Italia, la Italia de hoy. A este respecto Marasco defiende que –además de estas obras- son los clásicos los que nos hablan del presente. El punto de vista de Nucci sobre el idioma, del que dan fe sus textos, es mucho más literario y apasionado: la lengua es el modo de ver y retener el mundo.

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Afortunados son estos cinco autores que tienen estos días la oportunidad de mostrar sus obras mucho más allá del país que las vio nacer en papel. Y lo hacen gracias a la gentileza de Institutos Culturales situados en diferentes ciudades europeas que les permiten, de esta manera, acercarse a potenciales lectores saltando el puente de las redes sociales. Una pequeña gira que quizá no hubieran imaginado Goffredo y Maria Bellonci, creadores del Strega, cuando se reunían cada domingo en un pequeño salón literario.

Hoy día el salón literario lo forman 400 personalidades del mundo cultural (que mantienen el anonimato, aunque algunas de ellas se encontraban el jueves en el Instituto Italiano de Cultura de Madrid).

Quedan pocos días para la votación final. In bocca al lupo!

Queremos expresar nuestro agradecimiento por las fotografías y el excelente trato a Laura Pugno, directora del Instituto Italiano de Cultura (y a todo el equipo del Instituto Italiano de Cultura de Madrid)