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Realismo social y novela negra (III)

Realismo social y novela negra (III)

La siguiente generación en España

La siguiente generación es un tanto heterodoxa en cuanto a estilos. Básicamente compuesta por autores nacidos en los años sesenta, sus vivencias engloban el tardofranquismo y la democracia, una más que interesante mezcla. El más conocido para el gran público (gana varios premios, entre ellos el Nadal y el Planeta) es Lorenzo Silva, famoso por su saga de Bevilacqua y Chamorro, su saga de guardias civiles. Cabe destacar también a Carlos Salem (1959) que si bien es argentino, lleva muchos años en España, a Juan Ramón Biedma, a Jerónimo Tristante, a Pedro de Paz (cuatro escritores pertenecientes a la autodenominada generación Torrezno), a Cristina Fallarás, a Pepe Correa, a Óscar Urra, a Rosa Ribas y a Empar Fernández. Si hablaba de heterodoxia es por la disparidad de estilos. Salem es un género en sí porque aporta al estilo negro más clásico surrealismo y poesía. Tristante y Biedma están bastante influenciados por la Inglaterra victoriana. El primero es conocido sobre todo por su saga de Víctor Ros, un Holmes español del siglo XIX. Biedma es un escritor de culto cuyos personajes se mueven en unas calles opresivas arrastrando demencias y experiencias traumáticas. Pedro de Paz cuenta historias que ocurren mayoritariamente en Madrid, con un estilo sobrio y con tramas marcadas por la intriga. Óscar Urra es, sin embargo, todo lo contrario. Su saga de Julio Cabria, ambientada en el madrileño barrio de Tirso de Molina, está compuesta por novelas de la más sobria tradición Hardboiled.

"Una de las editoriales independientes que más publica y que más ha dado a conocer a nuevos autores es la catalana Alrevés"

La novela negra no es comercial. La siguiente generación, a la que se enganchan muchos escritores también nacidos en los sesenta que o bien no habían podido publicar antes o lo habían hecho a nivel muy local, está compuesta por autores nacidos en los setenta, en los ochenta e incluso en los noventa. Hay que decir que su llegada no se debe exclusivamente a su calidad indiscutible, sino a la proliferación de editoriales independientes que dan cabida a escritores que de otra forma no habrían encontrado acomodo en ningún otro sitio. Son dignas de mencionar Salto de Página, que empieza publicando novelas de Carlos Salem y continúa con Óscar Urra, Javier Márquez, Marcelo Luján y Paco Bescós, entre otros.

Carlos Salem

La editorial Erein da a conocer sobre todo a Javier Abasolo y a Jon Arretxe, ambos con sagas tan importantes como la de Goiko y Touré respectivamente, aunque también se publican novelas independientes de estos dos autores. Si bien la mayoría de escritores de la Colección Cosecha Roja de Erein son vascos o navarros (Carlos Ollo, Noelia Lorenzo, Javier Sagastiberri, Anton Arriola, Amaia Manzisidor, Javier Díez Carmona, Juan Infante) también han publicado en la colección los madrileños Daniel del Monte y Paco Gómez Escribano.

Una de las editoriales independientes que más publica y que más ha dado a conocer a nuevos autores es la catalana Alrevés. En ella se dieron a conocer al público especializado Luis Gutiérrez Maluenda y Alexis Ravelo. Ravelo ganó el premio Getafe Negro, el Novelpol (compartido con Rosa Ribas) y el Hammett de la Semana Negra de Gijón. En ella, aunque previamente había sido Premio Tiflos con El peso de los muertos y finalista del Fernando Lara con El abismo de los sueños, se dio a conocer Víctor del Árbol con la exitosa novela La tristeza del samurái, que le valió para ganar varios premios internacionales, ser traducido a varios idiomas y finalmente, tras publicar varios títulos más con Alrevés, fichar por la editorial Destino. Si bien he citado tres de los pilares básicos de los comienzos de la editorial, Alrevés ha publicado a una hornada de autores de muy distintos estilos, procedencia y distintas generaciones, dando una importancia al género negro español de la que antes carecía: Agustí Vehí, Albert Galera, Alberto Domínguez, Alberto Gimeno, Alex Arroyo, Àlex Martín y Javier Sánchez, Ana Manrique Sala, Andreu Martín, Anna Maria Villalonga, Antonio Santos Torralba, Aquilino Cayuela, Assumpta Mestre, Biel Cussó, Carlos Bassas, Carlos Quílez, Claudio Cerdán, Daniel Vázquez Sallés, David Llorente, Fernando Marías, Gonzalo Garrido, Graziella Moreno, Ignacio Padilla, Jaume Serra, Javier Hernández Velázquez, Javier Márquez Sánchez, Jordi Ledesma, Josep Camps, Juan Bas, Juan Laborda, Julián Ibáñez, Leo Coyote, Mabel Lozano, Manuel Barea, Miguel Pajares, Pere Cervantes, Rafa Calatayud, Rafa Melero, Sebastià Bennasar, Paco Gómez Escribano y Susana Hernández, entre otros autores.

"Pero no solo han sido escritores y editoriales los únicos culpables del renacimiento del género. Allá por 1988 Paco Ignacio Taibo II se inventó la Semana Negra de Gijón"

Creo que he citado a tres de las principales editoriales independientes, pero hay otras, quizás con menos títulos de género negro, quizás más recientes, quizás menos conocidas para el gran público, pero que han contribuido con títulos y autores no menos importantes que los anteriores. Sería imperdonable no citar aquí, por ejemplo, a Akal, que si en su colección de novela negra ha publicado a clásicos europeos y americanos (Chester Himes, Jean Claude Izzo, Giorgio Scerbanenco, Horace McCoy, Didier Daeninckx o José Giovanni), también ha publicado a tres autores que merece la pena tener en cuenta: Aníbal Malvar (La balada de los miserables y Ala de mosca), Diego Amexeiras (Matarte lentamente, Conduce rápido y La crueldad de abril) y Álvaro Aguilera (Plato de mal gusto).

Últimamente, la independiente M.A.R. Editor comandada por el polifacético Miguel Ángel de Rus ha establecido el Premio Wilkie Collins de novela negra. Entre otros lo han ganado el tinerfeño Javier Hernández Velázquez, iniciando su interesante saga de Mat Fernández, y el madrileño Carlos Augusto Casas con su exitosa primera novela Ya no quedan junglas adonde regresar.

Interesantes han sido las apuestas de la editorial Dos Bigotes por el escritor Carlos Ortega Vilas y su novela El santo al cielo, finalista del premio Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón, o la de ediciones B con Juanjo Braulio y sus novelas El silencio del pantano y Sucios y malvados, o la de Planeta con Leandro Pérez y sus novelas Las cuatro torres y La sirena de Gibraltar.

"La Novela Negra merecería ocupar, por méritos propios, un lugar importante dentro de la Literatura. Sin embargo, tradicionalmente se la ha denostado y se la ha criticado"

Pero no solo han sido escritores y editoriales los únicos culpables del renacimiento del género. Allá por 1988 Paco Ignacio Taibo II se inventó la Semana Negra de Gijón que, navegando entre vicisitudes de diverso calado y problemas antiguos y nuevos, ha llegado hasta nuestros días. En él se han dado cita la élite internacional y patria de escritores de género negro. El Premio Dashiell Hammett es considerado el más importante dentro del ámbito noir que se concede en España. Entre Paco Ignacio Taibo II y David Llorente, primer y último (hasta ahora) ganador se han hecho con el premio autores tan importantes y significativos como Andreu Martín, Leonardo Padura, Raúl Argemí, Juan Ramón Biedma, David Torres, Ricardo Piglia, Carlos Zanón, Alexis Ravelo o Marcelo Luján, entre otros. A partir de aquí, los festivales de Novela Negra han proliferado por toda la geografía española, contribuyendo con debates y diversos premios y sobre todo, siendo escaparates de autores clásicos y nuevos. Algunos de los más interesantes, entre otros, son Barcelona Negra, Getafe Negro, Cartagena Negra, Tiana Negra, Black Mountain, Cubelles Noir, Mayo Negro, Castellón Negro, Collbató Negre, Granada Noir, Las Casas Ahorcadas, Aragón Negro, Lloret Negro, Valencia Negra, Tenerife Noir, Pamplona Negra, etc.

Carlos Zanón

La Novela Negra merecería ocupar, por méritos propios, un lugar importante dentro de la Literatura. Sin embargo, tradicionalmente se la ha denostado y se la ha criticado, ya que una literatura que llenaba las revistas que ofrecían novelas por entregas en papel pulp y que vendían una cantidad de ejemplares considerable no podía ser de calidad. Es este un criterio demasiado erróneo como para tenerlo en cuenta, pero que se ha mantenido vigente a través del tiempo. De hecho, son muchos los escritores que han escrito ensayos entusiasmados con el género y no han sido capaces de firmarlos con sus nombres y apellidos verdaderos y han utilizado pseudónimos, también para escribir novelas, por miedo a ser denostados y difamados. Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares llegaron a afirmar lo siguiente: “Cabe sospechar que ciertos críticos niegan al género policial la jerarquía que le corresponde solamente porque le falta el prestigio del tedio. Paradójicamente, sus detractores más implacables suelen ser aquellas personas que más se deleitan en su lectura. Ello se debe, quizá, a un inconfesado juicio puritano: considerar que un acto puramente agradable no puede ser meritorio”. Creo que hay poco más que añadir. En este sentido tienen especial mérito Àlex Martín Escribà y Javier Sánchez Zapatero, profesores de la Universidad de Salamanca y autores de diversos ensayos sobre el género negro, que han logrado interesar a los alumnos de la Facultad, que acuden cada año a las ponencias de escritores y entendidos del Congreso de Novela y Cine Negro Universidad de Salamanca. Àlex y Javier llevan ya más de una década organizándolo. Suyo es el mérito del acercamiento de la universidad al género, algo que a otro nivel también ha hecho Mariano Sánchez Soler en la universidad de Alicante.

"Estas reflexiones no pretenden sentar cátedra y serían interminables si hubiéramos citado a todos los autores y sus obras, labor que se me antoja imposible"

Mención especial merecen dos escritores que por diversos motivos no han continuado su labor dentro del género: David Torres con sus obras protagonizadas por Roberto Esteban Niños de tiza (ganadora del Hammett) y El gran silencio (finalista del Premio Nadal) y Domingo Villar y sus dos novelas de saga con el inspector Leo Caldas. Roberto Esteban y Leo Caldas, dos personajes que sin duda merecerían la continuación de sus respectivas sagas.

Estas reflexiones no pretenden sentar cátedra y serían interminables si hubiéramos citado a todos los autores y sus obras, labor que se me antoja imposible. Asimismo faltaríamos al rigor si no mencionáramos al menos otra forma de publicar que ha surgido sobre todo con la proliferación e implantación de Internet. Muchos autores, bien porque no tienen cabida en las editoriales convencionales, aunque sea en las independientes, o bien porque se hartan de recibir cartas de rechazo, deciden auto publicarse. Yo no lo considero una buena forma, pero a veces no hay más remedio. A favor: se rompe con la tiranía (esto muy entre comillas) editorial y con las tendencias, y el autor puede ver su obra publicada, aunque sea sufragándosela él mismo. En contra: se salta el natural proceso, es decir, contar con un editor que actúa como filtro y que en caso de que te admitan la obra te oriente y, si fuera el caso, te corrija. Probablemente hay una mayoría de obras que siguen esta tendencia que son malas, pero otras aunque sean minoría son buenas. Fórmula esta, la de la auto publicación, que no solo han seguido autores inéditos, sino autores consagrados que por lo que sea no lograban volver a publicar. En cualquier caso, respetable. En general, los festivales no suelen contar con estas obras en sus programaciones.

"El máximo ejemplo de cómo un librero puede ir más allá de su oficio para promocionar el género nos lo enseñó Paco Camarasa"

No olviden seguir atentamente la evolución de Black & Noir, ya saben, novelas negras por entregas para móvil con contenido multimedia adicional.

Por último, hay que mencionar a los libreros y a las librerías especializadas en género negro: Burma y Estudio en Escarlata en Madrid; Negra y Criminal (actualmente ya cerrada) en Barcelona; Cosecha Roja en Valencia. Su trabajo ha contribuido de forma muy importante a la difusión del género. Un trabajo, el de librero tradicional, que está en peligro de extinción por amenazas como la piratería, los grandes almacenes o la poca inquietud por la lectura de este país si comparamos porcentajes con países de nuestro entorno. El máximo ejemplo de cómo un librero puede ir más allá de su oficio para promocionar el género nos lo enseñó Paco Camarasa, que impartió conferencias por toda la geografía española y terminó siendo el comisario de BCN Negra. Abrió las puertas de su librería a todo aquel que quiso asistir a las famosas presentaciones con mejillones y vino tinto. Paco ha fallecido recientemente, para desgracia de sus familiares y amigos que siempre lo tendrán presente. Descansa en paz, amigo.