La editorial Akal ha publicado recientemente bajo el título Regreso al pasado una necesaria obra colectiva que se presenta como invitación coral para afrontar un ejercicio de reflexión con el propósito de frenar la deriva que parece dirigirnos hacia el peor de nuestros pasados, el que a comienzos del siglo XX sembró de autoritarismo y violencia buena parte de la vieja Europa. La democracia debe ser defendida frente a dinámicas contemporáneas tan lacerantes como la polarización y la radicalización que vivimos en nuestros días, no solo en España, sino en buena parte del mundo, como pone de relieve Steven Forti en el capítulo titulado “Spain is not different”.
La obra de Akal analiza la imbricada actualidad política desde múltiples perspectivas. Así, Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla, firma un interesante capítulo titulado “De la amenaza militar a la amenaza judicial”, que pone el foco en la necesaria independencia del poder judicial, que parece virar de forma alarmante hacia un poder de naturaleza política. José Luis Moreno Pestaña, autor del capítulo “La entronización del mercado y la emergencia del centauro”, reflexiona sobre los problemas del modelo económico contemporáneo, y Pastora Filigrana y Fonsi Loaiza, que firman, respectivamente, “De frente y por debajo del odio racista” y “Cómo se orquestan las campañas de odio y cómo combatirlas: El caso de Torre Pacheco”, analizan la vertiente social a partir de los graves incidentes acontecidos en Murcia en el verano del año 2025. El volumen se completa con otros tres capítulos: “La brújula y el cronómetro: Crisis ecosocial y democracias en peligro”, firmado por Jaime Vindel, Emilio Santiago Muíño y César Rendueles; “Teoría de la verbena como teoría política”, de Alberto Santamaría y “Parresía en tiempos de neofascismo e incompetencia política”, rubricado por Olga García Fernández y Erique Galindo Ferrández.
Un pasado inspirador
El título del volumen, Regreso al pasado, nos alerta ante la tentación de mirar atrás para superar las encrucijadas del presente, pero no por ello debemos renunciar a la perspectiva que nos dan otro tipo de trabajos. Coincidiendo en el tiempo con el lanzamiento de esta novedad de Akal salen al mercado dos nuevas ediciones de obras indispensables en la conformación de nuestro pensamiento político, ambas de la mano de Arpa Editores. La primera es La República, uno de los diálogos más influyentes de Platón, traducido por Antonio Guzmán Guerra y prologado por Javier Gomá. La segunda es Política, de Aristóteles, traducida por Federica Pezzoli con posfacio de Ángel Gabilondo. Es precisamente este último, quien aparte de su actividad académica ha tenido una dilatada trayectoria política, el que nos alerta del peligro de realizar juicios proyectivos sobre otros tiempos. La perfecta comprensión de esos precisos momentos de la historia es lo que nos permitirá evitar inoportunas añoranzas, al mismo tiempo que obtenemos la suficiente perspectiva de análisis. Es por este motivo, afirma Gabilondo, por el que la política clásica tiene relevancia en la actualidad, no como un recetario o como manual de instrucciones, sino como herramienta para adquirir perspectiva. En sus palabras, “ofreciendo nuevas versiones y vertientes que permiten comprender el tiempo presente sin cegarse con él”.
Aristóteles nos muestra cómo educación y política, individuo y comunidad, van de la mano. Lo cívico forma parte de una acción compartida que ofrece el rostro de la convivencia. Frente a la arrogancia del individuo autosuficiente se proclama lo común, el bien común, la comunidad en la que ser realmente capaces de vivir. La política, en este sentido, ha de ser considerada como un saber de la prudencia, de la sabiduría y de la inteligencia práctica, de phrónesis. Esta vida en comunidad es lo propio de los seres humanos, que poseen de modo exclusivo el sentido de lo bueno y de lo malo, lo justo y lo injusto. Hasta el punto de que el tamaño ideal de la comunidad se debe medir, según el filósofo estagirita, por el alcance de la voz: debe existir la garantía de que la distancia respecto de quien habla asegura que nadie sea privado de la palabra.
En el prólogo del otro clásico publicado por Arpa, La República, Javier Gomá llama la atención sobre el sentido de justicia del modelo ideal de polis propuesto por Platón. El filósofo ateniense proclama el “totalitarismo del bien”: lo bueno, de la mano de lo verdadero, es la guía que organiza la sociedad en todos sus detalles. El Estado platónico ilumina el modelo abierto de las democracias liberales, fundadas sobre el respeto a la libertad individual, la igualdad entre los ciudadanos y el gusto por el pluralismo. Para Platón, la única manera de fundar una sociedad justa es haciendo que gobiernen los hombres libres que conocen la verdad. Como señala Gomá en el prólogo de esta edición, la ejecución de Sócrates en el año 399 a.C. y el asesinato de Dion en Siracusa en el 354 a.C. marcaron profundamente el pensamiento político platónico, que parece buscar de forma insistente una sociedad justa en la que no pueden repetirse estos crímenes odiosos.
La idea de la crisis de la democracia no es nueva. En plena época clásica, Tucídides o el propio Platón se preguntaron por los riesgos que amenazaban a este sistema político, tal y como ha puesto de manifiesto recientemente Carol Atack en su artículo “Democracy Ancient and Modern?”, publicado en Public Humanities (Universidad de Cambridge – doi:10.1017/pub.2024.5), donde reflexiona sobre las continuas intervenciones políticas en las que se recurre a prácticas de la democracia directa ateniense como modelo para incrementar la participación ciudadana o como espejo en el que reflejar los problemas del presente. Un interesante ejercicio de reflexión que puede suponer la rúbrica definitiva a la lectura conjunta de estas tres obras que, en mi opinión, son necesariamente complementarias.


Zenda es un territorio de libros y amigos, al que te puedes sumar transitando por la web y con tus comentarios aquí o en el foro. Para participar en esta sección de comentarios es preciso estar registrado. Normas: