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Los Señores del Tiempo: fin de la trilogía de Kraken en Vitoria

Esculpida en piedra, pálida, fría y atemporal, Vitoria parece suspendida en el tiempo, una bella durmiente cincelada por siglos de historia a la espera de un nuevo despertar. Son las diez y media de la noche del día 1 de octubre, y no hace falta cerrar los ojos para imaginar en las calles casi desiertas que rodean la plaza de la Virgen Blanca cualquiera de las escenas de asesinatos descritas minuciosamente por Eva García Sáenz de Urturi en su Trilogía de la Ciudad Blanca.

Sin embargo, no hay muertos a los pies del monumento a la batalla de Vitoria, sólo eguzkilores, la “flor del sol” convertida en símbolo de este fenómeno editorial, salpicando las letras que componen el cartel turístico de Vitoria-Gasteiz. En la plaza del Matxete, sobre la fachada del palacio de Villa Suso, una colorida proyección rompe la oscuridad de la noche, dibujando sobre la vieja piedra las portadas de las tres novelas: La ciudad blanca, Los ritos del agua y Los señores del tiempo.

La editorial Planeta ha traído hasta la ciudad blanca a cincuenta periodistas y cincuenta libreros, procedentes de todos los puntos de la geografía nacional. Faltan tan sólo unas horas para que se ponga a la venta el libro que pone el broche final a una saga que sorprendió a editores, libreros y autora, en la que las cifras de ventas no han parado de dispararse gracias al boca a oreja y a la fidelidad del creciente número de “Krakenianos”.

"Necesitaba algo más: seguir escribiendo thrillers sin más ya no me suponía un reto"

La Trilogía de la Ciudad Blanca y su autora, Eva García Sáenz de Urturi, son la encarnación de un éxito literario al que muy pocos pueden aspirar. Los tres volúmenes de la saga suman ya cuarenta y cinco ediciones, veintiocho en el caso de la primera entrega, La ciudad blanca, catorce en el de Los ritos del agua y tres ediciones en menos de tres días para el desenlace, Los Señores del Tiempo, pese a que la primera edición, agotada en pocas horas, salió con 100.000 ejemplares. Una tirada récord en los tiempos que corren.

Optometrista de formación, la autora ejerció durante diez años y trabajó otros diez en la universidad de Alicante. Tras superar una oposición durísima y pensando que tenía la vida resuelta, su obsesión no era publicar, tan sólo dar rienda suelta a su pasión literaria, y comenzó a escribir por las noches. Tres años después nacía el primer volumen de La saga de los Longevos.

Eva García Sáenz de Urturi, pálida, serena y fría, como la ciudad que ha convertido en protagonista de sus libros junto a Unai López de Ayala, inspector de policía experto en perfiles criminales, más conocido como Kraken, se encoge de hombros cuando le hablan de perspectivas de ventas. Las cifras las deja para los editores. Ella, asegura, las deja fuera cuando entra en el despacho a trabajar. Empezó a escribir cuando sus hijos eran tan pequeños que no recuerdan que era óptica: “Tengo la suerte de que mi casa es el descanso del guerrero y de que mis hijos están viendo las mieles del triunfo”, afirma satisfecha.

Los lugares favoritos de Eva María Saenz de Urturi

Esta última entrega llega, además, con doble tarjeta de presentación. Si bien la Historia siempre ha sido un elemento especialmente presente en las páginas escritas por Eva, en este caso a su atípico thriller, que jugaba con la intriga del género, obviando su lado más frío y seco y apostando en cambio por profundizar en las relaciones familiares, amorosas y el desarrollo emocional de los personajes, le suma la etiqueta de novela histórica en toda regla.

"La factura de la película está siendo impecable. Yo no quería que fuese un thriller mojado, oscuro y húmedo, sino luminosa."

Tras varias novelas la autora le había cogido el truco a eso que llama “montar el artefacto”, y “necesitaba algo más: seguir escribiendo thrillers sin más ya no me suponía un reto”. Así que optó por maridar dos géneros, introduciendo una novela histórica —con sus correspondientes asesinatos— dentro del thriller, y jugar con dos voces narrativas en primera persona: Kraken en el presente y el conde don Diego Vela en la Villa Suso del siglo XII, cuna de la Vitoria actual.

La mañana del 2 de octubre el tren turístico de la capital alavesa se pone al servicio de la novela y la autora ejerce de guía turística por las callejuelas de la ciudad: “Estoy contando la historia de la villa de Suso (Villa de Victoria) y los arrabales de San Miguel (Nova Victoria), justo en el momento en que pasamos a formar parte del reino de Castilla. La estoy contando como la cuentan las piedras que tenemos debajo y como la cuenta el carbono 14. La historia de los linajes, de las primeras calles…”.

Unos días después, uno de los periódicos locales publicará la caricatura de la escritora tirando de los vagones del tren turístico de Vitoria, cargado de libros. Una metáfora perfecta de lo que ha supuesto para la ciudad —y toda la provincia— el fenómeno de la Trilogía de la Ciudad Blanca. Las rutas literarias asociadas son las más solicitadas de la capital, llenas durante los dos últimos años de krakenianos. Llegó antes la demanda que la oferta, en forma de lectores que aparecían en alguno de los edificios históricos, libro bajo el brazo. Nadie esperaba semejante impacto en la marca Vitoria.

"El inspector Unai López de Ayala tiene el síndrome del superviviente"

Vitoria es, sin duda, uno de los personajes principales en la obra. Tal vez el de mayor envergadura. Los adoquines de sus calles, las piedras de la muralla, los muros de las catedrales, las callejuelas de la ciudad vieja, los parques o la Casa del Cordón comparten protagonismo con la pareja de investigadores que conforman Unai López de Ayala y la pelirroja Estíbaliz Ruiz de Gauna, a las órdenes de la subcomisaria Alba Díaz de Salvatierra.

Uno de los requisitos que puso para la adaptación de su obra a la gran pantalla fue que se rodasen allí mismo los exteriores. Dirigida por Daniel Calparsoro y con Belén Rueda y Javier Rey —el actor que interpretase a Sito Miñanco en la adaptación televisiva de Fariña— como protagonistas, el rodaje de la película basada en la primera entrega finalizó el 30 de septiembre. “Es una película de alto presupuesto, la factura está siendo impecable. Yo no quería que fuese un thriller mojado, oscuro y húmedo, sino luminosa, un homenaje a los escenarios”, afirma la autora, que se muestra especialmente contenta con el hecho de que “se vea la parte emocional, familiar, porque ahí está la clave del éxito. Esto no ha sido un éxito de ventas de una novela de policiaca. A la gente, a los krakenianos, les preocupaba el personaje y su pareja”.

Si en entregas anteriores recorríamos las maravillas celtas y románicas, las catedrales de la capital y los bosques de la provincia, en esta cobran protagonismo las calles de la almendra medieval de la capital alavesa. Los pintxos del Kutxi o la Malquerida, las pastas de Confituras Goya y las memorias de lo vivido entre las callejuelas del casco viejo comparten protagonismo con la erudición de una autora extremadamente meticulosa en sus procesos de documentación: asegura que para el primer libro, bibliografía aparte, recorrió todas las visitas guiadas de la provincia y de la ciudad, además de hacer siete de los cursos diseñados por la Policía para promocionar dentro del cuerpo especializándose en perfilación criminal.

El homenaje a la Vitoria amada en su infancia y en su juventud, antes de mudarse a Alicante, palpita en cada párrafo. Por las calles algún transeúnte la saluda mientras ella va desgranando la historia de las que en siglo XII llevaban nombre de artesanos: Correría, Zapatería, Herrería… El proceso de documentación comenzó en 2012. Sobre algo tan concreto como el reino de Navarra en 1190 había muy poco, unos 50 libros muy estudiados, así que una de sus principales fuentes fue la tesis de uno de los arqueólogos que trabajaron en la catedral.

“No era un libro, era una trampa de papel, una emboscada de palabras… y no podías escapar”

Los Señores del Tiempo arranca con los personajes que ya conocemos, Kraken al frente, fascinados con la lectura de una novela histórica de autor con identidad desconocida. En ella, entre pasiones y luchas fratricidas, asistimos al asedio de la ciudad y al momento en que ésta pasa a formar parte del reino de Castilla durante el reinado de Sancho el Sabio… y a cierto número de asesinatos que comienzan a imitarse en el presente. El inspector Unai López de Ayala, alias Kraken, debe resolver los crímenes, pero también hacer frente a decisiones personales determinantes para su futuro y el de las personas a quienes más ama.

"Kraken vive en su herida, dentro de su cicatriz"

“Tiene el síndrome del superviviente, ese complejo de culpa que hace que se meta a perfilación criminal, donde solo te llaman si hay más de tres crímenes con el mismo sello. En esta novela tiene que enfrentarse a su obsesión por salvar a una ciudad frente al peligro que conlleva su notoriedad para sus seres más queridos. Kraken vive en su herida, dentro de su cicatriz”, resume la escritora.

Para escribir esta historia se ha valido tanto de los conocimientos en psicología acumulados —esta vez no sólo tratamos con psicópatías, también oteamos el trastorno de identidad disociativo— como de la investigación sobre la cantárida o “mosca española”, la viagra medieval, que no caería en desuso hasta el siglo XVII, cuando en Francia los “caramelos de Richelieu” terminasen con media corte durante las orgías de la época. Como decía Paracelso, “el veneno está en la dosis”.

"Lo bueno de haber escrito seis novelas es que vas encontrando tu voz. El éxito ha sido la autenticidad del personaje"

“Lo bueno de haber escrito seis novelas es que vas encontrando tu voz. Intento que todos mis personajes también tengan una voz, una forma de pensar, de hablar, estás metido en su cerebro. Creo que eso es lo que engancha al lector, la complicidad de un personaje que se desnuda y que cuenta a pelo todos sus miedos y su obsesión por salvar a toda una ciudad. El éxito ha sido la autenticidad del personaje”.

Tras recorrer las callejuelas medievales y asomarnos a los coloridos murales, otro elemento incorporado a la trama de los libros, que han valido a Vitoria-Gasteiz el sobrenombre de “la ciudad pintada”, Eva asegura que quería que su protagonista fuese especialista en perfilación criminal porque siempre ha “reflexionado mucho acerca de eso que hago decir a uno de mis personajes: “Existe una cadena de violencia que se remonta al Paleolítico”. Padres que han abusado o maltratado a hijos, que posteriormente se convierten en seres violentos con otros. La gran lectura de la novela es que todos tenemos la potestad de parar la cadena en nuestro entorno”.

Chupinera de Vitoria, al escuchar le pregunta de a qué otros títulos nobiliarios aspira responde sin dudar con una sonrisa en los labios: “Condesa de Villaverde”. Villaverde, su pueblo, el pueblo del abuelo de Unai López de Ayala, el personaje que aporta el toque de realismo mágico a la saga, tiene apenas 26 habitantes.

“Aquí no ha habido sólo ventas, ha habido pasión”, concluye una Eva García Sáenz de Urturi, que ahora, sin micrófono de guía, sí parece conmovida hablando de cómo funcionó el fenómeno boca a oreja, de cómo la gente regalaba sus libros a sus seres queridos. En cuanto a lo que está por venir, la autora asegura tener overbooking de ideas, pero de momento no piensa decir palabra. Lo que sí quiere dejar claro es que la trilogía de Kraken está cerrada. Lo que venga será, pues, otra historia.