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Traiciones y otras yerbas

Traiciones y otras yerbas

La primera vez que leí un texto de Donna Haraway fue en una luminosa aula de universidad en la que un grupo de doctorandos nos devanábamos los sesos buscando La Propuesta Epistemológica Global que sentara como anillo al dedo a los grandes descubrimientos que necesitábamos explicar. Clasificábamos las teorías con etiquetas. Seleccionábamos los fragmentos que nos “servían”, los combinábamos y generábamos remixes teóricos que olían más a pastiche que a collage. Pocas puertas se abrían, a veces alguien hacía un agujero para poner una ventana pero el marco quedaba demasiado pequeño, o demasiado grande, según.

Un día alguien trajo “Las promesas de los monstruos”, un artículo de Donna Haraway, bióloga y profesora de Historia de la Conciencia en la Universidad de California, Santa Cruz, autora del “Manifiesto Cyborg” y primera mujer en dirigir una cátedra de teoría feminista en EEUU en los años ochenta. En las ciencias no hay mucho espacio para la poesía, así que el título enseguida me llamó la atención. El subtítulo dejaba entrever tanto el humor satírico de la autora como su complejidad argumental: “Una política regeneradora para otros/otras inapropiados/inapropiables”. Necesitamos muchas sesiones para andar el texto, no solo porque no entendíamos, sino porque cada vez se abrían más puertas, y no sabíamos por cuál pasar. Nuestras etiquetas aquí no funcionaban, tampoco podíamos coger fragmentos para nuestras citas ad hoc, ni decir cosas “interesantes” como: “aquí retoma a Deleuze cuando dice…”. Haraway ponía a bailar juntas a Gloria Anzaldúa (poeta chicana), Trinh T. Minh-Ha (cineasta vietnamita), Marylin Strathern (antropóloga británica) y Lynn Margulis (bióloga de la simbiosis) con los primates, la ciencia ficción, un cuadro de Lynn Randolph, la vía láctea, el sistema inmunológico, y más, mucho más…

"Haraway plantea que dejemos de mirar para arriba y empecemos a sentir lo que está abajo: los seres chthónicos. Que dejemos de pensarnos solo"

Han pasado casi veinte años de aquella lectura. Por el camino, traduje su Testigo_Modesto@Segundo.Milenio, el “Manifiesto Chthuluceno”, di muchos seminarios alrededor de su pensamiento y, lo más sorprendente y placentero, me transformé en una amante de la ciencia ficción feminista, ese espacio no colonizado gracias a su marginalidad que nos abre un espacio para el deseo, para pensar otros mundos, otros tiempos cuyos semillas están en este. Gracias a Haraway hice cuerpo la idea de que la crítica no basta, no alcanza para cambiar nada, solo para sentirnos mejor. Pero eso, al capitalismo, no le hace mella; más bien al contrario.

En diciembre de 2018 terminé de traducir su último libro, Seguir con el problema. En él Haraway practica con pasión lo que llama SF, las siglas en inglés para ciencia ficción, feminismo especulativo, fabulación especulativa, figuras de cuerdas, hechos científicos y hasta aquí/hasta ahora. Nos propone pensar como si hiciéramos figuras de cuerdas que van pasando de mano en mano, generando diseños impredecibles sin resultado final; un juego que no se puede jugar en soledad y en el que nadie gana ni pierde. Así teje sus argumentos con el objetivo de responder a la pregunta de qué hacer ante lo que los expertos han dado en nombrar “Antropoceno” (de antropos, el que mira hacia arriba): la Sexta Gran Extinción, la aniquilación de refugios para humanos y no humanos, los exterminios y genocidios masivos, la quema de fósiles y más fósiles…

Haraway plantea que dejemos de mirar para arriba y empecemos a sentir lo que está abajo: los seres chthónicos. Que dejemos de pensarnos solos: “Ninguna especie actúa sola, ni siquiera nuestra arrogante especie, que pretende estar constituida por buenos individuos según los guiones occidentales llamados modernos” (p.154, Haraway, 2019). Que tejamos alianzas multiespecies para la reconstitución de refugios. Que generemos parientes, no bebés: en 2100 habrán once mil millones de humanos. Y el 80% de los insectos habrá desaparecido. “Seguir con el problema requiere generar parentescos raros: nos necesitamos recíprocamente en colaboraciones y combinaciones inesperadas, en pilas de compost caliente”. (p. 24, Haraway, 2019).

"Traducir Seguir con el problema no ha sido tarea fácil, pero es que las soluciones fáciles no resuelven problemas complejos"

Palomas, simbiontes mariposa-humanos, tejedoras navajo, corales tejidos al croché, zapatistas, ovejas navajo-churro, una niña inuit, son algunos de los parientes chthónicos con los que Haraway nos cuenta historias multiespecies para que intentemos dejar de ser mejores humanos y empezar a ser menos humanos. La Tierra (la Pacha mama, Gaia, y mil otros nombres…) no nos necesita, pero los humanos sí la necesitamos a ella.

Traducir Seguir con el problema no ha sido tarea fácil, pero es que las soluciones fáciles no resuelven problemas complejos. Hemos hecho el esfuerzo colectivo de traicionar este texto para que quienes lean en español puedan alimentar el compost generativo que nos ofrece Haraway. Y toda su parentela. Ya es hora. Think we must!, resuena el grito de Virginia Woolf. ¡No dejemos de pensar!

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Autora: Donna J. Haraway. Título: Seguir con el problema. Traducción: Helen Torres. Editorial: consonni. Venta: Casa del libro

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