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Tras la pista de Colombine

Tras la pista de Colombine

Esta crónica novelada recorre los últimos días de Carmen de Burgos, pero además de mostrar su faceta como escritora y periodista, el texto también se detiene en su labor como activista en defensa del divorcio y el derecho al voto de la mujer.

En este making of Victoria Gallardo explica cómo escribió Todos los nombres de Carmen (La librería).

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Las últimas navidades fueron para mí un encierro autoimpuesto. Sentada frente al ordenador, con un tazón de café a un lado y una torre de libros de consulta al otro, rastreaba mañana y tarde la pista de Carmen de Burgos en periódicos, artículos y en sus propios escritos.

Con la palabra “Colombine” en el campo de búsqueda, un día localicé en la hemeroteca digital de la Biblioteca Nacional un ejemplar del Heraldo de Madrid fechado en 1921. En portada, un grupo de mujeres sostiene lo que parecen copias de un manifiesto. La imagen es tan poco nítida que resulta difícil distinguir sus rostros. Sobre ellas, un titular: “Las sufragistas españolas en el Congreso”. Era, lo recuerdo bien, la mañana del 24 de diciembre.

"Al final casi de la línea, el año 1931 lo marqué con rotulador rojo. Proclamada la Segunda República, la mujer conquista, por fin, su derecho al voto"

Una de las primeras cosas que hice cuando comencé a escribir sobre la primera periodista profesional que hubo en España fue extender un rollo de papel de esbozo sobre la mesa. Arriba, a la izquierda, fui anotando palabras y conceptos sueltos. Ideas que no quería que se me escaparan. Abajo a la derecha registré, a medida que iban apareciendo, las distintas direcciones en las que Carmen vivió tras dejar a su marido, abandonar su Almería natal y mudarse a Madrid. Solo en Chamberí contabilicé casi una decena de domicilios. Arrinconadas en la esquina opuesta estaban mis dudas. ¿En cuál de esos domicilios fundó Carmen su propia tertulia? ¿Cómo se fraguó su amistad con Blasco Ibáñez? ¿Se inspiró Lorca en su novela Puñal de claveles al escribir Bodas de sangre?

El centro lo reservé para trazar a lápiz una línea del tiempo. 1904. El año en el que su campaña a favor del divorcio alcanza su punto álgido. 1907. Es admitida en la Asociación de la Prensa de Madrid. 1909. Viaja para cubrir sobre el terreno la Guerra de Melilla. Al final casi de la línea, el año 1931 lo marqué con rotulador rojo. Proclamada la Segunda República, la mujer conquista, por fin, su derecho al voto.

"Podría decirse que este libro es una crónica novelada de sus últimos años de vida. Un ejercicio en el que conviven el cuento y el reportaje. Realidad y algún pellizco de ficción"

Todos los nombres de Carmen no es una biografía al uso ni tampoco una hagiografía. Con sus aristas y sus contradicciones, la figura de la escritora y activista ha sido objeto de tesis y estudios a los que ni puedo ni pretendo imitar. Sirvan de muestra las biografías publicadas por Mar Abad, Blanca Bravo y Asunción Valdés, a quienes agradezco desde aquí su labor. También a Roberto Cermeño, propietario del archivo Carmen de Burgos, por su ayuda y generosidad.

Podría decirse que este libro es una crónica novelada de sus últimos años de vida. Un ejercicio en el que conviven el cuento y el reportaje. Realidad y algún pellizco de ficción. Lo que podría haber sido y lo que sin ninguna duda fue.

"Con la llegada del régimen franquista, su nombre pasase a formar parte de la lista de autores prohibidos, junto a escritores como Zola, Rousseau o Voltaire"

Me he concedido el permiso de imaginar a mi protagonista rotunda, valiente y, a ratos, vulnerable. Carmen puso su cuerpo y su nombre, el verdadero, al servicio de la lucha por una sociedad más igualitaria y justa. Inspiró y alentó, pero también incomodó. Tanto como para que, con la llegada del régimen franquista, su nombre pasase a formar parte de la lista de autores prohibidos, junto a escritores como Zola, Rousseau o Voltaire. Ocupó el noveno puesto, siendo la primera figura española y la primera mujer. Por suerte, no vivió lo suficiente para ver cómo sus libros desaparecían de librerías y bibliotecas.

El mismo día que envié el borrador a la editorial, hice un último apunte sobre el papel de esbozo. Una frase que Ramón Gómez de la Serna, amante durante 20 años de Carmen, escribió al conocer su muerte: “Quedé de luto por aquel gran corazón y pensé que desde que se va al otro mundo alguien a quien quisimos mucho, ya estamos denunciados allí por seguir viviendo”.

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Autora: Victoria Gallardo. Título: Todos los nombres de Carmen. Editorial: La Librería. Venta: Todos tus libros.

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María Luisa Fernández Lázaro
María Luisa Fernández Lázaro
6 horas hace

Resulta gratificante que gente joven del siglo XXI se interesen por una escritora que durante muchos años fue obviada hasta el punto que muy poca gente de mi generación (nacidos en los 50 y 60) la conocía. Victoria la hace regresar no solo como escritora sino, también, como mujer luchadora por sus y los de todas las mujeres. Que vivió conforme a sus ideas y que además supo despertar la admiración y el respeto de los hombres ( y me refiero a los que merecen tener ese nombre) de su época. Gracias por el libro.