Hace años, la editorial Taurus aceptó el reto propuesto por la Fundación Juan March de realizar una colección de biografías cuyas características fueran las siguientes. Primera: poseer rigor y maestría historiográficos que respondieran a los deseos de los lectores interesados en obras cultas, pero destinadas a un público cuyo nivel no procediera necesariamente del mundo académico. Segunda: centrarse en españoles de méritos sobresalientes que no fueran reyes o príncipes. Tercera: recuperar personajes históricos cuyo ethos personal —entendido como el conjunto de rasgos, valores, creencias y modos de comportamiento que definen la identidad única de un individuo— los hiciera destacar por su formación, experiencia, profesionalidad y demás características que constituyen la firma moral y conductual de quienes, por sus acciones, merecen ser biografiados.
En octubre de este año, Taurus publica la biografía de Diego Saavedra Fajardo, encargada a la profesora honorífica que fue catedrática de Historia Moderna de la Universidad Complutense de Madrid, especialista en historia sociocultural, relaciones internacionales y pensamiento político de los siglos XVII al XIX. Saavedra Fajardo, murciano nacido en 1584 y fallecido en 1648, destacó ya en la Universidad de Salamanca como un hombre polifacético que añadió a su condición de clérigo la de poeta, jurista, diplomático y una de las figuras más preclaras de la primera mitad del siglo XVII.
Su erudición le permitió a Saavedra Fajardo actuar como político con amplia experiencia, adquirida en las cortes de Valladolid, Nápoles y Roma —donde asistió con la misión de defender los intereses del rey de España como procurador y delegado en el cónclave de 1621—. De allí pasó a las cortes de Alemania, donde participó en la coronación de Fernando III en la Dieta de Ratisbona. A su regreso a España llegó a ser consejero de Indias y conductor de embajadores.
Diego Saavedra Fajardo fue un “hombre del Barroco” que, además de su vasta ilustración, mostró profundas contradicciones, llenas de desconfianza, propias de quien aspira a ideales sublimes en un mundo complejo donde la religiosidad se convierte en herramienta para vencer a la muerte. Representa a una generación que asistió al comienzo del declive del Imperio español y que quedó marcada por la corriente intelectual y doctrina política inspirada en el historiador y político romano Tácito, conocida como “tacticismo español”. Esta doctrina, más naturalista que la de Maquiavelo, buscaba la buena razón de Estado y soluciones pragmáticas en un momento de melancolía por una grandeza que se desvanecía. Saavedra Fajardo llevó esta visión siempre consigo en sus negociaciones como diplomático y político.
En su obra literaria está presente su pensamiento político y ese enfoque pragmático al que me refería anteriormente. En vida, Saavedra Fajardo fue un gran servidor público, poco conocido fuera de sus ámbitos político y diplomático, pero dotado de un prestigio enorme en su círculo. A su muerte, y gracias a la lectura de su pensamiento, alcanzó un reconocimiento póstumo y un crédito que se le negó en vida.
La obra de la escritora María Victoria López-Cordón Cortezo ofrece un retrato pormenorizado de la vida de Saavedra, en el que se revelan todas las facetas que construyen la imagen de un personaje que era un erudito, un pensador, un comunicador y político con visión de futuro: un hombre que prefirió la discreción y renunció a la fama. Como demuestra la detallada biografía de López-Cordón, él se consideraba un humilde servidor regio que no necesitaba glorias efímeras, y acabó ganándose el reconocimiento de quienes, al descubrir sus escritos y su pensamiento, se rindieron a su carisma años después de fallecer.
Considero un gran acierto sacar a la luz la vida de un personaje histórico sin el cual no habría sido posible buena parte de la política de Felipe IV y que dejó una importante herencia intelectual que hoy sigue estudiándose.
No quiero finalizar sin dejar constancia de la gran labor investigadora realizada por la autora y del esfuerzo por enriquecer la biografía con centenares de notas aclaratorias y referencias que ocupan cerca de ciento cincuenta páginas al final del libro.
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Autora: M. Victoria López-Cordón Cortezo. Título: Diego Saavedra Fajardo: Tiempo, vida y fortuna. Editorial: Taurus. Venta: Todos tus libros.


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