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Un país, Letonia, a merced de recuerdos (y olvidos)

Un país, Letonia, a merced de recuerdos (y olvidos)

Leemos un recuento que es, al mismo tiempo, una carta de amor a la interdependencia (“Quiero contar una historia. Contar mi historia. ¿Cómo lo hago?”), mientras se abre paso nuestra identidad moldeada por los roles que desempeñamos en nuestras relaciones con los demás: “¿Quién juzgará a esta bestia que golpea a una chica indefensa cuya única culpa es tener fe en su Dios?”

Axiomática, la esencia de la saga Las hermosas (2019; Armaenia, 2025; Traducción de Rafael Martín Calvo), de la escritora letona Inga Gaile (1976) defiende que cuidarnos y cuidar de los demás es lo único importante durante nuestra breve estancia en una Tierra en la que “la noche es tan oscura que parece que Dios, por una vez, ha cerrado sus ojos de verdad”.

Fogonazos de esperanza se proyectan sobre una existencia a merced de los totalitarismos. Versiones de ese breve resplandor que es la existencia se convierten en el tema de una crónica de seres que habitan la precariedad para forjarse un futuro que nunca llega, aunque “una no deja de ser persona en este infierno. Lo más sorprendente es que el horizonte sigue estando donde siempre ha estado. Y los pájaros siguen cantado, aunque no deberían”.

"El periplo de Violetta, esclava sexual en el burdel del campo de concentración de Ravensbrück, se describe con crudeza"

Reticentes a usar el “yo”, voces en tercera persona confieren a la narración de la Premio Nacional de literatura letona una evasiva permeabilidad, el equivalente literario de evitar el contacto visual con el lector: “¿Cómo describir aquello? Como contar lo hermoso que fue todo aquello y cómo, en ese momento, no supe darme cuenta”. Desgarradora y nada sentimental, la saga Las hermosas trata sobre cuán tambaleantes pueden volverse situaciones que parecían estables.

Marcada por el cambio y la incertidumbre de la dominación soviética, de 1940 a 1991, interrumpida casi un lustro por la ocupación alemana nazi durante la Segunda Guerra Mundial, la unidad familiar es la única constante, mediante la cual la poeta, novelista y dramaturga europea entrelaza relatos sobre el tiempo que pasamos a solas entre conocidos, demostrando que cualquier aspiración a la ecuanimidad es un embeleco.

El periplo de Violetta, esclava sexual en el burdel del campo de concentración de Ravensbrück, se describe con crudeza. Con paciencia y oído para el diálogo, las ficciones de apoyo emergen, no exentas de un afán de colectivos desconciertos: “¿Debería decirle que no hay castigo para lo que hicimos porque no había ninguna ley que lo prohibiera?”.

"Reconocemos los paisajes familiares de un país occidental inmerso en el siglo XX, necesitado de gestionar tensiones generacionales parcialmente asimiladas y peligrosamente no procesadas"

Tras cada derrota que experimenta el médico letón Kãrlis en el campo de exterminio, su realidad ha de ser revisada, evaluada y reparada. El empeño de reconstruir la actualidad de Magdalena, antigua amante de Karlis y madre de su hijo, se suma a las luchas diarias por controlar situaciones que avanzan hacia el absurdo a medida que el recuento llega a su clímax.

En Las hermosas se nos descubre una Letonia sometida a la verborrea industrial de un régimen entregado a los usos de la ficción, al que Ilze y Lidija regresan tras años de deportación en Siberia. Duks, una joven librepensadora de la década de los 90, intenta escribir una novela sobre el Holocausto, a base de escribirse a sí misma, libre al fin de las ataduras y embelecos del idioma.

"Reflexiona la Premio Festival de los Días de Poesía sobre la controvertida relación entre la cronología, el lenguaje y la memoria, tres dones codependientes"

Reconocemos los paisajes familiares de un país occidental inmerso en el siglo XX, necesitado de gestionar tensiones generacionales parcialmente asimiladas y peligrosamente no procesadas, donde la búsqueda de una segunda oportunidad se convierte en un modo de vida, “aunque la hermosura, tal y como Ducks la había considerado hasta ese momento, no tenía ningún valor en su corazón”.

De paso, se nos muestran las complejas relaciones que mantienen la historia y la intrahistoria en nuestro siglo XXI, con destellos líricos que traspasan las fronteras entre la fantasía aspiracional y el autoengaño. Reflexiona la Premio Festival de los Días de Poesía sobre la controvertida relación entre la cronología, el lenguaje y la memoria, tres dones codependientes que se crean y se sostienen mutuamente, hasta esbozar el retrato de una aleatoriedad a merced de recuerdos (y olvidos).

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Autor: Inga Gaile. Título: Las hermosas. Traducción: Rafael Martín Calvo. Editorial: Armaenia. Venta: Todos tus libros.

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