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Una historia con música incorporada

Una historia con música incorporada

“Habría en la novela dos conciertos. Uno: el de los Beatles en la Plaza Monumental de Barcelona el 3 de julio de 1965. Otro: el de la tortura en los sótanos policiales de Via Laietana. Faltaba lo más importante: qué me inventaba para la novela”. Lo cuenta su autor para Zenda.

 

No resulta fácil contar cómo demonios te salta a la cara una historia y aún menos en qué justo instante decides escribirla. Cada cual lo hará a su manera, eso de contar una historia, digo. El chispazo de La noche en que los Beatles llegaron a Barcelona me sorprendió en Grenoble, una noche de cena familiar en casa de mi traductor francés, Georges Tyras. Era invierno, posiblemente enero o febrero de 2017. Yo llevaba muy avanzada una novela: Singapur. Y de repente —nunca sabré por qué— me vi diciendo como en un susurro que iba a empezar a escribir una novela que no era la que esperaba terminar en el verano siguiente. Dije el título. El mismo que tenía un viejo relato mío de casi cuarenta años atrás que ganó un pequeño premio literario. Siempre me gustó ese título. Siempre. Y siempre pensé que algún día lo utilizaría para una novela.

"¿El monstruo sólo es humano cuando llega a casa, al refugio familiar, a su televisor, cuando se convierte en un juguete roto a manos de los suyos? Pues no."

El problema, en aquella noche francesa, era evidente: ya tenía el título, sólo faltaba pensar en qué historia iba a contar. Ni idea. Y aún menos cómo contarla. Entonces un leve recuerdo me sacó del atolladero. La conversación con un amigo y magnífico escritor que años antes me contó uno de sus proyectos literarios: contar la historia del comisario Antonio Creix, que ejerció de jefe supremo durante muchos años en la siniestra comisaría barcelonesa de Via Laietana. Al amigo escritor le interesaba esa historia porque ese policía —uno de los más crueles, si no el que más, del franquismo— tuvo una vida —según él— muy compleja. La complejidad residía en que el propio franquismo lo liquidó sin contemplaciones para ofrecer su cabeza a la democracia que estaba a punto de llegar. Estamos en 1974 y la Transición ya se está jugando a todas las bandas. Puse cara de uuummm… Cuando oigo hablar de la complejidad del monstruo, del rostro humano del monstruo, de la almita del monstruo, me pongo en guardia. ¿Sabes cuál es el posible problema de ese relato?, pregunté al amigo. Sí, contestó él: que lo convierta en víctima. Pues eso.

Así que me enganché a ese recuerdo y lo tuve claro enseguida: habría en la novela dos conciertos. Uno: el de los Beatles en la Plaza Monumental de Barcelona el 3 de julio de 1965. Otro: el de la tortura en los sótanos policiales de Via Laietana. Faltaba lo más importante: qué me inventaba para la novela.

No tardé mucho: dos jóvenes viajan desde Los Yesares (mi pueblo en la ficción) a Barcelona para asistir al concierto. En la entrada a la ciudad son detenidos y uno de ellos trasladado a las dependencias de la comisaría. Noche de tortura al canto. La música de los Beatles y la música de la Bestia. El lado humano del monstruo. ¿Qué es eso? ¿El monstruo sólo es humano cuando llega a casa, al refugio familiar, a su televisor, cuando se convierte en un juguete roto a manos de los suyos? Pues no. Cuando tortura, también ese monstruo es humano. Lo demás es trampa. Naipe marcado, escondido en la manga del tahúr.

"La noche en que los Beatles llegaron a Barcelona ya está en la calle. De ella sólo me pertenece aquel chispazo francés en el invierno de Grenoble."

La noche en que los Beatles llegaron a Barcelona ya está en la calle. De ella sólo me pertenece aquel chispazo francés en el invierno de Grenoble. Lo demás, todo lo demás, ya está en manos de quien decida hincarle el diente, o lo que sea. Tampoco sé si mi amigo y magnífico escritor acabó finalmente aquel proyecto literario. Creo que no, tal vez ni lo empezó. En todo caso, la novela es tan suya como mía. Y se lo agradezco al final. Es lo que tocaba hacer. Y lo hice.

Ahora toca seguir con Singapur, una historia que también llegará con música incorporada. Esta vez de Tom Waits, de los Clash y del Fary. A ver qué sale…

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Autor: Alfons Cervera. Título: La noche en que los Beatles llegaron a Barcelona. Editorial: Piel de Zapa. Venta: Amazon y Casa del Libro