Inicio > Firmas > Destellos > Ya no queremos saber nada de premios

Ya no queremos saber nada de premios

Ya no queremos saber nada de premios

Hoy es la gala del Premio Planeta y, con franqueza, qué bien nos viene un poco de frivolidad. Lo digo, sobre todo, por ya si han cubierto su cupo de artículos sobre política de dudosa calidad y criterio. Centrémonos en lo interesante: los cotilleos, los vestidos de esta escritora y de aquella periodista —en la gala hay muchos más profesionales del periodismo que escritores—; con quién iba cada cual, quién gana el millón de euros y qué paseíllo toca para el nuevo «trofeo de los finalistas» que se han inventado en Planeta por ocasión del septuagésimo quinto aniversario del galardón.

"Hay quien considera que con invitar a un influencer que sepa hacer reels y tenga muchos seguidores ya se actualiza el asunto y se accede de forma inmediata al siglo XXI"

Este 15 de octubre el despliegue ha sido tan tremendo que ya no resulta suficiente el Museo Nacional de Arte de Cataluña en Barcelona para acoger a todos los invitados, y han bajado esa pequeña colina donde se alza el edificio en cuestión para reubicarse en el Pabellón 1 del Recinto de Montjuic de la Feria de Barcelona. Además, los reyes de España también hacen acto de presencia en el evento; esto, que podría parecer un elegante accesorio de reconocimiento y visibilidad, es mucho más relevante de lo que parece. Los reyes no acuden siempre al encuentro y, en esta ocasión, enganchan de forma directa desde Ceuta, con lo que todo ello implica a nivel de política, de integridad territorial y de simbolismo institucional.

Este año se mantiene la dotación económica del premio, aunque desde que el Ministerio de Transportes tuvo la extrañísima idea de patrocinar una distinción de idéntica cuantía con AENA, ya no parece que la recompensa sea tan exclusiva ni estratosférica; por tanto, imagino que Planeta querrá distanciarse del nuevo galardón con una puesta de largo en condiciones. El armazón de la gala, por lo que sé, lleva bastante tiempo estructurado de una forma similar, por lo que espero y confío en que los múltiples asesores de la editorial actualicen el formato en la medida de lo posible y renten un poco más a los invitados. Los quince segundos del photocall son insuficientes, se me antoja. Un poco más de etiqueta, de show y de imagen serían interesantes; al fin y al cabo, se supone que en el sector nos encontramos dentro de un vergel lleno de mentes creativas. Hay quien considera que con invitar a un influencer que sepa hacer reels y tenga muchos seguidores ya se actualiza el asunto y se accede de forma inmediata al siglo XXI, pero es un error. La dinámica y el rédito deben venir desde dentro, y la visión panorámica del asunto debería superar a las modas. Al fin y al cabo, ¿no hemos venido a hablar de literatura?

"¿Será el ganador o ganadora del Premio Planeta una de estas nuevas voces, a las que estudiar, seguir y admirar?"

Hablando de galardones, y de libros, ya sabrán que el nuevo Premio Nobel de Literatura ha recaído sobre el trabajo de Anne Carson, una poeta canadiense que es doctora en literatura griega y romana. ¿No les parece curiosísimo que los que ganan el Nobel casi siempre tengan una formación intelectual estupenda? Lo digo por el agravio comparativo con otros galardones literarios y hasta con gran parte de nuestros políticos, con cuyos yermos currículums nos quedamos frecuentemente pasmados. El caso es que a Carson le han dado el Nobel por «su obra audaz e innovadora que, en un diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea». Es decir, que ha estudiado, ha analizado técnicas pretéritas y las ha actualizado con tal destreza que ha generado algo nuevo. ¿No es, en definitiva, lo que hizo la cantante Rosalía? La propia Carson escribió un artículo sobre ella, admirando y reconociendo su técnica y su despliegue vocal. Sin embargo, nosotros, que vimos los vídeos de Tú sí que vales de una joven Rosalía que desafinaba tanto como la tristeza un día de fiesta, sabemos que ese éxito viene de mucho trabajo y de estudiar. Sí, de estudiar y de formarse, de aplicar multilingüismo, pop, mística y dominio orquestal a nuevas estructuras que llegan a ser maridadas, si hace falta, hasta con una cantata dieciochesca.

¿Será el ganador o ganadora del Premio Planeta una de estas nuevas voces, a las que estudiar, seguir y admirar? Ojalá, porque el hartazgo ante lo mediocre y lo vulgar va hacer que nos dé pereza, también, cualquier despliegue supuestamente cultural. En realidad, a estas alturas la mayoría ya no queremos saber nada de premios: solo necesitamos que alguien haga bien su trabajo y encuentre una brillante aguja de oro en este enorme cobertizo lleno de paja.

3.8/5 (5 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios