Inicio > Historia > 1936 día a día > 12 de septiembre de 1936: El partido sindicalista de Pestaña

12 de septiembre de 1936: El partido sindicalista de Pestaña

12 de septiembre de 1936: El partido sindicalista de Pestaña

Para conmemorar el 90º aniversario de la Guerra Civil, José Ángel Mañas recrea en Zenda, día por día en esta sección, lo que aconteció en 1936, quizá el año más trascendental de toda la historia reciente de España.

Sábado, 12 de septiembre de 1936: El partido sindicalista de Pestaña

Pasa, compañero. Toma una silla.

Ángel Pestaña lo recibió en las oficinas de su partido. Se le veía más descolorido y triste que de costumbre. Pero una leve sonrisa flotaba en sus labios. Sus ojos no escondían la satisfacción de recibir al dirigente sindical que le había invitado a dar la charla en el Ateneo Libertario de Carabanchel, hacía un mes. Ángel Navarrete le había llamado para decirle que necesitaba hablar con él. A Pestaña le hacía ilusión ver a un antiguo faísta acercando posiciones con una figura tan denigrada como él en la actual CNT.

—Aquí tienes mi cuartel general. Ves que es más modesto que las oficinas de la Confederación… Siéntate, tú dirás.

"El Partido Sindicalista era una formación minoritaria muy comprometida con el Frente Popular desde que Pestaña, tras viajar por Europa, viese con claridad el peligro del fascismo. El antifascismo era para él una prioridad"

Las oficinas del Partido Sindicalista estaban en la calle San Bernardo, no lejos de la Universidad. El Partido Sindicalista era una formación minoritaria muy comprometida con el Frente Popular desde que Pestaña, tras viajar por Europa, viese con claridad el peligro del fascismo. El antifascismo era para él una prioridad que se imponía por encima de la política sindicalista y que marcaba sus intervenciones en el Congreso, de escasa repercusión salvo cuando denunciaba la inutilidad del parlamentarismo y lo desconectados de la realidad que estaban los diputados. Todo lo que ocurría parecía darle la razón.

—Salud, compañero —empezó Ángel Navarrete—. Me preocupa la situación actual y ese descontrol, sobre todo por las noches, en los barrios del centro, con requisas e incautaciones por doquier. No se ven más que camiones cargados de muebles de un lado para otro. Colas en los espectáculos, los prostíbulos, y una epidemia de enfermedades venéreas, con mujeres hasta en los cuarteles y en las milicias. Y no digo que sea malo, pero distrae.

—Yo diría que es una de las consecuencias más positivas de la guerra. Pero sigue —asintió Pestaña.

—Todo es caos. Los milicianos van al frente como si fueran de excursión. Vuelven cuando les viene en gana y nos dedicamos todos a jugar a los soldados, distribuyéndonos estrellas y grados militares para lucir en los cafés. Las columnas son un sin Dios donde cada cual recibe órdenes de su partido. La prensa miente, se inventa victorias y habla como si la guerra estuviese a mil kilómetros de Madrid, cuando tenemos al Ejército de África a las mismísimas puertas, y no para de hacer llamadas a la solidaridad internacional, como si la solución fuera a llegar de fuera.

Pestaña se encogió de hombros.

—Lo que acabas de decir, compañero, es lo que estoy diciendo yo a todas horas. Solo espero que los descalabros nos abran los ojos, nos demos cuenta del peligro que corremos, y que el miedo nos lleve a cambiar de conducta. El pueblo a veces es así. En la guerra europea, los franceses vivieron alegremente hasta la batalla del Marne, cuando peligró París. Aquí, hasta ahora, todo lo hemos hecho mal. Es así y no conviene negarlo. No obstante, hay tiempo para rectificar. Y no hay más opción que seguir haciendo las cosas lo mejor que podamos y decir en voz alta cómo entendemos que deberían hacerse, aunque no se nos escuche y nos acarree algún disgusto.

—Yo no soy tan optimista. Pero no venía aquí para eso… —Ángel Navarrete miró a Pestaña—. Quiero afiliarme a tu partido. Quiero colaborar con el Partido Sindicalista, pero sin dejar la CNT… Por cuestiones de seguridad y porque dentro puedo ser más útil.

Todas las entradas de 1936 día a día

Entrevista con José Ángel Mañas sobre 1936 día a día

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios