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4 de octubre de 1936: Última entrevista a José Antonio

4 de octubre de 1936: Última entrevista a José Antonio

Para conmemorar el 90º aniversario de la Guerra Civil, José Ángel Mañas recrea en Zenda, día por día en esta sección, lo que aconteció en 1936, quizá el año más trascendental de toda la historia reciente de España.

Domingo, 4 de octubre de 1936: Última entrevista a José Antonio

El texto aparecería en el Chicago Daily Tribune y lo firmó, cómo no, Jay Allen. En él ponía en antecedentes a los lectores norteamericanos: «Cuando los militares se sublevaron contra la República española, sus aliados, los 80.000 jóvenes fascistas de Falange Española, se encontraban sin líder. Ello es que su jefe y fundador, el agresivo José Antonio Primo de Rivera, de 30 años de edad —hijo mayor del general que fue dictador de España durante los ‘siete ignominiosos años’, como decían antes los republicanos— estaba encarcelado en Alicante desde junio. Muchas veces ha sido detenido, encarcelado, puesto en libertad, condenado a muerte y dado por muerto. En la confusión de las primeras semanas se nos dijo en Gibraltar, fuente de las más disparatadas habladurías de la guerra, que se había escapado del leal Alicante y que capitaneaba una columna rebelde cerca de Albacete, en la llanura de La Mancha. El mismo general Franco me dijo en Tetuán el 27 de julio que esto no era verdad, añadiendo, preocupado que no tenía noticias de José Antonio…».

Como explicó en su artículo, José Antonio estaba vivito y coleando en la cárcel de Alicante. Allí le esperaba con los cinco kilos de más que según el periodista había ganado durante su encarcelamiento. Al llegar Jay Allen, José Antonio estaba con su hermano Miguel en el patio. Se dieron la mano cortésmente. Los cuatro milicianos armados que acompañaban al americano se retiraron unos pasos.

—Empezamos con la interviú? —dijo Jay Allen. Sacó un cuadernillo.

—Con mucho gusto. La cosa es que yo no sé nada de lo que ocurre fuera… Poco voy a poder contar.

"El periodista se dio cuenta de que los guardias estaban tensos. José Antonio se desvivía por tener noticias, aunque, suspirando, se prestó al juego"

El periodista se dio cuenta de que los guardias estaban tensos. Dijo que podían hablar de lo sucedido antes de la detención, empezando por el papel de Gil-Robles, el dirigente de la CEDA, defenestrado y exiliado en Francia. José Antonio se desvivía por tener noticias, aunque, suspirando, se prestó al juego.

—Gil-Robles es culpable del desastre. Durante dos años, cuando pudo hacer todo, no hizo nada. Pero si quiere que profundicemos, va a tener que ponerme mínimamente al tanto de lo que ocurre fuera.

—Estoy seguro de que nuestros amigos no me han traído aquí para que le informe —dijo Jay Allen, señalando con la barbilla a los milicianos—, pero le voy a hacer unas hipotéticas preguntas a las cuales usted puede contestar o no. ¿Qué pensaría usted si dijese que, a mi juicio, el levantamiento del general Franco se ha desmandado y que, fuera cual fuera su propósito inicial, representa ahora sencillamente la Vieja España que lucha por privilegios perdidos?

—No me lo creería —dijo José Antonio.

—¿Y si digo que sus muchachos combaten codo con codo con mercenarios al servicio de los terratenientes? ¿O que Franco, el patriota español, ha traído aquí a alemanes e italianos, prometiendo entregarles territorios españoles: Mallorca a los italianos, las Canarias a los alemanes?

"Si la rebelión militar gana y no es más que una reacción y una vuelta al pasado, entonces retiraré a mi Falange y volveré a estar aquí, o en otra cárcel, en pocos meses"

—Espero que no sea verdad, pero si lo es, es un error… —la mirada del José Antonio se afiló—. Si usted se acuerda de mis discursos en las Cortes, siempre dije que si la derecha, después de la revolución de Asturias, seguía con su política represiva, Azaña volvería al poder. Pienso lo mismo hoy. Si pretenden simplemente retrasar el reloj, están equivocados. No podrán controlar España. Y yo represento otra cosa. Usted ha leído mi programa donde se habla de sindicalismo nacional, reforma agraria y etcétera.

—Por lo visto, el pueblo español nunca creyó en su sinceridad.

—Yo soy sincero. Pude hacerme comunista y muchos me hubieran aplaudido, pero no escogí el camino fácil. Espero y pienso que lo que usted dice no es verdad. No olvide que la Falange no tiene líder desde mi encarcelamiento. Y tampoco, que otras muchas personas han sido empujadas a la violencia por la política de provocación de Casares Quiroga.

—Pues a mí me parece recordar que fue usted quien introdujo el pistolerismo político en Madrid…

—Si mis muchachos han podido matar, fue después de ser atacados: eso lo sabe todo el mundo. De todas formas, repito que no sé nada de lo de fuera. Lo único que tengo claro es que, si la rebelión militar gana y no es más que una reacción y una vuelta al pasado, entonces retiraré a mi Falange y volveré a estar aquí, o en otra cárcel, en pocos meses. Porque usted sabe que siempre he luchado contra las derechas tanto o más que contra las izquierdas.

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Entrevista con José Ángel Mañas sobre 1936 día a día

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Aguijón
Aguijón
12 ddís hace

La credibilidad de Allen es directamente proporcional a las mentiras de su entrevista sobre Mallorca y Canarias.
Y para, supuestamente, no querer decirle nada de lo que pasaba fuera nombra a Franco excesivamente y le atribuye un papel que José Antonio debería desconocer, cuando le encarcelaron Franco no iba a dirigir nada, si no tiene noticias cómo le preguntas por alguien que ni tan siquiera era seguro que participará en un levantamiento contra el gobierno?
De un aprendiz de Hearst, y encima simpatizante comunista, lo único que puedes esperar es MENTIRAS.

Joaquín
Joaquín
12 ddís hace
Responder a  Aguijón

El comunismo mentiroso.

John P. Herra
John P. Herra
12 ddís hace
Responder a  Aguijón

Aprendiz de Hearst… Eso sí que es puntería.

Manuel Úbeda
Manuel Úbeda
12 ddís hace

Buenos días. Sigo, día a día, el artículo de Mañas. Sorprende, desde la distancia de los años, ver cómo pudo el país precipitarse por el desfiladero de la guerra. Pienso que una de las responsables fue la clase política y al mirar la que tenemos en la actualidad, siento escalofríos. Pero ese es otro tema. Al hilo del texto de hoy, me pregunto: ¿Qué hubiese pasado si José Antonio hubiese sobrevivido? Habría existido una alternativa a la dictadura que vino después? ¿Hay algún texto que explore esa especulación y algún amable lector que me lo recomiende?

Aguijón
Aguijón
12 ddís hace
Responder a  Manuel Úbeda

La “revolución pendiente”, que decían muchos falangistas, tengo la impresión de que era imposible.
El consenso entre los vencedores sólo era posible en la figura de Franco, su desaparición, me refiero al consenso, fue evidente tras la muerte de éste.
Falange fue controlada por el Estado a diferencia del fascismo y el nacionalismo que mientras mandaron coparon sus respectivos estados.
Sobre Falange no puedo recomendarle nada pero en cambio sí le recomiendo “Franco socialista” La revolución silenciada 1936-1975 de Francisco Torres García.
En ese libro podrá encontrar muchas cosas que le sorprenderán, entre otras que los “azules” siempre fueron el ala “izquierda” de los gobiernos de Franco donde siempre controlaban los Ministerios de Trabajo y Agricultura, siempre en contraposición de los “tecnocratas” de Economía, Industria y Comercio.
Un saludo.

John P. Herra
John P. Herra
12 ddís hace
Responder a  Manuel Úbeda

En mi opinión, si hubiera sobrevivido habría acabado en el exilio, al igual que Fal Conde. La Falange se hubiera escindido en una facción minoritaria, clandestina y fiel a José Antonio, y otra mayoritaria y colaboracionista del régimen, como de hecho ocurrió sin José Antonio.

José Ángel
José Ángel
12 ddís hace
Responder a  Manuel Úbeda

Es un tema precioso para una ucronía. Yo no me atrevo a especular, pero lo que está claro es que era un tipo carismático, y que Franco percibió siempre su mito como peligroso, e incluso tuvo celos. La manera descalificativa en la que le habla de él a Serrano Suñer de cómo murió JA (lo cita Serrano en sus memorias) es muy reveladora, creo yo. De todas formas, que el alzamiento acabase en manos de Franco como único líder fue una mezcla de baraka y azar tremendo. Que murieran, uno tras otro, y en muy poco tiempo, San Jurjo, José Antonio y Mola, despejó el camino de una manera increíble. Hay tipos que tienen mucha suerte, está claro. Y otros, como JA, a los que les faltó.

Aguijón
Aguijón
12 ddís hace
Responder a  José Ángel

Franco y José Antonio son figuras antagónicas en muchos aspectos, pero me temo que las palabras de Serrano Suñer vienen más de un resentimiento hacia su cuñado que de otra cosa.
Franco no practicaba el nepotismo, era un hombre práctico, cuando le hizo falta su hermano Nicolás, porque Lisboa en ese momento era importantísimo, lo utilizó, después hizo que estuviese bien económicamente pero políticamente lo apartó sin reparos, con su cuñado hizo algo parecido, mientras Alemania era dominante Serrano le fue útil, cuando dejó de serlo Serrano también.
La diferencia es que Serrano, que creía ser mucho más brillante que Franco, no lo aceptó.
Fue muy positivo para todos el que Falange sólo formase parte de la balanza que siempre manejó Franco, pero fue uno de los dos platillos nunca el fiel.

fagonre
fagonre
10 ddís hace

Otro error se la Republica, Jose Antonio debió vivir para ser un problema para Franco.