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5 grandes poetas de Argentina (III)

Portada: Emma Barrandéguy.

Este viernes, dentro de la sección No son todos los que están, presentamos la tercera lista de cinco grandes poetas de Argentina cuya obra bien podría ser considerada como clásica o influyente en las generaciones actuales de poetas de su país. Pasen y lean. Estos son los que están esta semana, y los que no, ya llegarán.

***

JORGE AULICINO

Jorge Aulicino fue un poeta y periodista nacido en Buenos Aires en 1949. Integró en los 70 el grupo y taller literario Mario Jorge De Lellis y fue parte del Comité de Dirección de Diario de Poesía en los 80. Trabajó en agencias noticiosas y en distintos medios gráficos. Ha traducido a autores como Cesare Pavese, Pier Paolo Pasolini, John Keats o  Ezra Pound. Ha publicado, desde 1974, libros de poesía como Vuelo bajo, Poeta antiguo, La caída de los cuerpos, Paisaje con autor, Hombres en un restaurante, La línea del coyote, Las Vegas, La luz checoslovaca o Máquina de faro. En el año 2015 obtuvo el Primer Premio Nacional de Poesía por Libro del engaño y del desengaño, editado por Ediciones En Danza. Murió en 2025.

1.2

Aquellos que se acariciaban bruscamente
sobre la mesa del recreo junto al Río.
Habían llegado en una vieja moto,
era fácil confundirlos con el mal.
Pero no eran el mal por lo que aparentaban
con las camperas raídas y el amor a la nafta
en combustión y a los ruidos profundos de la máquina.
Si atravesaron toda la provincia en moto,
cualquiera hubiese apostado
que no se habían extasiado
ni intentado hacerlo con el vuelo de las garzas
a las orillas de la ruta,
ni con la vida del pantano,
ni con el movimiento del pasto bajo el viento.

Del mismo modo, tampoco los arroyos químicos
los inquietaron o mortificaron,
ni la basura en el bosque,
ni los neumáticos junto a los arroyos.
Esos ángeles insensibles partieron la naturaleza
por el asfalto. Fueron perfectamente equilibrados
sustentándose en su propia velocidad
y en la vida de sus cuerpos.
Y con lo que no habla no hablaron.

Jorge Aulicino.

EMMA BARRANDÉGUY

Emma Barrandéguy fue una periodista, poeta, novelista y dramaturga nacida en Gualeguay, Entre Ríos, en 1914. Se traslada a Buenos Aires en la década del 30. Allí trabaja en el diario Crítica y fue traductora para las editoriales El Ateneo y Emecé, entre otras cosas, pero siempre regresando a la provincia. Durante el tiempo que vive en Buenos Aires, su relación con el mundo literario e intelectual de Entre Ríos no cesa. De hecho, mientras trabaja en la redacción de Crítica vende vales adelantados para promocionar la obra de Juan L. Ortiz, quien suele visitarla en su casa porteña de calle Lavalle 357. Frecuentó grupos feministas, queer, gays, comunistas y literatos. Se incorpora al Partido Comunista Argentino, pero más tarde se aleja debido a la postura del Partido con respecto a la homosexualidad y la liberación de la mujer. Su poesía reunida está recogida en Pescar por fin tu corazón inquieto, publicado por Caballo Negro Editora en 2019. 

El apaciguamiento de las cosas

Todo está en calma.
Doy una última mirada al cuarto:
si muriera esta noche
mínimas serían las dificultades que siguieran.
No hay nadie ya despierto
y he concluido la última anotación
de lo que haré mañana.
Todo está encarpetado,
no hay ningún ángulo que sobresalga.
Casi no hay objetos redondos.
Los piolines en su sitio
y los suicidas sonriendo tras los vidrios.
Este poema es lo único que da
la clave de la madeja:
“Los monstruos, bien peinados, por dentro”.

***

ESTELA FIGUEROA

Estela Figueroa es una poeta nacida en Santa Fe, Argentina, en 1946. Entre sus publicaciones destacan Máscaras sueltas (1985), El libro rojo de Tito (1988), A capella (1991), Un libro sobre Bioy Casares (2006) o La forastera (2007). Ha realizado trabajos para cine y teatro y coordinado talleres literarios en el pabellón de menores de la cárcel de Las Flores, donde editó la revista Sin Alas. Dirige la revista La Ventana, que publica la Dirección de Cultura de la Universidad Nacional del Litoral. En este ámbito universitario también coordina el Taller Literario, tarea que se vio plasmada en la edición de tres libros y fichas de poesía, versiones teatrales de aguafuertes de Roberto Arlt y la escritura y emisión de dos radionovelas. Colabora en el diario El Litoral y sus poemas han sido traducidos a varios idiomas y han aparecido en diversas publicaciones internacionales. El hada que no invitaron: obra poética reunida 1985-2016, publicado por la editorial Bajo la Luna en 2016 incluye sus libros de poesía hasta la fecha junto con Profesión: sus labores, que permanecía inédito. 

Mi cuerpo

Hay momentos en que mi cuerpo me parece
como una casa abandonada.

Y no sé si soy yo
o es mi fantasma
que ha entrado en él
por error.

*

Amor de madre presa en dictadura

Después de los castigos corporales
el miedo
y no saber
cuánto tiempo
permanecería en esa cárcel
su amor de madre
disminuyó.

Su pequeña hija
crecía sin ella
prescindía de ella.

Había guardado
un ovillo de lana roja
que desteñía.

Los días de visita
lo sumergía
en un jarro de agua
y esperaba.

A ese agua roja
se la pasaba por la cara
y la dejaba secar.

No quería que la niña
la viera tan pálida.

De su amor de madre había quedado eso:
el deseo
de no hacerla sufrir.

***

DANIEL SAMOILOVICH

Daniel Samoilovich fue un poeta, ensayista, editor, periodista y traductor nacido en Buenos Aires, en 1949. Entre 1986 y 2012, dirigió el periódico trimestral Diario de Poesía. Publicó doce libros de poemas, entre ellos Las encantadas (2003, traducido al italiano y al inglés), Molestando a los demonios (2009, traducido al sueco) y Berisso 1928: La vida futura (2023). Tradujo al castellano al poeta latino Horacio (XX Odas del Libro III, 1998) y, en colaboración con Mirta Rosenberg, a William Shakespeare (Henry IV, 2003). Trabajó junto al artista Eduardo Stupía en diversos proyectos, como los volúmenes misceláneos El libro de los seres alados (2009) y El libro de las fábulas y otras fabulaciones (2022), el libro de edición limitada La balada de Timoteo (2011), la performance Poesía y teatro de recortes (2019) y el video “Cuaderno del Tigre” (2022). Murió en 2025.

Porto dos ossos

L’angoisse de l’amour te serre le gosier
comme si tu ne devais jamais plus être aimé
Apollinaire, Zone

¿Pero cómo se hará de noche si la sombra
no sabe qué hacer contra el pulido
azul de la bahía?
Los cascos de los barcos ya están negros
y el cielo rayado de mástiles negros
y el agua todavía resplandece.
En el bar, siluetas
que la tarde cortó de su papel plateado
toman whisky y murmuran
en media docena de lenguas. Y tu botella
se va poniendo igual a todas las botellas;
ya no es posible leer las etiquetas.
¿Pero cómo se hará de noche
si la noche vacila
ante el escudo azul de la bahía?
Alguien tal vez venga nadando
de los barcos, y por la estela negra
que dejen sus brazadas invisibles
entre la noche al mar. Entonces sí,
antes que llegue el nadador
será de noche y se habrá abierto
la mano que en un puño tu corazón tenía.

Ricardo Zelarayán.

RICARDO ZELARAYÁN

Ricardo Zelarayán fue un poeta nacido en Paraná, provincia de Entre Ríos, en 1924. Se definía como un poeta que no era escritor. Publicó La piel de caballo (1986), Lata peinada (2008) y sólo dos libros de poemas: La obsesión del espacio (1972) y Roña criolla (1991), además de un volumen de cuentos infantiles: Traveseando (1984). De ser considerado un autor marginal, de culto y casi inédito, no publicado, fue revalorizado a fines de los años noventa y rescatado del olvido gracias a una serie de reediciones completas de su obra y a la difusión dada por la nueva generación de escritores argentinos. Su obra se destaca por el lenguaje coloquial. Se había radicado desde muy joven en Buenos Aires, allí se anotó para estudiar medicina, pero pronto lo abandonó y se volcó al periodismo, a labores de redacción y traducción. Falleció en 2010. 

Fuego de las islas

Fuego de las islas
mis cabellos queridos
miel de mi río
La primera carta de amor estrujada
La carta no recibida
y siempre esperada
es todo lo que puedo hacer
desde este lejano sur
camalotecito
no sigas al sur
fuego de las islas
cabellos queridos
abrázanos
da vueltas a nuestro
alrededor
como una calesita
muéstrame río tus islas
con el fuego verde del mediodía
Oh río que vienes hacia el sur
vámonos de vuelta para allá
No vengas hacia mí
Allá voy.
Corazón isla
los árboles se topan
no gemir
cosido a puñaladas
Yacaré olvidado
en mi corazón-cucharón-isla
río suavemente cuchareado
metido en una esponjita
y dale nomás isla de lanchas enamoradas
isla-ilusión
Iisla suavemente reflejada
abismo líquido que me das alas.

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