Noah Cicero es un poeta y narrador nacido en Youngstown, Ohio, en 1980. Es referente destacado de la escena alt lit y crítico feroz del capitalismo, tema al que ha dedicado la mayor parte de su obra narrativa y ensayística. Entre sus libros más representativos se encuentran las novelas The Human War (2003), The Condemned (2006) y Go to Work and Do Your Job. Care for Your Children. Pay Your Bills. Obey the Law. Buy Products. (2013), así como el ensayo Blood-Soaked Buddha, Hard Earth Pascal (2021). Bipolar Cowboy (2015) es su primer libro de poesía, al que le siguió en 2018 Nature Documentary. En nuestro país la editorial Pálido Fuego publicó libros del autor como Pórtate bien (2015). En 2025 la editorial argentina Zindo&Gafuri publicó el libro de poemas Cowboy bipolar con selección de Kurt Folch. Presentamos una selección de su obra poética con traducciones de Eduardo Savino y Jesús Carmona Robles.
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Mamá en el caminito de piedras
Cuando era chico,
tenía un caminito de piedras
en el Ohio de las hojas anchas
en el Ohio de la planta siderúrgica abandonada
en el Ohio de la fábrica de Chevrolet
donde trabajaba mi mamá.
Trabajaba en el turno
de las tres a las once.
Nunca la veía después del colegio,
ni antes del colegio, en realidad.
Me hacía el desayuno solo.
Había noches en que no me dormía
hasta que su auto rodaba
por el largo caminito
hasta que escuchaba el ruido de las piedras.
Hasta que entendía que ella había llegado,
que estaba en casa conmigo.
Entonces me quedaba dormido,
pero ahora duermo solo.
Y las piedras no suenan.
A todas las mujeres que amé
ahora las aman otros.
A las 11:45 de la noche trato de escuchar
los autos, aunque sea las llantas
girando sobre el pavimento liso.
Cuando escucho el sonido
que estoy buscando,
me digo que sos vos,
que estás en casa,
y me duermo.
***
De alguna manera
Por momentos, no sé
si ustedes de verdad son personas, yo
sé que son personas, quiero decir,
no caminan en cuatro patas y usan
ropa. (Pero a veces, cuando
la gente se desnuda, no sé si es humana
y me confundo, por eso ya no
voy a cabarets, ni tengo sexo).
¿Cómo se convirtieron ustedes en personas? Cómo
hicieron para aprender a llegar al trabajo a horario
y hacer lo que les dice su jefe, cómo
aprendieron a prestar atención a los detalles. Hay un aviso
en Craiglist para un trabajo de data entry que dice: Buscamos
a alguien que esté realmente preparado para empezar una carrera
y preocuparse por el trabajo que hace todos los días.
¿En serio el aviso ni siquiera dice qué
produce la empresa? ¿Cómo mierda te puede importar
algo desconocido, acaso te empieza a importar
cuando empezás a trabajar?
¿Cómo te convertís en persona?
En general, en lugar de buscar trabajo,
escucho música en YouTube, en lugar de ser
una persona, intento convertirme en las notas de las canciones,
la estructura armónica de la versión de Will You
Still Love Me Tomorrow
de Amy Winehouse, quiero convertirme en esa canción, aprendo
la canción en guitarra y rasgo los acordes en mi patio de adobe,
intento ser algo no humano, a veces trato de convertirme
en el sabor de una hamburguesa de Carl’s Jr., quiero ser
así de sabroso, así de perjudicial para vos.
A veces escucho cantos amitabha,
cantos navajos, incluso viejos
himnos de la iglesia bautista de Kentucy, quiero
ser un sentimiento puro que pueda llegar al cielo,
pero en cambio soy Noah Cicero, a veces grito, nadie
puede controlarme, nadie puede domarme, porque
no sé qué ser.
Cuando veo a un antílope desde el auto, muy
al norte de Nevada, cerca de la reserva del río Walker. No sé
qué ser: en antílope, la persona que ve al antílope, el pasto
que el antílope come, lo que siente la persona cuando
ve al antílope, lo que siente en antílope mientras
come el pasto, por eso trato de ser todas las cosas
y me doy cuenta
de que sólo soy viento que gira y gira y está bien y
no está bien
y todo se va a acomodar, algo se está enderezando, pero
nunca se acomoda, y todo todo todo vuelve, y el viento
que agita las hojas de la palmera, el zumbido de los bichos y
yo que intento buscar trabajo en Craiglist.
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Sorry
Perdón
a la chica de Polonia,
a la chica de Seattle,
a la esposa por correo de Filipinas.
E incluso a la acosadora rumana:
no te puedo amar;
parecés muy copada,
hasta un poco graciosa.
Pero mi corazón, mi cerebro
y hasta mi pene protestan todavía
por otra, siguen cantando canciones viejas.
Quizás un día, sin que
me dé cuenta, alguien
se deslice en mi corazón: acabo de imaginar
mi corazón en el desierto, tal vez en el Valle de la Muerte.
Ahí donde están las dunas, una serpiente de cascabel llega
hasta mi corazón, lo muerde
y le inyecta su veneno.
***
Preguntas que les hacemos a las personas que no quieren recibir esas preguntas
¿Cuándo me amarás de nuevo?
¿Por qué nunca me amaste?
¿Qué pasó con todos esos sentimientos?
¿No hay nada que pueda hacer?
¿Es con la decepción con que demuestras afecto?
¿Alguna vez me quisiste cerca de ti?
¿Por qué necesito escucharte decir “dilo”?
¿Por qué me golpeaste? ¿Era yo tu hijo?
¿Por qué me descuidaste? ¿Era yo tu hijo?
Hace 30.000 años los búfalos corrían por las praderas.
Un búfalo tropezó con el tronco de un árbol muerto.
Cayó duro, se rompió el tobillo. El búfalo miró a sus amigos.
Quiso alcanzarlos. Sonido de pezuñas, pero cayó muerto.
El búfalo, allí tirado, pregunta “¿por qué me dejaron atrás?
Pensé que les caía bien”
Una jauría de lobos llegó, lo masticaron. El búfalo
gritó en su agonía.
***
Perros felices
Es en la AWP de Los Ángeles, donde los escritores
de todos los Estados Unidos se reúnen.
Las personas terminan encontrándose.
Cada vez que él la mira, cada vez que ella lo mira.
Él se emborracha, ella fuma marihuana por
la sensibilidad del gen asiático hacia el alcohol.
Entonces ellos pueden abrazarse. El brazo de él,
envolviendo el pequeño cuerpo de ella. Caerán
en el sueño muy pronto.
Luego de que el niño deje a la niña,
(No sé por qué sigo llamándolos
niño y niña, ambos están en sus treintas,
son gente seria,
son más o menos famosos,
han estado en otros continentes,
han pagado un montón de cuentas,
incluso no han pagado algunas. Pero se siente bien,
a veces, sentirse de nuevo en la secundaria,
nervioso, todavía con miedo a los genitales.)
Él se subió al auto de su amigo,
fue al Sunset Blvd. Iban
por tacos de camarón.
Su amigo dijo, “¿Por qué no te casas con ella?”
El niño recordó a otras tres personas
que preguntaron:
“¿Por qué no te casas con ella?”
El niño en el asiento trasero respondió,
“Todo el mundo me dice que me case con ella.
Pienso que nadie le dice a ella que se case conmigo.”
El niño y la niña nunca se casaron.
Fue culpa de ambos.
Nunca dejaron que ocurriera. Tenían las mejores excusas.
Y a pesar de que ambos murieron solos en algún lugar
Del desierto estadounidense. (El desierto estadounidense
Es lo suficientemente grande como para mantenerlos lejos.)
Ambos tuvieron algunos perros durante su vida.
Los perros amaban la atención que les daban,
Los perros tuvieron una feliz vida, y murieron
Pacíficamente siendo abrazados
Por sus dueños.
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Jesucristo en Wal-Mart
Noah Cicero fue a Wal-Mart
a por una receta médica.
Mientras caminaba por Wal-Mart
iba notando el cansancio causado
por el ansiolítico de la mañana.
Pensaba en el suicidio,
no tanto como para llegar a matarse, pero
si un mágico viento lo hubiera elevado
y se lo hubiera llevado a un cielo
de la luna Europa, no habría
opuesto resistencia.
Entre aquellos productos paseaba
un hombre con tatuajes de prisión,
los dientes marrones y una camiseta
con agujeros.
El hombre no iba a la moda, probablemente
no sabía qué era American Apparel
ni era capaz de manejar un sistema operativo. Seguro
que su casa estaba sucia, probablemente
no se había bañado, jamás.
Dijo: “Eh”
Noah se dio la vuelta: “¿Yo?”
“Sí, tú, Jesucristo me ha dicho
que necesitabas ayuda”
Noah no dijo nada.
El hombre intentó rodear a Noah
con el brazo, pero Noah dijo
con voz nerviosa: “Por favor,
no me toque”.
El hombre con los dientes marrones
dijo: “No es para tanto, pronto todo irá mejor”.
Noah respondió:
“Qué horror,
esto parece una pesadilla”.
El hombre con los dientes marrones
miró a Noah a los ojos y le dijo:
“Todo irá bien”.
Noah quiso gritar:
“Pero el dolor está en mi cabeza
y no puedo salir
de mi cabeza”
El hombre se fue
y volvió
a su sucio piso.
Noah Cicero se sentó en el coche,
con los ojos tristes, dijo:
“¿De verdad estoy tan triste?”, recordó
a todos los que habían tratado de ayudarle
en los últimos seis meses: Bernice, John, Wanda,
Nicky, Sara, Haley, Cameron, Keegan, Mani,
Paulina, Asia, Dana, Samantha, etc., etc.
Pero nada funcionaba:
Noah estaba tan jodido
que el mismo Jesucristo había tenido que enviar a un tío
con los dientes marrones para informarle
de que su depresión debía terminar.
Se puso las manos en la sien
y dijo: “por favor para
por favor para por favor para
este ruido”


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